Los resultados financieros de los seis grandes bancos durante el pasado 2025, que han sido presentados a primeros de este año, muestran la buena salud de la banca en España.
De nuevo beneficios bancarios históricos
Las seis principales entidades bancarias (Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell, Bankinter y Unicaja) obtuvieron un beneficio conjunto récord de 31.768 millones de euros en 2024, un 21% más que el año anterior. Solo el Banco Santander aportó 12.574 millones a esta cifra.
Banco Santander lideró nuevamente la tabla con una ganancia estimada de 13.546 millones de euros, un 7,7% más que en 2024, otro nuevo récord histórico. BBVA ocupa el segundo con una previsión de 10.566 millones de euros en 2025, es decir un aumento del 5,1% respecto al año anterior. La entidad presidida por Carlos Torres Vila tras la OPA sobre Sabadell estima un beneficio atribuido acumulado de 48.000 millones de euros para el periodo 2025-2028 y una rentabilidad media del 22%. Asimismo, prevé distribuir entre sus accionistas 36.000 millones de euros en los próximos cuatro años.
CaixaBank se sitúa en tercer lugar con un beneficio neto estimado en 5.786 millones de euros para 2025, lo que prácticamente igualaría el resultado de 2024. Bankinter anunció un beneficio neto inédito de 1.087 millones en 2025, un 14,1 % más que un año antes, debido al fuerte crecimiento del negocio, especialmente de fondos de inversión y pensiones. Unicaja, el sexto banco español por volumen de activos, obtendría un beneficio neto de 645 millones de euros en 2025, lo que supone un alza del 12,6%. Sabadell es el único de los seis grandes bancos que reduce sus beneficios en 2025, estimándose un resultado neto de 1.778 millones de euros, un 2,7% inferior al año anterior, debido a la ausencia de ingresos extraordinarios, sin embargo, el margen de intereses y los volúmenes de negocio permanecen invariables.
Los beneficios de la banca deben su origen a la mayoría trabajadora asalariada y Pymes
Los principales clientes de la banca incluyen consumidores individuales, pequeñas empresas, grandes corporaciones, gobiernos e instituciones financieras, clasificados según el tipo de banca (comercial o de inversión). Pero en términos de proporción en la banca (con especial enfoque en el mercado español y europeo), los clientes se dividen principalmente entre el volumen masivo de particulares y el alto valor de las empresas, siendo la banca minorista la que domina en número de personas.
Esto significa que es la mayoría trabajadora, las familias, quienes rrepresentan la inmensa mayoría en número de clientes (más del 90% del total de clientes físicos). Son usuarios de cuentas corrientes, tarjetas, préstamos personales e hipotecas. Es la clase trabajadora la que con su trabajo ha producido todos los productos y servicios que necesitamos todos, haciendo que el PIB (Producto Interior Bruto) cerrase en 2024 con un crecimiento del 3,5%, alcanzando un valor nominal de 1.594.330 millones de euros.
Cuestión bien distinta son los salarios que percibe la clase trabajadora generadora de ese PIB. Aunque el salario medio nominal subió un 3,8% en 2024, permitiendo una ligera recuperación del poder adquisitivo tras ocho trimestres de caídas, la población aún arrastra una pérdida acumulada del 4,6% desde 2008. Además, España se mantiene como el decimocuarto país de la UE en PIB per cápita ajustado por poder adquisitivo, situándose 12 puntos por debajo de la media de la eurozona.
La desigualdad aumenta, con un claro privilegiado, la banca. La banca aún debe a la población trabajadora el dinero que ésta puso de su bolsillo para evitar la quiebra del sistema financiero. El colapso se debió al estallido de la burbuja inmobiliaria. A principios de 2026, el Estado ha recuperado solo una fracción de las ayudas públicas inyectadas, estimándose una recuperación de unos 6.922 millones de euros de los cerca de 58.600 millones totales en ayudas contabilizadas por el FROB. Con estos datos se aprecia que la brecha de la desigualdad se ensancha cada vez más. La banca gana más cada año y lo hace a costa de desangrar principalmente a las familias trabajadoras.
Solo cabe expropiar los beneficios privados y ponerlos a funcionar para mejorar la sociedad.

