Este próximo 11 de noviembre hay una huelga general: sobran los motivos cuando son tantos los problemas que hacen retroceder las condiciones de vida de la clase trabajadora. ¡Tenemos que apoyarla! Durante aproximadamente un mes en las acampadas y manifestaciones de distintas ciudades, se exige una solución al problema de la vivienda y se ha exigido la Huelga General para poder tener una vida digna.
En las asambleas diarias hechas en las acampadas, se ha tratado el elevado precio de la vivienda y de los alquileres, la lacra de los desahucios y denunciado que las verdaderas causas del difícil acceso a la vivienda digna, procede de las políticas que llevan años favoreciendo el uso de la vivienda como negocio privado y no como necesidad social.
No solo la vivienda, emergen la precariedad laboral y de salarios, la falta de oportunidades laborales y el no poder afrontar los gastos básicos para vivir provocando que se roce el umbral de la pobreza, incluso teniendo un empleo.
Se oyen también voces contra los sindicatos mayoritarios al no haber estado a la altura en momentos decisivos de lucha en las empresas, abandonando a los trabajadores. ¡Hace 14 años de la última Huelga General! Hay que tener claro que las huelgas no son algo exclusivo de los sindicatos, son ante todo la herramienta de los trabajadores para hacer valer sus intereses ante los abusos de la patronal y así ha sido siempre históricamente.
Cambiar la sociedad está en manos de los trabajadores porque somos quienes producimos todo lo necesario, haciendo posible su mantenimiento. La huelga es una oportunidad para oponerse al actual sistema capitalista que convierte en negocio privado, lo que se produce socialmente.
¡Debe ponerse la producción a disposición de las necesidades sociales de la población!
¡Sí a esta huelga y a muchas otras que deben surgir!

