{"id":9361,"date":"2019-03-31T19:31:33","date_gmt":"2019-03-31T17:31:33","guid":{"rendered":"http:\/\/vozobrera.org\/periodico\/?p=9361"},"modified":"2019-03-31T19:31:55","modified_gmt":"2019-03-31T17:31:55","slug":"programa-de-transicion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vozobrera.org\/periodico\/programa-de-transicion\/","title":{"rendered":"PROGRAMA DE TRANSICI\u00d3N"},"content":{"rendered":"<p>PROGRAMA DE TRANSICI\u00d3N<\/p>\n<p>LA AGON\u00cdA DEL CAPITALISMO Y LAS TAREAS DE LA<br \/>\nIV INTERNACIONAL<\/p>\n<p>Las condiciones objetivas para la revoluci\u00f3n socialista<\/p>\n<p>El rasgo fundamental de la situaci\u00f3n pol\u00edtica mundial en su conjunto es la crisis hist\u00f3rica de la direcci\u00f3n del proletariado.<br \/>\nLas condiciones econ\u00f3micas para la revoluci\u00f3n proletaria han alcanzado ya el m\u00e1s alto grado de madurez posible bajo el r\u00e9gimen capitalista. Las fuerzas productivas de la Humanidad han dejado de crecer. Las nuevas invenciones y mejoras t\u00e9cnicas no consiguen elevar el nivel de riqueza material. En las condiciones actuales de crisis social del sistema capitalista en su conjunto, cada nueva crisis coyuntural impone a las masas mayores sacrificios y sufrimientos. El paro, a su vez, aumenta la crisis de recursos financieros del Estado y socava los inestables sistemas monetarios. Los gobiernos, ya sean democr\u00e1ticos o fascistas, se ven afectados por continuas crisis financieras.<br \/>\nLa propia burgues\u00eda no encuentra salida a la situaci\u00f3n. En los pa\u00edses en que se ha visto forzada a jug\u00e1rselo todo a la carta del fascismo, se precipita ahora con los ojos cerrados hacia la cat\u00e1strofe econ\u00f3mica y militar. En los pa\u00edses privilegiados por la Historia, es decir, aquellos en los que la burgues\u00eda puede permitirse aun durante un tiempo el lujo de la democracia a expensas de la acumulaci\u00f3n nacional (Gran Breta\u00f1a, Francia, Estados Unidos, etc.), los partidos tradicionales del capital se hallan en tal estado de perplejidad que no saben lo que hacer, que su voluntad est\u00e1 casi paralizada. A pesar de un primer per\u00edodo de decisiones pretenciosas, el New Deal no es m\u00e1s que una forma espec\u00edfica de perplejidad pol\u00edtica que s\u00f3lo puede permitirse un pa\u00eds cuya burgues\u00eda ha logrado acumular incalculables riquezas. La crisis actual, que a\u00fan no ha llegado a su fin, ha conseguido poner de manifiesto que ni la pol\u00edtica del New Deal, ni la del Frente Popular en Francia, tienen la clave para salir del callej\u00f3n sin salida en que se encuentra la econom\u00eda de esos pa\u00edses.<br \/>\nLas relaciones internacionales no presentan mejor aspecto. Bajo la tensi\u00f3n creciente del declinar capitalista, los antagonismos interimperialistas han llegado a tal extremo, que los enfrentamientos aislados y los choques cruentos (Etiop\u00eda, Espa\u00f1a, Extremo Oriente, Europa Central) necesariamente llevan camino de convertirse en una conflagraci\u00f3n mundial. La burgues\u00eda no ignora el peligro mortal que una nueva guerra representar\u00eda para el mantenimiento de su dominaci\u00f3n. Pero actualmente es mucho menos capaz de impedir la guerra que en 1914.<br \/>\nLas charlataner\u00edas que tratan de demostrar que las condiciones hist\u00f3ricas para el socialismo no han \u201dmadurado\u201d a\u00fan, son producto de la ignorancia o la mala fe. Las condiciones objetivas para la revoluci\u00f3n proletaria no s\u00f3lo han \u201dmadurado\u201d, han empezado a pudrirse. En el pr\u00f3ximo per\u00edodo hist\u00f3rico, de no realizar la revoluci\u00f3n socialista, toda la civilizaci\u00f3n humana se ver\u00e1 amenazada por una cat\u00e1strofe. Es la hora del proletariado, es decir, ante todo de su vanguardia revolucionaria. La crisis hist\u00f3rica de la Humanidad se reduce a la crisis de su direcci\u00f3n revolucionaria.<\/p>\n<p>El proletariado y sus direcciones<\/p>\n<p>La econom\u00eda, el Estado, la pol\u00edtica de la burgues\u00eda, sus relaciones internacionales, se ven afectadas por la crisis social, caracter\u00edstica de la situaci\u00f3n prerrevolucionaria de la sociedad. El principal obst\u00e1culo para la transformaci\u00f3n de esa situaci\u00f3n prerevolucionaria en una revolucionaria es el oportunismo de la direcci\u00f3n del proletariado, su cobard\u00eda peque\u00f1oburguesa ante la gran burgues\u00eda y sus traidoras relaciones con \u00e9sta, aun en su agon\u00eda.<br \/>\nEn todos los pa\u00edses, el proletariado es presa de un profundo malestar. Millones de personas toman una y otra vez el camino de la revoluci\u00f3n, pero en cada una de esas ocasiones se ven bloqueadas por sus propios aparatos burocr\u00e1ticos conservadores.<br \/>\nDesde abril de 1931, el proletariado espa\u00f1ol ha intentado heroicamente, en varias ocasiones, tomar el poder y dirigir los destinos de la sociedad. Sin embargo, han sido sus propios partidos (socialdem\u00f3crata, estalinista, anarquista, poumista), cada cual a su manera, quienes le han servido de freno y han preparado el triunfo de Franco.<br \/>\nEn Francia, la gran oleada de huelgas y ocupaciones de f\u00e1brica, especialmente en junio de 1936, mostr\u00f3 que el proletariado estaba dispuesto a derrocar el sistema capitalista. Pese a ello, sus organizaciones dirigentes (socialistas, estalinistas, sindicalistas) consiguieron canalizar y detener, al menos por un tiempo, la corriente revolucionaria con el se\u00f1uelo del Frente Popular.<br \/>\nLa oleada sin precedentes de huelgas y ocupaciones de f\u00e1bricas en los Estados Unidos y el crecimiento prodigioso de los sindicatos industriales (C.I.O.) es la m\u00e1s clara expresi\u00f3n de la lucha instintiva de los obreros americanos por elevarse al nivel de las tareas que la Historia les impone. Pero, una vez m\u00e1s, las organizaciones dirigentes, incluida la C.I.O., reci\u00e9n creada, hacen todo lo posible por contener y paralizar la ofensiva revolucionaria de las masas.<br \/>\nEl paso definitivo de la Internacional Comunista al terreno del orden burgu\u00e9s, su papel c\u00ednicamente contrarrevolucionario en el mundo entero, particularmente en Espa\u00f1a, en Francia, en Estados Unidos y en los dem\u00e1s pa\u00edses \u201ddemocr\u00e1ticos\u201d, ha creado dificultades enormes a las tareas del proletariado mundial. Usurpando la bandera de la Revoluci\u00f3n de Octubre, la Komintern, a trav\u00e9s de la pol\u00edtica conciliadora de los \u201dFrentes Populares\u201d, condena a la clase obrera a la impotencia y abre paso al fascismo.<br \/>\nFrentes Populares, por un lado, y fascismo, por otro, son los \u00faltimos recursos pol\u00edticos del imperialismo en su lucha contra la revoluci\u00f3n proletaria. Sin embargo, desde un punto de vista hist\u00f3rico, ambos recursos no son sino una ficci\u00f3n. La putrefacci\u00f3n del capitalismo continuar\u00e1 tambi\u00e9n bajo el gorro frigio en Francia como bajo el signo de la sw\u00e1stica en Alemania. S\u00f3lo el derrocamiento de la burgues\u00eda puede resolver la crisis actual.<br \/>\nLa orientaci\u00f3n de las masas est\u00e1 determinada, por una parte, por las condiciones objetivas del capitalismo en descomposici\u00f3n, y de otra, por la pol\u00edtica de traici\u00f3n de las viejas organizaciones obreras. De estos dos factores el factor decisivo, es, por supuesto, el primero; las leyes de la historia son m\u00e1s poderosas que los aparatos burocr\u00e1ticos. Cualquiera que sea la diversidad de m\u00e9todos de los social traidores -de la legislaci\u00f3n \u201csocial\u201d de Blum a las falsificaciones judiciales de Stalin-, no lograr\u00e1n quebrar la voluntad revolucionaria del proletariado. Cada vez en mayor escala, sus esfuerzos desesperados para detener la rueda de la historia demostrar\u00e1n a las masas que la crisis de la direcci\u00f3n del proletariado, que se ha transformado en la crisis de la civilizaci\u00f3n humana, s\u00f3lo puede ser resuelta por la IV Internacional.<\/p>\n<p>Programa m\u00ednimo y programa de transici\u00f3n<\/p>\n<p>La tarea estrat\u00e9gica del pr\u00f3ximo per\u00edodo -un per\u00edodo prerrevolucionario de agitaci\u00f3n, propaganda y organizaci\u00f3n- consiste en superar la contradicci\u00f3n entre la madurez de las condiciones revolucionarias objetivas y la inmadurez del proletariado y su vanguardia -la confusi\u00f3n y desmoralizaci\u00f3n de la generaci\u00f3n madura y la inexperiencia de los j\u00f3venes-. Es necesario ayudar a las masas a que en sus luchas cotidianas hallen el puente que una sus reivindicaciones actuales, con el programa de la revoluci\u00f3n socialista. Este puente debe componerse de un conjunto de reivindicaciones transitorias, basadas en las condiciones y en la conciencia actual de amplios sectores de la clase obrera para hacerlas desembocar en una \u00fanica conclusi\u00f3n final: la toma del poder por el proletariado.<br \/>\nLa socialdemocracia cl\u00e1sica, en la \u00e9poca del capitalismo progresivo, divid\u00eda su programa en dos partes independientes una de otra: el programa m\u00ednimo, limitado a una serie de reformas en el marco de la sociedad burguesa, y el programa m\u00e1ximo, que promet\u00eda para un futuro indeterminado la sustituci\u00f3n del capitalismo por el socialismo. Entre uno y otro no hab\u00eda conexi\u00f3n. La socialdemocracia no ten\u00eda necesidad de este puente, pues para ella la palabra socialismo estaba reservada para los discursos de los d\u00edas de fiesta.<br \/>\nLa III Internacional sigue el camino de la socialdemocracia en la \u00e9poca del capitalismo en descomposici\u00f3n, en un momento que excluye la adopci\u00f3n de reformas sociales sistem\u00e1ticas y el aumento del nivel de vida de las masas; en un momento en que la burgues\u00eda recupera siempre con la mano derecha el doble de lo que ha dado con la izquierda -impuestos, derechos de aduana, inflaci\u00f3n, \u201ddeflaci\u00f3n\u201d, carest\u00eda, paro, reglamentaci\u00f3n polic\u00edaca de las huelgas, etc.-; en un momento en que toda reivindicaci\u00f3n importante del proletariado y hasta las exigencias de la peque\u00f1a burgues\u00eda desbordan los l\u00edmites de la propiedad capitalista y del Estado burgu\u00e9s.<br \/>\nLa tarea estrat\u00e9gica de la IV Internacional no es reformar el capitalismo, sino derribarlo. Su meta pol\u00edtica es la toma del poder por el proletariado para expropiar a la burgues\u00eda. Pero esta meta no puede alcanzarse sin prestar la m\u00e1xima atenci\u00f3n a las cuestiones t\u00e1cticas, aun las m\u00e1s parciales y concretas.<br \/>\nHay que atraer al movimiento revolucionario a todos los sectores del proletariado, todas sus capas, profesiones y grupos. Lo que distingue la \u00e9poca actual, no es que exima al partido revolucionario del trabajo prosaico de todos los d\u00edas, sino que permite sostener esa lucha en uni\u00f3n indisoluble con los objetivos de la revoluci\u00f3n.<br \/>\nLa IV Internacional no rechaza las del viejo programa \u201cm\u00ednimo\u201d en la medida en que ellas han conservado alguna fuerza vital. Defiende incansablemente los derechos democr\u00e1ticos de los obreros y sus conquistas sociales, pero realiza este trabajo en el cuadro de una perspectiva correcta, real, vale decir, revolucionaria. En la medida en que las reivindicaciones parciales \u2013\u201cm\u00ednimum\u201d- de las masas entren en conflicto con las tendencias destructivas y degradantes del capitalismo decadente -y eso ocurre a cada paso, la IV Internacional auspicia un sistema de reivindicaciones transitorias, cuyo sentido es el de dirigirse cada vez m\u00e1s abierta y resueltamente contra las bases del r\u00e9gimen burgu\u00e9s. El viejo \u201cprograma m\u00ednimo\u201d es constantemente superado por el programa de transici\u00f3n cuyo objetivo consiste en una movilizaci\u00f3n sistem\u00e1tica de las masas para la revoluci\u00f3n proletaria.<\/p>\n<p>La escala m\u00f3vil de salarios y horas de trabajo<\/p>\n<p>Bajo el capitalismo decadente, las masas siguen viviendo la m\u00edsera vida de los oprimidos, ahora con la amenaza adicional de verse sumidas en la pobreza total. Tienen que defender su trozo de pan, ya que no pueden aumentarlo o mejorarlo. No es necesario ni factible hacer aqu\u00ed un recuento de las reivindicaciones parciales que surgen a partir de circunstancias concretas, a nivel nacional, local o sectorial. Pero hay que hallar consignas y formas de lucha generalizadas contra dos males b\u00e1sicos que expresan la creciente aberraci\u00f3n del sistema capitalista: el desempleo y la carest\u00eda de la vida.<br \/>\nLa IV Internacional mantiene una guerra sin cuartel contra la pol\u00edtica de los capitalistas, que en una parte considerable es compartida por sus agentes, los reformistas, y que intenta descargar el fardo del militarismo, las crisis, la desorganizaci\u00f3n del sistema monetario y todas las dem\u00e1s plagas que origina la agon\u00eda del capitalismo sobre las espaldas de los trabajadores. La IV Internacional exige trabajo y condiciones de vida dignas para todos.<br \/>\nNi la inflaci\u00f3n monetaria ni la estabilizaci\u00f3n monetaria pueden ser consignas para el proletariado, porque ambas son caras de una misma moneda. Contra la carest\u00eda de la vida, que se desbocar\u00e1 a\u00fan m\u00e1s con la inminencia de la guerra, s\u00f3lo puede lucharse con la consigna de escala m\u00f3vil de salarios. Los convenios colectivos deben incluir la subida autom\u00e1tica de los salarios correlativa al aumento de precio de los bienes de consumo.<br \/>\nA menos que est\u00e9 dispuesto a consentir en su propia desintegraci\u00f3n, el proletariado no puede permitir que una parte creciente de los trabajadores se conviertan en parados cr\u00f3nicos, en miserables que viven de las migajas de una sociedad que se pudre. El derecho al trabajo es el \u00fanico derecho serio que le queda al trabajador en una sociedad basada en la explotaci\u00f3n, pero hoy se lo deniegan en todo momento. Frente al paro, \u201destructural\u201d o \u201dcoyuntural\u201d, hay que oponer, junto con la consigna de m\u00e1s obras p\u00fablicas de inter\u00e9s social, la de una escala m\u00f3vil de las horas de trabajo. Los sindicatos y dem\u00e1s organizaciones de masas tienen que unir a los que trabajan y a los parados en mutua solidaridad. Todo el trabajo existente debe distribuirse entre todos los trabajadores, determin\u00e1ndose as\u00ed la extensi\u00f3n de la jornada de trabajo. El salario de cada trabajador debe ser el mismo que con la jornada antigua. Los salarios, una vez garantizado estrictamente un salario m\u00ednimo, deben seguir el movimiento de los precios. No se puede defender un programa distinto en la catastr\u00f3fica situaci\u00f3n actual.<br \/>\nLos capitalistas y sus defensores probar\u00e1n la \u201dimposibilidad\u201d de materializar estas reivindicaciones. Los peque\u00f1os empresarios, especialmente si est\u00e1n casi arruinados, se remitir\u00e1n adem\u00e1s a sus libros de cuentas. Pero los trabajadores deben rechazar categ\u00f3ricamente tales argumentos. No se trata de un conflicto \u201cnormal\u201d de intereses materiales contrapuestos; se trata de salvar al proletariado de la degradaci\u00f3n, la desmoralizaci\u00f3n y la ruina; es una cuesti\u00f3n de vida o muerte para la \u00fanica clase creadora y progresiva y, por tanto, para el futuro de la Humanidad. Si el capitalismo se muestra incapaz de satisfacer las exigencias que surgen de las calamidades que \u00e9l mismo ha generado, debe desaparecer. La \u201cposibilidad\u201d o \u201cimposibilidad\u201d de materializarlas depende ahora de la relaci\u00f3n de fuerzas y es una cuesti\u00f3n que s\u00f3lo puede resolverse con la lucha. S\u00f3lo la lucha, con independencia de sus resultados concretos inmediatos, puede hacer que los trabajadores lleguen a comprender la necesidad de liquidar la esclavitud capitalista.<\/p>\n<p>Los sindicatos en el per\u00edodo de transici\u00f3n<br \/>\nLos trabajadores, hoy m\u00e1s que nunca, necesitan organizaciones de masas, especialmente sindicatos, para luchar por las reivindicaciones parciales y transitorias. El auge de los sindicatos en Francia y en los Estados Unidos es la mejor respuesta a las doctrinas ultra-izquierdistas que predicaban que los sindicatos estaban \u201cfuera de \u00e9poca\u201d.<br \/>\nLos bolcheviques-leninistas est\u00e1n siempre en primera l\u00ednea de todas las luchas, aunque no se trate m\u00e1s que de la defensa de los m\u00e1s modestos intereses y derechos democr\u00e1ticos de la clase obrera. El bolchevique-leninista participa activamente en los sindicatos de masas, fortaleci\u00e9ndolos y elevando su combatividad. Lucha sin cuartel contra todo intento de subordinar los sindicatos al Estado burgu\u00e9s y de maniatar al proletariado mediante el \u201carbitraje obligatorio\u201d o cualquier otra forma de intervenci\u00f3n policial no s\u00f3lo fascista, sino tambi\u00e9n \u201cdemocr\u00e1tica\u201d. Una lucha victoriosa contra los reformistas, burocracia estalinista inclusive, s\u00f3lo puede librarse en base a un trabajo semejante en el seno de los sindicatos. Las tentativas sectarias de crear o mantener peque\u00f1os sindicatos \u201crevolucionarios\u201d como una segunda edici\u00f3n del partido, significa en el hecho la renuncia por la lucha por la direcci\u00f3n de la clase obrera. Hay que defender esta regla de oro: la autoexclusi\u00f3n capituladora de los sindicatos de masas, que equivale a traicionar la revoluci\u00f3n, es incompatible con la adhesi\u00f3n a la IV Internacional.<br \/>\nIgualmente, la IV Internacional rechaza y condena la fetichizaci\u00f3n de los sindicatos, caracter\u00edstica de los sindicalistas.<br \/>\na) Los sindicatos ni ofrecen ni pueden ofrecer, por sus tareas, composici\u00f3n y forma de reclutamiento, un programa revolucionario acabado; por tanto, no pueden ser sustitutos del Partido. La construcci\u00f3n de partidos revolucionarios nacionales, secciones de la IV Internacional, es la tarea central de la \u00e9poca de transici\u00f3n.<br \/>\nb) Los sindicatos, aun los m\u00e1s poderosos, no llegan a englobar a m\u00e1s del 20 \u00f3 25 por 100 de la clase obrera, fundamentalmente a los sectores m\u00e1s cualificados y mejor pagados. La mayor\u00eda m\u00e1s oprimida de la clase s\u00f3lo participa en la lucha epis\u00f3dicamente, en momentos de ascenso excepcional del movimiento obrero. En esos momentos hay que crear organizaciones ad hoc, capaces de abarcar al conjunto de las masas en lucha: comit\u00e9s de huelga, comit\u00e9s de f\u00e1brica y, finalmente, soviets.<br \/>\nc) Como organizaciones que expresan los intereses de las capas superiores del proletariado, los sindicatos \u2013 lo ha demostrado la experiencia hist\u00f3rica, incluso la reciente de los sindicatos anarquistas en Espa\u00f1a \u2013 generan poderosas tendencias al pacto con el r\u00e9gimen democr\u00e1tico-burgu\u00e9s. En los per\u00edodos agudos de lucha de clases, los aparatos dirigentes de los sindicatos se esfuerzan por convertirse en amos del movimiento de masas para domesticarlo. Esto es lo que ocurre ya con las simples huelgas, especialmente cuando se trata de huelgas de masas con ocupaci\u00f3n de f\u00e1bricas, que socavan el fundamento de la propiedad privada. En tiempos de guerra o revoluci\u00f3n, cuando la burgues\u00eda se ve asediada por dificultades excepcionales, los dirigentes sindicales suelen convertirse en ministros burgueses.<br \/>\nPor todo ello, las secciones de la IV Internacional no s\u00f3lo deben luchar en todo momento para que se renueve el aparato sindical, proponiendo con audacia y decisi\u00f3n, en los momentos decisivos, a nuevos dirigentes combativos para sustituir a los funcionarios ca\u00eddos en la rutina y en el arribismo, sino que tambi\u00e9n deben crear en todo momento oportuno organizaciones de combate independientes que se adec\u00faen mejor a las necesidades de la lucha de masas contra la sociedad burguesa y que, si es preciso, no titubeen siquiera ante una ruptura abierta con la maquinaria conservadora de los sindicatos. Ser\u00eda criminal volver la espalda a las organizaciones de masas en base a ficciones sectarias, pero igualmente lo es tolerar pasivamente la subordinaci\u00f3n del movimiento revolucionario de masas al control de los aparatos burocr\u00e1ticos abiertamente reaccionarios o encubiertamente conservadores (\u201cprogresistas\u201d). El sindicato no es un fin en s\u00ed mismo, sino s\u00f3lo uno de los medios a emplear en la marcha hacia la revoluci\u00f3n proletaria.<\/p>\n<p>Comit\u00e9s de f\u00e1brica<\/p>\n<p>En la \u00e9poca de transici\u00f3n, el movimiento obrero no es sistem\u00e1tico y equilibrado, sino turbulento y explosivo. Las consignas y las formas de organizaci\u00f3n deben subordinarse a este car\u00e1cter del movimiento. Al tiempo que se huye de la rutina como la peste, la direcci\u00f3n debe ser sensible a la iniciativa de las masas.<br \/>\nLas huelgas con ocupaci\u00f3n de f\u00e1brica, una de las m\u00e1s recientes manifestaciones de esa iniciativa, rebasan los l\u00edmites del funcionamiento normal del r\u00e9gimen capitalista. Con independencia de las reivindicaciones de los huelguistas, la ocupaci\u00f3n temporal de las f\u00e1bricas es, en s\u00ed misma, un golpe al fetiche de la propiedad capitalista. Cada ocupaci\u00f3n plantea en la pr\u00e1ctica el problema de qui\u00e9n manda en la f\u00e1brica: el capitalista o los obreros.<br \/>\nSi las ocupaciones plantean la cuesti\u00f3n epis\u00f3dicamente, los comit\u00e9s de f\u00e1brica le dan una dimensi\u00f3n organizativa. El comit\u00e9 de f\u00e1brica, elegido por todos los trabajadores de la empresa, se convierte inmediatamente en un contrapeso a la voluntad de la administraci\u00f3n.<br \/>\nAl reformismo de quienes contraponen los patronos de viejo tipo, los llamados \u201cpatronos por la gracia de Dios\u201d del tipo Ford, a los explotadores \u201cbuenos\u201d y \u201cdem\u00f3cratas\u201d, nosotros oponemos la consigna de los comit\u00e9s de f\u00e1brica como centros de lucha contra unos y otros.<br \/>\nLos bur\u00f3cratas sindicales se opondr\u00e1n por regla general a la creaci\u00f3n de comit\u00e9s de f\u00e1brica, del mismo modo que se oponen a todo paso audaz en el camino de la movilizaci\u00f3n de masas. Sin embargo, cuanto m\u00e1s fuerte sea la extensi\u00f3n del movimiento, tanto m\u00e1s f\u00e1cil ser\u00e1 vencer esas resistencias. All\u00ed donde ya en tiempos de \u201dcalma\u201d todos los obreros de la empresa est\u00e9n sindicados, el comit\u00e9 coincidir\u00e1 formalmente con la secci\u00f3n sindical, pero renovar\u00e1 su personal y ampliar\u00e1 sus funciones. Sin embargo, el principal significado de los comit\u00e9s es el de transformarse en estados mayores para las capas obreras que, por lo general, el sindicato no es capaz de abarcar. Y es precisamente de esas capas m\u00e1s explotadas de donde surgir\u00e1n los destacamentos m\u00e1s abnegados a la revoluci\u00f3n.<br \/>\nA partir del momento de la aparici\u00f3n del comit\u00e9 de f\u00e1brica, se establece de hecho una dualidad de poder. Por su esencia ella tiene algo de transitorio porque encierra en s\u00ed dos reg\u00edmenes inconciliables: el r\u00e9gimen capitalista y el r\u00e9gimen proletario. La principal importancia de los Comit\u00e9s de F\u00e1brica consiste precisamente en abrir un per\u00edodo pre-revolucionario, ya que no directamente revolucionario, entre el r\u00e9gimen burgu\u00e9s y el r\u00e9gimen proletario. Que la propaganda por los Comit\u00e9s de F\u00e1brica no es prematura ni artificial, lo demuestra del mejor modo la ola de ocupaci\u00f3n de f\u00e1bricas que se ha desencadenado en algunos pa\u00edses. Nuevas olas de ese g\u00e9nero son inevitables en un porvenir pr\u00f3ximo. Es preciso iniciar una campa\u00f1a en pro de los comit\u00e9s de f\u00e1bricas para que los acontecimientos no se tomen de improviso.<\/p>\n<p>El \u201csecreto comercial\u201d y control obrero de la producci\u00f3n<\/p>\n<p>El capitalismo de libre competencia y libre cambio ha pasado a mejor vida. Su sucesor, el capitalismo monopolista, no s\u00f3lo no disminuye la anarqu\u00eda del mercado, sino que le a\u00f1ade caracteres especialmente convulsivos. La necesidad de un \u201dcontrol\u201d de la econom\u00eda, de una \u201cdirecci\u00f3n\u201d estatal, de una \u201cplanificaci\u00f3n\u201d, la reconocen hoy, al menos de palabra, casi todas las corrientes de opini\u00f3n burguesas y peque\u00f1oburguesas, desde los fascistas hasta los socialdem\u00f3cratas. Para los fascistas, se trata sobre todo de \u201cplanificar\u201d el pillaje del pueblo con fines militares. Los socialdem\u00f3cratas se disponen a achicar el oc\u00e9ano de la anarqu\u00eda con la cuchara de la \u201cplanificaci\u00f3n\u201d burocr\u00e1tica. Ingenieros y profesores escriben art\u00edculos sobre la \u201ctecnocracia\u201d. Pero en sus cobardes intentos de \u201cregular\u201d la econom\u00eda, los gobiernos democr\u00e1ticos se topan con el sabotaje inevitable del gran capital.<br \/>\nLa verdadera relaci\u00f3n entre los explotadores y sus \u201ccontroladores\u201d democr\u00e1ticos la expresa el hecho de que los se\u00f1ores \u201creformadores\u201d se detienen con piadoso recogimiento ante el umbral de los trusts y sus \u201csecretos\u201d industriales y comerciales. Aqu\u00ed domina el principio de \u201cno intervenci\u00f3n\u201d. Las cuentas entre el capitalista individual y la sociedad constituyen un secreto del primero: la sociedad no tiene vela en este entierro. La raz\u00f3n que se da para el mantenimiento de estos \u201csecretos\u201d de la empresa no es otra que, como en los tiempos del capitalismo liberal, la de los intereses de la \u201ccompetencia\u201d. Pero en realidad, los trusts no guardan secretos entre s\u00ed. Los secretos industriales de la \u00e9poca actual forman parte de un complot continuo del capital monopolista contra los intereses de la sociedad. Todo intento de limitar los poderes de los \u201cpatronos por la gracia de Dios\u201d ser\u00e1 una farsa pat\u00e9tica mientras los propietarios privados de los medios sociales de producci\u00f3n puedan ocultar a productores y consumidores sus maquinaciones de explotaci\u00f3n, robo y fraude. La abolici\u00f3n del \u201csecreto comercial\u201d es el primer paso hacia un verdadero control de la industria.<br \/>\nLos trabajadores no tienen menos derecho que los capitalistas a conocer los \u201dsecretos\u201d de la f\u00e1brica, del trust, de las diferentes ramas de la industria o de la econom\u00eda nacional en su conjunto. Los bancos, la industria pesada y los transportes centralizados deben ser los primeros sometidos a observaci\u00f3n.<br \/>\nLas tareas inmediatas del control obrero consisten en investigar los ingresos y gastos de la sociedad, a partir de cada empresa; averiguar la verdadera proporci\u00f3n de la renta nacional que aportan el capitalista individual y los explotadores en su conjunto; denunciar los arreglos secretos y las estafas de bancos y trusts; finalmente, revelar a la sociedad entera el incalculable derroche de trabajo humano que resulta de la anarqu\u00eda capitalista y de la exclusiva b\u00fasqueda de beneficios.<br \/>\nNing\u00fan funcionario del Estado burgu\u00e9s puede realizar esta tarea, por muchos poderes que se le otorguen. El mundo entero pudo contemplar la impotencia del presidente Roosevelt o del presidente Blum frente al complot de las \u201d60\u201d \u00f3 \u201d200\u201d familias de sus respectivos pa\u00edses. Para vencer la resistencia de los explotadores hay que movilizar la presi\u00f3n de las masas proletarias. S\u00f3lo los comit\u00e9s de f\u00e1brica pueden imponer un verdadero control de la producci\u00f3n contando con la colaboraci\u00f3n, como consultores, no como \u201ctecn\u00f3cratas\u201d, de especialistas sinceramente entregados a la causa popular: contables, estad\u00edsticos, ingenieros, cient\u00edficos, etc.<br \/>\nEn particular la lucha contra el desempleo no puede afrontarse sin la organizaci\u00f3n audaz de grandes obras p\u00fablicas. Pero las obras p\u00fablicas s\u00f3lo tienen un efecto duradero y progresivo para la sociedad y para los parados si forman parte de un plan de conjunto para una serie de a\u00f1os. En el marco de semejante plan, los obreros deben exigir que se vuelvan a poner en marcha, como empresas p\u00fablicas, los negocios privados que han cerrado como consecuencia de la crisis econ\u00f3mica. En tales casos, el control obrero ser\u00eda reemplazado por la gesti\u00f3n directa de los trabajadores.<br \/>\nLa elaboraci\u00f3n de un plan econ\u00f3mico, as\u00ed sea el m\u00e1s elemental, desde el punto de vista de los intereses de los trabajadores y no de los explotadores, es inconcebible sin control obrero, sin que la mirada de los obreros penetre a trav\u00e9s de los resortes aparentes y ocultos de la econom\u00eda capitalista. Los comit\u00e9s de las diversas empresas deben elegir, en reuniones oportunas, comit\u00e9s de trusts, de ramas de la industria, de regiones econ\u00f3micas, en fin, de toda la industria nacional, en conjunto. En esa forma, el control obrero pasar\u00e1 a ser la escuela de la econom\u00eda planificada. Por la experiencia del control, el proletariado se preparar\u00e1 para dirigir directamente la industria nacionalizada cuando llegue el momento.<br \/>\nA los capitalistas, especialmente a los peque\u00f1os y medianos, que se ofrecen por propia voluntad a abrir sus libros a los trabajadores -para justificar la necesidad de reducir los salarios-, los obreros deben contestar que no tienen inter\u00e9s en conocer las cuentas aisladas de empresarios quebrados o semiquebrados, sino los libros de cuentas del conjunto de los explotadores. Los obreros ni pueden ni quieren adaptar sus condiciones de vida a las necesidades de los capitalistas individuales v\u00edctimas de su propio r\u00e9gimen social. Se trata de reorganizar sobre bases m\u00e1s dignas y racionales el sistema de producci\u00f3n y distribuci\u00f3n en su conjunto. Del mismo modo que la abolici\u00f3n del secreto comercial es una condici\u00f3n necesaria para el control obrero, ese control es el primer paso hacia la direcci\u00f3n socialista de la econom\u00eda.<\/p>\n<p>Expropiaci\u00f3n de ciertos grupos de capitalistas<\/p>\n<p>Bajo ning\u00fan pretexto, la defensa de un programa socialista de expropiaciones, es decir, del derrocamiento pol\u00edtico de la burgues\u00eda y de la liquidaci\u00f3n de su dominaci\u00f3n econ\u00f3mica, debe apartarnos de exigir en esta \u00e9poca de transici\u00f3n, si la ocasi\u00f3n lo permite, la reivindicaci\u00f3n de la expropiaci\u00f3n de determinados sectores industriales claves para la existencia nacional, o de los grupos m\u00e1s parasitarios de la burgues\u00eda.<br \/>\nAs\u00ed, en respuesta a los pat\u00e9ticos lloriqueos de los caballeros dem\u00f3cratas contra la dictadura de las \u201d60 familias\u201d en los EE. UU. o de las \u201d200 familias\u201d en Francia, nosotros defendemos la expropiaci\u00f3n de esos 60 \u00f3 200 barones del capitalismo.<br \/>\nIgualmente, exigimos la expropiaci\u00f3n de las empresas monopolistas en el campo de la industria de guerra, los ferrocarriles, las materias primas fundamentales, etc\u00e9tera.<br \/>\nLa diferencia entre estas reivindicaciones y la confusa consigna reformista de \u201dnacionalizaciones\u201d reside en lo siguiente:<br \/>\n1) Qu\u00e9 nosotros rechazamos cualquier tipo de indemnizaci\u00f3n.<br \/>\n2) Qu\u00e9 prevenimos a las masas contra los demagogos frentepopulistas que, aunque abogan por las nacionalizaciones de palabra, son en los hechos agentes del capital.<br \/>\n3) Qu\u00e9 llamamos a las masas a que no conf\u00eden m\u00e1s que en su fuerza revolucionaria.<br \/>\n4) Qu\u00e9 ligamos el tema de la expropiaci\u00f3n con el de la toma del poder por los obreros y los campesinos.<br \/>\nLa necesidad de defender la consigna de la expropiaci\u00f3n en nuestra agitaci\u00f3n diaria y por tanto de forma parcial, y no s\u00f3lo en nuestra propaganda y de manera general, se debe a que las diferentes ramas de la industria tienen un grado de desarrollo diferente, desempe\u00f1an un papel distinto en la vida social y pasan por etapas distintas de la lucha de clases. S\u00f3lo el ascenso revolucionario generalizado del proletariado puede poner a la orden del d\u00eda la expropiaci\u00f3n total de la burgues\u00eda. La misi\u00f3n de las consignas transitorias consiste en preparar al proletariado para realizar este objetivo.<\/p>\n<p>Nacionalizaci\u00f3n de la banca privada y estatizaci\u00f3n del sistema crediticio<\/p>\n<p>El imperialismo es la dominaci\u00f3n del capital financiero. Junto a trusts y consorcios, a menudo por encima de ellos, los bancos concentran en sus manos el verdadero dominio de la econom\u00eda. Los bancos expresan en su propia estructura, de forma concentrada, toda la estructura del capitalismo moderno: combinan la tendencia al monopolio con la tendencia a la anarqu\u00eda. Producen milagros tecnol\u00f3gicos, empresas gigantes, poderosos trusts y, al tiempo, crean la inflaci\u00f3n, las crisis y el paro. Es imposible dar un solo paso contra el despotismo de los monopolios y contra la anarqu\u00eda capitalista, si se dejan los puestos de mando de la banca a los perros de presa del capital. Si se quiere crear un sistema unificado de inversi\u00f3n y cr\u00e9dito junto con un plan racional que corresponda a los intereses de todo el pueblo, hay que fundir todos los bancos en un solo Banco nacional. S\u00f3lo la expropiaci\u00f3n de la banca privada y la concentraci\u00f3n del sistema crediticio en manos del Estado puede proporcionar al Banco nacional los recursos materiales necesarios \u2013 no s\u00f3lo burocr\u00e1ticos y formales \u2013 para la planificaci\u00f3n econ\u00f3mica.<br \/>\nLa nacionalizaci\u00f3n de la banca no significa en modo alguno la expropiaci\u00f3n de los peque\u00f1os dep\u00f3sitos bancarios. Al contrario, el Banco nacional podr\u00e1 crear unas condiciones m\u00e1s favorables para los peque\u00f1os ahorradores. Igualmente s\u00f3lo un Banco nacional puede dar buenas condiciones de cr\u00e9dito, es decir, cr\u00e9dito barato a los campesinos, a los autopatronos y a los peque\u00f1os comerciantes. A\u00fan m\u00e1s importante es el hecho de que toda la econom\u00eda \u2013 sobre todo la gran industria y el transporte \u2013 , dirigida por una sola entidad financiera, se pondr\u00e1 al servicio de los obreros y todos los dem\u00e1s trabajadores.<br \/>\nSin embargo, estos favorables resultados de la estatizaci\u00f3n de la banca s\u00f3lo podr\u00e1n asegurarse si el poder estatal pasa de las manos de los explotadores a las de los trabajadores.<\/p>\n<p>Piquetes de huelga, destacamentos de combate, milicias obreras, armamento del proletariado<\/p>\n<p>Las huelgas con ocupaci\u00f3n de f\u00e1bricas son serias advertencias de las masas no s\u00f3lo hacia la burgues\u00eda, sino tambi\u00e9n hacia las organizaciones obreras, la IV Internacional inclusive. En 1919-20, los obreros italianos ocuparon las f\u00e1bricas por iniciativa propia, se\u00f1alando as\u00ed a sus \u201cdirigentes\u201d que hab\u00eda llegado la revoluci\u00f3n social. Pero sus \u201cdirigentes\u201d no contestaron a esa se\u00f1al. El resultado fue el triunfo del fascismo.<br \/>\nLas ocupaciones actuales no son a\u00fan tomas de f\u00e1bricas al estilo italiano, pero suponen un paso decisivo hacia ellas. La crisis actual puede agudizar la lucha de clases y aproximar su desenlace. Pero esto no significa que las situaciones revolucionarias aparezcan s\u00fabitamente. En realidad, su llegada ser\u00e1 anunciada por todo un conjunto de convulsiones. La oleada de huelgas con ocupaci\u00f3n es precisamente una de ellas. La tarea de las secciones de la IV Internacional consiste en ayudar a la vanguardia proletaria a comprender el car\u00e1cter general y el ritmo de nuestra \u00e9poca y hacer que fructifique la lucha de masas a trav\u00e9s de consignas cada vez m\u00e1s audaces y medidas organizativas cada vez m\u00e1s combativas.<br \/>\nLa agudizaci\u00f3n de la lucha de clases significa que el capital afilar\u00e1 sus armas para el contraataque. Cada nueva oleada de ocupaciones de f\u00e1bricas puede ser respondida, ser\u00e1 indudablemente respondida con medidas en\u00e9rgicas por parte de la burgues\u00eda. La respuesta ya se est\u00e1 preparando secretamente en los estados mayores de los monopolios. \u00a1Ay de las organizaciones revolucionarias! \u00a1Ay del proletariado si se deja sorprender!<br \/>\nLa burgues\u00eda no se limita en ninguna parte a utilizar solamente la polic\u00eda y el ej\u00e9rcito oficiales. En los Estados Unidos, incluso en los per\u00edodos de \u201ccalma\u201d, mantiene destacamentos amarillos y bandas armadas de car\u00e1cter privado en las f\u00e1bricas. Es preciso agregar ahora las bandas de nazis norteamericanas. La burgues\u00eda francesa en cuanto sinti\u00f3 la proximidad del peligro moviliz\u00f3 los destacamentos fascistas semilegales e ilegales, hasta en el interior del ej\u00e9rcito oficial. Bastar\u00e1 que los obreros ingleses aumenten de nuevo su empuje para que de inmediato las bandas de Lord Mosley se dupliquen, tripliquen, decupliquen en n\u00famero e inicien una cruzada sangrienta contra los obreros. La burgues\u00eda advierte claramente que en la \u00e9poca actual la lucha de clases infaliblemente tiende a transformarse en guerra civil. Los magnates y los lacayos del capital han aprendido en los ejemplos de Italia, Alemania, Austria y otros pa\u00edses, mucho m\u00e1s que los jefes oficiales del proletariado.<br \/>\nLos pol\u00edticos de la II y la III Internacional, as\u00ed como los bur\u00f3cratas sindicales, conscientemente prestan o\u00eddos sordos al aumento del ej\u00e9rcito privado de la burgues\u00eda; de otro modo no podr\u00edan conservar sus alianzas con ella ni veinticuatro horas. Los reformistas inculcan sistem\u00e1ticamente a los obreros la idea de que la sacrosanta democracia estar\u00e1 m\u00e1s garantizada si la burgues\u00eda est\u00e1 armada hasta los dientes y los obreros permanecen inermes.<br \/>\nEl deber de la IV Internacional consiste en dar fin de una vez por todas a esa pol\u00edtica servil. Los dem\u00f3cratas peque\u00f1oburgueses \u2013 tambi\u00e9n los socialdem\u00f3cratas, estalinistas y anarquistas \u2013 invocan con tanta mayor fuerza la necesidad de luchar contra el fascismo cuanto m\u00e1s dispuestos est\u00e1n a capitular ante \u00e9l en la pr\u00e1ctica. S\u00f3lo los destacamentos obreros armados, seguros del apoyo de decenas de millones de trabajadores, pueden mantener a raya a las bandas fascistas. La lucha contra el fascismo no empieza en las redacciones de los diarios liberales, sino en las f\u00e1bricas, y termina en la calle. Los esquiroles y guardias de seguridad privados a sueldo en las f\u00e1bricas, son las c\u00e9lulas fundamentales del ej\u00e9rcito fascista. Los piquetes de huelga constituyen las c\u00e9lulas fundamentales del ej\u00e9rcito proletario. Este es nuestro punto de partida. Por eso, para cada huelga o manifestaci\u00f3n callejera, hay que propagar la necesidad de crear grupos obreros de autodefensa. Hay que introducir esta consigna en el programa del ala revolucionaria de los sindicatos. All\u00ed donde sea posible, empezando por las organizaciones juveniles, es necesario crear grupos de autodefensa e instruirlos y familiarizarlos con el manejo de las armas.<br \/>\nEl nuevo ascenso del movimiento de masas debe servir no s\u00f3lo para aumentar el n\u00famero de estas unidades, sino tambi\u00e9n para coordinarlas por barriadas, ciudades y regiones. Hay que dar expresi\u00f3n organizada al leg\u00edtimo odio que los obreros sienten por los esquiroles y las bandas de g\u00e1ngsters y fascistas. Hay que avanzar la consigna de milicias obreras como \u00fanica garant\u00eda seria de la inviolabilidad de las organizaciones, las reuniones y la prensa obrera.<br \/>\nS\u00f3lo por medio de este trabajo sistem\u00e1tico, permanente, infatigable y valiente de agitaci\u00f3n y propaganda, apoy\u00e1ndose siempre en la experiencia propia de las masas, es posible erradicar de su conciencia las tradiciones de sumisi\u00f3n y de pasividad: entrenar destacamentos de luchadores heroicos capaces de servir de ejemplo a todos los trabajadores; infligir una serie de derrotas t\u00e1cticas a los pistoleros de la contrarrevoluci\u00f3n; aumentar la confianza de los explotados en sus propias fuerzas; desacreditar al fascismo ante los ojos de la peque\u00f1a burgues\u00eda y allanar el camino del proletariado hacia la conquista del poder.<br \/>\nEngels defini\u00f3 el Estado como \u201dgrupos de hombres armados\u201d. El armamento del proletariado es un imperativo intr\u00ednseco a la lucha por su liberaci\u00f3n. Cuando el proletariado as\u00ed lo desea, acaba siempre por encontrar el modo y los medios de armarse. Tambi\u00e9n en este terreno las secciones de la IV Internacional deben convertirse en su direcci\u00f3n natural.<\/p>\n<p>Alianza de obreros y campesinos<\/p>\n<p>El compa\u00f1ero de armas y equivalente en el campo del obrero industrial es el proletario agr\u00edcola. Ambos forman parte de una misma clase. Sus intereses son indivisibles. El programa de transici\u00f3n para los obreros industriales es el mismo programa de los proletarios agr\u00edcolas, una vez realizadas las adaptaciones correspondientes.<br \/>\nLos campesinos (peque\u00f1os propietarios) pertenecen a una clase distinta: son la peque\u00f1a burgues\u00eda del medio rural. La peque\u00f1a burgues\u00eda est\u00e1 formada por muy diversos sectores que van desde capas semiproletarias hasta grupos de explotadores. Por eso, la tarea pol\u00edtica del proletariado industrial consiste en llevar al campo la lucha de clases. S\u00f3lo as\u00ed podr\u00e1 trazar una l\u00ednea de demarcaci\u00f3n entre sus aliados y sus enemigos.<br \/>\nLos rasgos espec\u00edficos del desarrollo nacional de cada pa\u00eds alcanzan su m\u00e1xima expresi\u00f3n en la situaci\u00f3n de los campesinos; igualmente sucede, hasta cierto punto, con la peque\u00f1a burgues\u00eda urbana (artesanos y peque\u00f1os comerciantes). Estas clases, por grande que pueda ser su n\u00famero, son esencialmente restos de los modos de producci\u00f3n precapitalistas. Las secciones de la IV Internacional deben elaborar con la mayor concreci\u00f3n posible un programa de consignas transitorias para campesinos y peque\u00f1os propietarios y para la peque\u00f1a burgues\u00eda urbana, teniendo en cuenta las condiciones espec\u00edficas de cada pa\u00eds. Los trabajadores avanzados deben aprender a dar respuestas claras y concretas a los problemas de sus futuros aliados.<br \/>\nMientras el peque\u00f1o propietario rural siga siendo un peque\u00f1o productor \u201dindependiente\u201d, necesitar\u00e1 cr\u00e9dito barato, maquinaria agr\u00edcola y abonos a precios asequibles, buenos transportes y una organizaci\u00f3n racional del mercado para sus productos. Por contra, los bancos, los trusts y los intermediarios le sacan su dinero por todas partes. S\u00f3lo los propios campesinos, con la ayuda de los trabajadores, pueden poner fin a esos robos. Hay que poner en pie comit\u00e9s de campesinos pobres que, junto con los comit\u00e9s obreros y los comit\u00e9s de trabajadores de banca, tomen en sus manos el control del transporte, del cr\u00e9dito y de las operaciones mercantiles que afectan a la agricultura.<br \/>\nAl tachar falsamente de \u201dexcesivas\u201d las reivindicaciones de los trabajadores, la gran burgues\u00eda trata de levantar una barrera artificial entre obreros y campesinos, entre obreros y peque\u00f1a burgues\u00eda urbana sobre el tema del precio de las mercanc\u00edas. A diferencia del obrero industrial, del empleado o del funcionario, ni el campesino, ni el artesano, ni el peque\u00f1o comerciante pueden exigir la escala m\u00f3vil de salarios. La lucha oficial del gobierno contra la carest\u00eda de la vida no es m\u00e1s que un enga\u00f1o para las masas. Pero los campesinos, artesanos y comerciantes, en cuanto consumidores, deben irrumpir en la pol\u00edtica de precios codo a codo con el obrero industrial. A los lamentos capitalistas sobre los costes de producci\u00f3n, de transporte y de distribuci\u00f3n, los consumidores responder\u00e1n: \u201dEns\u00e9\u00f1anos tus libros de cuentas; exigimos el control sobre la pol\u00edtica de precios.\u201d Este control debe ejercerse por medio de comit\u00e9s de control de precios compuestos por delegados de f\u00e1brica, de los sindicatos, de las cooperativas, de las organizaciones campesinas, de la peque\u00f1a burgues\u00eda urbana, de las amas de casa, etc. Estos comit\u00e9s servir\u00e1n para que los obreros demuestren a los campesinos que la causa de !a carest\u00eda no est\u00e1 en el crecimiento de los salarios, sino en los exorbitantes beneficios de los capitalistas y los gastos extra que impone la anarqu\u00eda capitalista.<br \/>\nEl programa de nacionalizaci\u00f3n de la tierra y colectivizaci\u00f3n de la agricultura debe elaborarse de tal forma que, desde el principio, quede excluida la posibilidad de expropiar a los peque\u00f1os propietarios, as\u00ed como de proceder a su colectivizaci\u00f3n obligatoria. El campesino debe seguir siendo due\u00f1o de su parcela mientras lo crea conveniente o posible. Si queremos hacer que el programa socialista vuelva a ganar su prestigio a ojos de los campesinos, es necesario denunciar sin tregua los m\u00e9todos estalinistas de colectivizaci\u00f3n, que no se basan en los intereses de obreros v campesinos, sino en los de la burocracia.<br \/>\nIgualmente la expropiaci\u00f3n de los expropiadores no significa la confiscaci\u00f3n forzosa de artesanos y peque\u00f1os comerciantes. A la inversa, el control obrero de bancos y trusts, su nacionalizaci\u00f3n, puede ofrecer a la peque\u00f1a burgues\u00eda urbana condiciones de cr\u00e9dito, compra y venta mucho m\u00e1s favorables que las que obtiene bajo la dominaci\u00f3n incontrolada de los monopolios. La dependencia respecto del gran capital ser\u00e1 reemplazada por una dependencia respecto del Estado, tanto m\u00e1s atento a las necesidades de todos estos sectores cuanto que son los propios trabajadores quienes le han tomado firmemente en sus manos.<br \/>\nLa participaci\u00f3n real de los campesinos explotados en el control de las diferentes actividades econ\u00f3micas les permitir\u00e1 decidir por s\u00ed mismos de la conveniencia de proceder a trabajar en com\u00fan la tierra, as\u00ed como de la oportunidad y la escala de ese proceso. Los obreros industriales deben estar dispuestos a prestar a lo largo de esta ruta toda su ayuda a los campesinos, por medio de los sindicatos, de los comit\u00e9s de f\u00e1brica y, sobre todo, de un gobierno obrero y campesino.<br \/>\nLa alianza propuesta por el proletariado (una alianza no con las \u201dclases medias\u201d, sino con las capas explotadas de la peque\u00f1a burgues\u00eda rural y urbana, en contra de todos los explotadores, incluso de aquellos que pertenecen a las \u201dclases medias\u201d) no puede basarse en la fuerza, sino en el consentimiento libremente manifestado en un \u201dpacto\u201d especial. Ese \u201dpacto\u201d no puede ser otro que el programa de consignas transitorias que ambas partes acepten libremente.<\/p>\n<p>La lucha contra el imperialismo y la guerra<\/p>\n<p>Toda la situaci\u00f3n mundial, y por tanto la vida pol\u00edtica de las distintas naciones, est\u00e1 turbada por la amenaza de una guerra mundial. La cat\u00e1strofe inminente hace temblar de aprensi\u00f3n a las m\u00e1s amplias masas.<br \/>\nLa II Internacional repite su infame pol\u00edtica de 1914 con seguridad acrecentada, ya que hoy la Komintern es el primer viol\u00edn del chauvinismo. Tan pronto como lleg\u00f3 a concretarse el peligro de una guerra, los estalinistas, ganando por la mano a los pacifistas burgueses y peque\u00f1oburgueses, se convirtieron en los m\u00e1s decididos partidarios de la \u201ddefensa nacional\u201d. La carga de la lucha revolucionaria contra la guerra descansa por completo sobre los hombros de la IV Internacional.<br \/>\nLa pol\u00edtica bolchevique-leninista en este punto, formulada en las tesis del Secretariado Internacional (La guerra y la IV Internacional, 1934), conserva actualmente toda su vigencia. En la fase que se abre, el \u00e9xito del Partido revolucionario depender\u00e1 sobre todo de la postura que adopte sobre el tema de la guerra. La pol\u00edtica correcta debe incluir dos elementos: ning\u00fan compromiso con el imperialismo y sus guerras y un programa basado en la experiencia de las propias masas.<br \/>\nM\u00e1s que ninguna otra, la cuesti\u00f3n de la guerra es usada por la burgues\u00eda y sus agentes para enga\u00f1ar al pueblo con abstracciones, f\u00f3rmulas generales y fraseolog\u00eda barata: \u201dneutralidad\u201d, \u201dseguridad colectiva\u201d, \u201darmarse para defender la paz\u201d, \u201ddefensa nacional\u201d, \u201dlucha contra el fascismo\u201d, etc. Todas estas f\u00f3rmulas no persiguen m\u00e1s que una sola finalidad: que el tema de la guerra, es decir, l suerte del pueblo, se deje en manos de los imperialistas, sus gobiernos, su diplomacia, sus generales, pozos todos ellos de intrigas y asechanzas en contra del pueblo.<br \/>\nLa IV Internacional rechaza tajantemente todas esas abstracciones (\u201dhonor\u201d, \u201dsangre\u201d, \u201draza\u201d) tendentes a un mismo fin tanto en el campo democr\u00e1tico como en el fascista. Pero no basta con rechazarlas tajantemente. Hay que ayudar a las masas a comprender la verdadera esencia de esas abstracciones fraudulentas por medio de criterios, exigencias y reivindicaciones que sirvan para desenmascararlas.<br \/>\n\u00bfDesarme? Todo el problema consiste en saber qui\u00e9n desarmar\u00e1 a qui\u00e9n. El \u00fanico desarme que puede evitar o acabar con la guerra es el desarme de la burgues\u00eda por el proletariado. Y para desarmar a la burgues\u00eda, los obreros tienen que armarse.<br \/>\n\u00bfNeutralidad? El proletariado es cualquier cosa menos neutral en la guerra entre Jap\u00f3n y China o en una guerra entre Alemania y la U.R.S.S. \u201d\u00bfAs\u00ed que se trata de defender a China y a la U.R.S.S.?\u201d \u201d\u00a1Por supuesto!\u201d Pero no con ayuda de los imperialistas, que se aprovechar\u00e1n para estrangular tanto a la China como a la U.R.S.S.<br \/>\n\u00bfDefensa de la patria? Bajo esta abstracci\u00f3n, la burgues\u00eda entiende la defensa de sus beneficios y su derecho al pillaje. Nos aprestaremos a defender a la patria de los capitalistas extranjeros, cuando hayamos atado de pies y manos a los nuestros y les hayamos impedido seguir atacando patrias extranjeras; cuando los obreros y los campesinos se hayan convertido en los verdaderos due\u00f1os de nuestro pa\u00eds; cuando la riqueza nacional haya pasado de las manos de una \u00ednfima minor\u00eda a las del pueblo; cuando el ej\u00e9rcito sea un arma de los explotados y no de los explotadores.<br \/>\nEs necesario saber traducir estas ideas fundamentales en ideas m\u00e1s particulares y m\u00e1s concretas, seg\u00fan la marcha de los acontecimientos y la orientaci\u00f3n y estado de esp\u00edritu de las masas. Es necesario por otra parte, distinguir estrictamente del pacifismo del diplom\u00e1tico, del profesor, del periodista, del pacifismo del carpintero, del obrero agr\u00edcola, de la lavandera. En el primer caso, el pacifismo es la m\u00e1scara del imperialismo. En el segundo es la expresi\u00f3n confusa de la desconfianza hacia el imperialismo.<br \/>\nCuando el peque\u00f1o campesino o el obrero hablan de la defensa de la patria, se est\u00e1n refiriendo a la de su casa, su familia y otras familias como la suya de la invasi\u00f3n, las bombas y el gas t\u00f3xico. Los capitalistas y sus periodistas entienden por defensa de la patria la conquista de colonias y mercados, el aumento de la parte \u201dnacional\u201d de la renta mundial por medio del pillaje. El pacifismo y el patriotismo burgu\u00e9s est\u00e1n transidos de enga\u00f1o. En el pacifismo, y aun en el patriotismo de los oprimidos hay una mezcla de elementos que, por un lado, reflejan su odio hacia la destrucci\u00f3n y la guerra y, por otro, les impulsan hacia lo que ellos estiman ser su propio bien. Esos elementos han de ser correctamente entendidos para poder extraer conclusiones correctas. Hay que saber contraponer frontalmente estas dos formas de pacifismo y patriotismo.<br \/>\nCon estas consideraciones por punto de partida, la IV Internacional defiende toda reivindicaci\u00f3n, por insignificante que parezca, que pueda empujar a las masas a la pol\u00edtica activa, que despierte su sentido cr\u00edtico y que aumente su control sobre las maquinaciones de la burgues\u00eda.<br \/>\nCon esta perspectiva, nuestra secci\u00f3n americana, por ejemplo, da su apoyo cr\u00edtico a la propuesta de que toda eventual declaraci\u00f3n de guerra sea decidida en un refer\u00e9ndum. Sin duda, ninguna reforma democr\u00e1tica puede impedir por s\u00ed misma que los dirigentes imperialistas se lancen a la guerra cuando lo estimen conveniente. Esto hay que decirlo abiertamente. Pero, pese a las posibles ilusiones que las masas puedan hacerse respecto al refer\u00e9ndum, su apoyo refleja la desconfianza que obreros y campesinos sienten hacia el gobierno y el parlamento burgueses. Sin fomentar ilusiones, hay que apoyar con todas nuestras fuerzas toda muestra de desconfianza de los explotados hacia los explotadores. Cuanto mayor sea el movimiento pro-refer\u00e9ndum, antes lo abandonar\u00e1n los pacifistas burgueses; tanto m\u00e1s desacreditados se ver\u00e1n los traidores de la Komintern; tanto mayor ser\u00e1 la desconfianza hacia los imperialistas.<br \/>\nDesde este punto de vista, hay que defender la exigencia de que hombres y mujeres tengan derecho al voto desde los dieciocho a\u00f1os. Quienes ser\u00e1n llamados a morir por la patria deben tener derecho a votar. La lucha antiguerra debe convertirse ante todo en movilizaci\u00f3n revolucionaria de los j\u00f3venes. Hay que hacer luz sobre el problema de la guerra desde todos los \u00e1ngulos, haciendo hincapi\u00e9 especialmente en aquellos aspectos que en cada momento sean m\u00e1s comprensibles para las masas.<br \/>\nLa guerra es una empresa comercial gigantesca, especialmente para la industria b\u00e9lica. Por eso las \u201d60 familias\u201d son patriotas de toda la vida, y a la vez son los principales factores de guerra. El control obrero de las industrias b\u00e9licas es el primer paso en la lucha contra los fabricantes de guerras.<br \/>\nAl slogan reformista de impuestos sobre los beneficios b\u00e9licos nosotros oponemos los de confiscaci\u00f3n de los beneficios b\u00e9licos y expropiaci\u00f3n de los fabricantes de la industria de guerra. All\u00ed donde, como en Francia, la industria militar est\u00e1 \u201dnacionalizada\u201d la consigna de control obrero mantiene toda su vigencia. El proletariado tiene tan poca confianza en el gobierno burgu\u00e9s como en los capitalistas individuales.<br \/>\n\u00a1Ni un hombre, ni un c\u00e9ntimo para el gobierno burgu\u00e9s!<br \/>\n\u00a1No a los programas de armamento! \u00a1S\u00ed a los programas de obras de utilidad p\u00fablica!<br \/>\n\u00a1Total independencia de las organizaciones obreras respecto del control militar y polic\u00edaco!<br \/>\nDe una vez por todas hay que arrebatar las decisiones sobre el destino del pueblo de las manos de las bandas imperialistas codiciosas y despiadadas que intrigan a espaldas del pueblo. Asi pues, exigimos: \u00a1Total abolici\u00f3n de la diplomacia secreta; acceso de los obreros y campesinos a todos los acuerdos y tratados! \u00a1Entrenamiento militar y armamento de los obreros y campesinos bajo el control de los comit\u00e9s de obreros y campesinos! \u00a1Creaci\u00f3n de escuelas militares para la formaci\u00f3n de oficiales provenientes de las filas de los trabajadores, elegidos por las organizaciones obreras! \u00a1Sustituci\u00f3n del ej\u00e9rcito regular, es decir, acuartelado, por una milicia obrera indisolublemente ligada a las f\u00e1bricas, las minas, los campos, etc.!<br \/>\nLa guerra imperialista es una continuaci\u00f3n corregida y aumentada de la pol\u00edtica de pillaje de la burgues\u00eda. La lucha del proletariado contra la guerra es la continuaci\u00f3n corregida y aumentada de su lucha de clase. La ruptura de hostilidades altera el equilibrio y, parcialmente, los m\u00e9todos de lucha entre las clases, pero no su fin ni su rumbo fundamental.<br \/>\nLa burgues\u00eda imperialista domina el mundo. B\u00e1sicamente, por tanto, la pr\u00f3xima guerra va a ser una guerra imperialista. El contenido fundamental de la pol\u00edtica del proletariado internacional ha de ser, por tanto, una lucha contra el imperialismo y su guerra. El principio fundamental de esta lucha es: \u201dEl enemigo principal est\u00e1 en nuestro propio pa\u00eds\u201d, o \u201dLa derrota de nuestro propio gobierno (imperialista) es el mal menor\u201d.<br \/>\nPero no todos los pa\u00edses del mundo son imperialistas. Muy al contrario, la mayor\u00eda son v\u00edctimas del imperialismo. Algunos de los pa\u00edses coloniales o semi-coloniales tratar\u00e1n indudablemente de utilizar la guerra para librarse del yugo de la esclavitud. La suya no ser\u00e1 una guerra imperialista, sino de liberaci\u00f3n. El deber del proletariado internacional es ayudar a los pa\u00edses oprimidos en su lucha contra los opresores. El mismo deber tiene de ayudar a la U.R.S.S. o a cualquier otro Estado obrero que pueda surgir de la guerra o en plena guerra. La derrota de todos y cada uno de los gobiernos imperialistas en lucha contra un Estado obrero o contra un pa\u00eds colonial es el mal menor.<br \/>\nPero los obreros de un pa\u00eds imperialista no pueden ayudar a un pa\u00eds antiimperialista a trav\u00e9s de su propio gobierno burgu\u00e9s, por buenas que puedan ser las relaciones diplom\u00e1ticas y militares entre ambos pa\u00edses en un momento dado. Si sus gobiernos est\u00e1n unidos por una alianza temporal y necesariamente inestable, el proletariado del pa\u00eds m\u00e1s imperialista debe seguir manteniendo una posici\u00f3n de clase opuesta a su propio gobierno y debe ayudar al \u201daliado\u201d no imperialista con sus propios m\u00e9todos, es decir, por los de la lucha de clases internacional (agitaci\u00f3n a favor del Estado obrero o del pa\u00eds colonial no s\u00f3lo contra sus enemigos, sino tambi\u00e9n contra sus p\u00e9rfidos aliados, utilizando el boicot y la huelga en algunos casos y rechazando el boicot y la huelga en otros, etc.).<br \/>\nAl defender a un pa\u00eds colonial o a la U.R.S.S. en el curso de una guerra, el proletariado no debe solidarizarse ni por un momento con el gobierno burgu\u00e9s de un pa\u00eds colonial o con la burocracia termidoriana de la U.R.S.S. Al contrario, debe mantenerse independiente de uno y otra. Por su ayuda a las guerras justas y progresivas, el proletariado revolucionario se ganar\u00e1 la simpat\u00eda de los obreros de las colonias y de la U.R.S.S., afianzando as\u00ed la autoridad y la influencia de la IV Internacional y aumentando las posibilidades de que sean derrocados tanto el gobierno burgu\u00e9s del pa\u00eds colonial en cuesti\u00f3n como la burocracia reaccionaria de la U.R.S.S.<br \/>\nAl comienzo de la guerra, las secciones de la IV Internacional se van a sentir inevitablemente aisladas: las guerras cogen por sorpresa a las masas de cada pa\u00eds y las empujan hacia su aparato gubernamental. Los internacionalistas tendr\u00e1n que nadar contra corriente. Pero la destrucci\u00f3n y la miseria de la nueva guerra, que superar\u00e1n con mucho en pocos meses los sangrientos horrores de 1914-18, actuar\u00e1n como una ducha de agua fr\u00eda. El descontento de las masas y su revuelta crecer\u00e1n bruscamente. Las secciones de la IV Internacional se encontrar\u00e1n a la cabeza de la oleada revolucionaria. El programa de transici\u00f3n cobrar\u00e1 una actualidad apremiante. Y el problema de la toma del poder por el proletariado se plantear\u00e1 en toda su dimensi\u00f3n<br \/>\nAntes de aniquilar o ahogar en sangre a la humanidad, el capitalismo se encarga de envenenar la atm\u00f3sfera mundial con los vapores t\u00f3xicos del odio nacional y racial. El antisemitismo es actualmente uno de los m\u00e1s peligrosos estertores de la agon\u00eda del capital.<br \/>\nLa denuncia implacable de las ra\u00edces de clase de los prejuicios raciales, as\u00ed como de todas las formas y clases de chovinismo y arrogancia nacionalista, especialmente del antisemitismo, deben formar parte del trabajo cotidiano de todas las secciones de la IV Internacional, como elemento educativo fundamental en la lucha contra el imperialismo y la guerra. Nuestra consigna b\u00e1sica sigue siendo la de \u00a1Proletarios de todos los pa\u00edses, un\u00edos!<\/p>\n<p>El gobierno obrero y campesino<\/p>\n<p>La consigna de \u201dgobierno obrero y campesino\u201d apareci\u00f3 por primera vez en 1917 en las campa\u00f1as de agitaci\u00f3n bolchevique, para ser definitivamente aceptada tras la Revoluci\u00f3n de Octubre. En \u00faltima instancia no significaba otra cosa que la denominaci\u00f3n popular para la dictadura proletaria ya establecida. Lo importante de esta designaci\u00f3n es que subrayaba la idea de la alianza entre el proletariado y el campesinado en que se basaba el poder sovi\u00e9tico.<br \/>\nCuando la Komintern de los ep\u00edgonos trat\u00f3 de resucitar la consigna, ya enterrada por la Historia, de \u201cdictadura democr\u00e1tica del proletariado y el campesinado\u201d, dio a la f\u00f3rmula de \u201cgobierno obrero y campesino\u201d un significado puramente \u201cdemocr\u00e1tico\u201d, es decir, burgu\u00e9s, contraponi\u00e9ndola a la de dictadura del proletariado. Los bolcheviques-leninistas rechazamos abiertamente la consigna de \u201cgobierno obrero y campesino\u201d en su versi\u00f3n democr\u00e1tico-burguesa. Afirmamos en su momento y lo repetimos ahora que cuando el partido del proletariado se niega a desbordar los cauces demo- cr\u00e1tico-burgueses, su alianza con el campesinado se convierte en un mero soporte del capital. Eso sucedi\u00f3 con los mencheviques y los socialrevolucionarios en el a\u00f1o 1917, con el Partido Comunista chino en 1925-27, y sucede ahora con el Frente Popular en Espa\u00f1a, Francia y otros pa\u00edses.<br \/>\nDe abril a septiembre de 1917 los bolcheviques exigieron a mencheviques y socialrevolucionarios que rompiesen con la burgues\u00eda liberal y tomasen el poder. Si lo hac\u00edan, el partido bolchevique promet\u00eda a mencheviques y socialrevolucionarios, representantes peque\u00f1o-burgueses de los obreros y campesinos, su ayuda revolucionaria contra la burgues\u00eda; aunque rechazaba categ\u00f3ricamente entrar en el gobierno de los mencheviques y socialrevolucionarios o aceptar ninguna responsabilidad pol\u00edtica por sus actos. Si los mencheviques y los socialrevolucionarios hubiesen roto con los cadetes (liberales) y el imperialismo extranjero, el \u201cgobierno obrero y campesino\u201d que se hubiese formado habr\u00eda acelerado, facilit\u00e1ndola, el establecimiento de la dictadura del proletariado. Pero \u00e9sta era precisamente la raz\u00f3n de que los dirigentes de la democracia peque\u00f1o-burguesa se resistieran con todas sus fuerzas a poner en pie su propio poder. La experiencia rusa demostr\u00f3, como lo confirma ahora la experiencia de Espa\u00f1a y Francia, que incluso en circunstancias excepcionalmente favorables los partidos de la democracia peque\u00f1oburguesa (socialrevolucionarios, socialdem\u00f3cratas, estalinistas, anarquistas) son incapaces de crear un gobierno obrero y campesino, es decir, un gobierno independiente de la burgues\u00eda.<br \/>\nSin embargo, la exigencia que los bolcheviques impon\u00edan a mencheviques y socialrevolucionarios (\u201cRomped con la burgues\u00eda; tomad el poder en vuestras manos\u201d) tuvo una excepcional importancia pedag\u00f3gica para las masas. La obstinada negativa de mencheviques y socialrevolucionarios a tomar el poder, tan dram\u00e1ticamente demostrada en las jornadas de julio, los conden\u00f3 definitivamente ante las masas, preparando la victoria de los bolcheviques.<br \/>\nLa tarea central de la IV Internacional consiste en librar al proletariado de su vieja direcci\u00f3n, cuyo conservadurismo est\u00e1 en completa contradicci\u00f3n con las catastr\u00f3ficas erupciones de un capitalismo en descomposici\u00f3n y constituye el obst\u00e1culo fundamental para el progreso hist\u00f3rico. La acusaci\u00f3n principal de la IV Internacional a las organizaciones tradicionales del proletariado es que no desean separarse de ese semicad\u00e1ver pol\u00edtico que es la burgues\u00eda.<br \/>\nEn estas circunstancias, la reiteraci\u00f3n de la exigencia dirigida a la antigua direcci\u00f3n (\u201cRomped con la burgues\u00eda; tomad el poder\u201d) es un arma decisiva para denunciar el car\u00e1cter traidor de los partidos y organizaciones de la II, la III y la Internacional de Amsterdam. La consigna de \u201cgobierno obrero y campesino\u201d s\u00f3lo nos resulta aceptable si se le da el sentido que ten\u00eda en 1917 para los bolcheviques, es decir un sentido antiburgu\u00e9s y anticapitalista. Pero no la aceptamos con el significado \u201cdemocr\u00e1tico\u201d que le han dado los ep\u00edgonos actuales, transform\u00e1ndola, de un puente hacia la revoluci\u00f3n socialista, en el principal obst\u00e1culo en su camino.<br \/>\nA todos los partidos que se asientan sobre una base obrera y campesina y hablan en su nombre les exigiremos que rompan pol\u00edticamente con la burgues\u00eda y se sumen a la lucha por un gobierno obrero y campesino. Para esta lucha les ofrecemos todo nuestro apoyo contra la reacci\u00f3n capitalista. Al tiempo, agitaremos incansablemente en favor de aquellas consignas transitorias que, en nuestra opini\u00f3n, deber\u00edan constituir el programa del \u201cgobierno obrero y campesino\u201d.<br \/>\n\u00bfPuede esperarse que semejante gobierno sea formado por las organizaciones obreras tradicionales? La experiencia del pasado demuestra, como se ha visto, que es, por lo menos, muy improbable. Sin embargo, no puede negarse de antemano la posibilidad de que, en circunstancias excepcionales (guerra, derrota, quiebra financiera, ofensiva revolucionaria de las masas, etc\u00e9tera), los partidos peque\u00f1oburgueses, estalinistas incluidos, puedan ser empujados m\u00e1s all\u00e1 de lo que desear\u00edan por la v\u00eda de la ruptura con la burgues\u00eda. De algo no hay que dudar: incluso aunque esta improbabil\u00edsima variante pudiera materializarse en alg\u00fan lugar y momento, aunque se creara un \u201cgobierno obrero y campesino\u201d en el sentido que acabamos de defender, no ser\u00eda m\u00e1s que un episodio en la ruta hacia la verdadera dictadura del proletariado.<br \/>\nPero es in\u00fatil perderse en adivinanzas. La agitaci\u00f3n por \u201cun gobierno obrero y campesino\u201d tiene en todo momento un tremendo valor educativo. No es una casualidad. Esta consigna general va en el mismo sentido del desarrollo pol\u00edtico de nuestra \u00e9poca (quiebra y descomposici\u00f3n de los partidos burgueses tradicionales, eclipse de la democracia, crecimiento del fascismo, impulso creciente de los trabajadores hacia una pol\u00edtica m\u00e1s agresiva y activa). Todas y cada una de las consignas de transici\u00f3n deben llevar a la misma conclusi\u00f3n pol\u00edtica: los obreros tienen que romper con todos los partidos tradicionales de la burgues\u00eda para poner en pie junto con el campesinado su propio poder.<br \/>\nEs imposible adivinar de antemano cu\u00e1les van a ser las fases de la movilizaci\u00f3n revolucionaria de las masas. Las secciones de la IV Internacional deben adoptar una actitud cr\u00edtica ante cada nueva fase y defender aquellas consignas que se adapten a los deseos obreros de una pol\u00edtica independiente, profundicen el car\u00e1cter de clase de esa pol\u00edtica, destruyan las ilusiones pacifistas y reformistas, fortalezcan las relaciones de la vanguardia con las masas y preparen la toma revolucionaria del poder.<\/p>\n<p>Los soviets<\/p>\n<p>Como se ha dicho, los comit\u00e9s de f\u00e1brica son \u00f3rganos de doble poder en el seno de la f\u00e1brica. Por tanto, su existencia s\u00f3lo es posible cuando se da una presi\u00f3n de masas creciente. Lo mismo puede decirse de los comit\u00e9s antiguerra, comit\u00e9s de precios y dem\u00e1s \u00f3rganos semejantes del movimiento, cuya sola aparici\u00f3n prueba que la lucha de clases ha desbordado los l\u00edmites de las organizaciones tradicionales del proletariado.<br \/>\nTodos estos \u00f3rganos y comit\u00e9s van a empezar a sentir, en breve, su falta de cohesi\u00f3n y su insuficiencia. Ni una sola de las consignas de transici\u00f3n podr\u00e1 imponerse totalmente mientras se mantenga el r\u00e9gimen burgu\u00e9s. Al tiempo, la profundizaci\u00f3n de la crisis social no s\u00f3lo har\u00e1 crecer los sufrimientos de las masas, sino su impaciencia, su voluntad de resistencia, su capacidad de presi\u00f3n. Cada d\u00eda, nuevos sectores de oprimidos levantar\u00e1n su cabeza y defender\u00e1n resueltamente sus reivindicaciones. Millones de necesitados e ignorados por las organizaciones reformistas comenzar\u00e1n a llamar con insistencia a las puertas de las organizaciones obreras. Los parados se unir\u00e1n al movimiento y los trabajadores del campo, los campesinos total o casi totalmente arruinados, los oprimidos de las ciudades, las mujeres trabajadoras, las amas de casa, los sectores intelectuales proletarizados, buscar\u00e1n como un solo hombre su unidad y una direcci\u00f3n capaz.<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo armonizar, aunque no sea m\u00e1s que dentro de los l\u00edmites de una sola ciudad, las diferentes reivindicaciones y formas de lucha? La Historia ha contestado ya esta pregunta: por medio de los soviets. Los soviets unificar\u00e1n a los representantes de los distintos sectores en lucha. Nadie ha propuesto otra forma de organizaci\u00f3n distinta para alcanzar esos fines, y parece imposible inventar otra mejor. Los soviets no est\u00e1n vinculados a priori a ning\u00fan programa. Sus puertas est\u00e1n abiertas a todos los explotados. Su organizaci\u00f3n, que se extiende junto con el ascenso del movimiento, cambia y se rehace en su seno tantas veces como sea necesario. Todas las corrientes pol\u00edticas proletarias pueden luchar por su direcci\u00f3n sobre la base de la m\u00e1s amplia democracia. Por eso, la consigna de soviets corona el programa de transici\u00f3n.<br \/>\nLos soviets s\u00f3lo aparecer\u00e1n cuando el movimiento de masas se embarque abiertamente en la ruta de la revoluci\u00f3n. Desde su aparici\u00f3n, los soviets, actuando como un pivote en torno al cual se agrupan millones de trabajadores en su lucha contra los explotadores, se convierten en competidores y oponentes de las autoridades locales primero y del gobierno central despu\u00e9s. De la misma manera que los comit\u00e9s de f\u00e1brica hacen aparecer una estructura de doble poder en las f\u00e1bricas, los soviets suscitan un per\u00edodo de doble poder en el pa\u00eds.<br \/>\nEl doble poder es la fase culminante de la \u00e9poca de transici\u00f3n. Dos reg\u00edmenes diferentes, el burgu\u00e9s y el proletario, se oponen sin tapujos. Es inevitable el conflicto entre ambos. El destino de la sociedad depender\u00e1 de su resultado. Si la revoluci\u00f3n es derrotada, la dictadura fascista de la burgues\u00eda ser\u00e1 su consecuencia. Si no, el poder sovi\u00e9tico, es decir, la dictadura del proletariado y la reconstrucci\u00f3n socialista de la sociedad.<\/p>\n<p>Los pa\u00edses atrasados y el programa de transici\u00f3n<\/p>\n<p>Los pa\u00edses coloniales y semicoloniales son, en esencia, pa\u00edses atrasados. Los pa\u00edses atrasados forman parte de un mundo dominado por el imperialismo. Su desarrollo, por consiguiente, tiene car\u00e1cter combinado: las formas econ\u00f3micas m\u00e1s primitivas se combinan con el \u00faltimo grito de la t\u00e9cnica y la civilizaci\u00f3n capitalistas. Algo semejante sucede con las luchas pol\u00edticas del proletariado en los pa\u00edses atrasados: la lucha por las m\u00e1s elementales reivindicaciones de independencia nacional y democracia burguesa se combina con el combate socialista contra el imperialismo mundial. En esta lucha, las consignas democr\u00e1ticas, las reivindicaciones transitorias y los problemas de la revoluci\u00f3n socialista no constituyen etapas hist\u00f3ricas aisladas, sino que est\u00e1n \u00edntimamente unidas. Apenas hab\u00eda comenzado a organizar sindicatos, el proletariado chino se vio en la necesidad de dotarse de soviets. En este sentido, el programa de transici\u00f3n puede aplicarse perfectamente en los pa\u00edses coloniales y semicoloniales, al menos en aquellos donde el proletariado es capaz de proseguir una pol\u00edtica independiente.<br \/>\nLa tarea central en los pa\u00edses coloniales y semicoloniales es la revoluci\u00f3n agraria, es decir, la liquidaci\u00f3n de la herencia feudal y la independencia nacional, es decir, la liberaci\u00f3n del yugo capitalista. Ambas tareas est\u00e1n \u00edntimamente ligadas.<br \/>\nNo se trata de rechazar el programa democr\u00e1tico, sino de conseguir que, en su lucha, las masas lo desborden. La consigna de Asamblea Nacional (o Constituyente) mantiene toda su vigencia en pa\u00edses como China o la India. Esa consigna debe ligarse indisolublemente al problema de la independencia nacional o de la reforma agraria. Antes que nada, los obreros deben armarse de este programa democr\u00e1tico. S\u00f3lo ellos podr\u00e1n organizar y unificar a los campesinos. Pero, sobre la base del programa democr\u00e1tico revolucionario, es necesario enfrentar a los obreros con la burgues\u00eda \u201cnacional\u201d. Al llegar a un cierto estadio en la movilizaci\u00f3n de las masas bajo las consignas de la democracia revolucionaria, pueden y deber\u00edan surgir los soviets. Su papel hist\u00f3rico en cada momento, especialmente en relaci\u00f3n a la Asamblea Nacional, depender\u00e1 de factores como el nivel pol\u00edtico del proletariado, sus lazos; con el campesinado y la pol\u00edtica del partido proletario. M\u00e1s tarde o m\u00e1s temprano, los soviets habr\u00e1n de plantearse el derrocamiento de la democracia burguesa, pues s\u00f3lo ellos pueden llevar a t\u00e9rmino la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica y abrir paso as\u00ed a la era de la revoluci\u00f3n socialista.<br \/>\nEl peso espec\u00edfico de las diversas consignas democr\u00e1ticas y transitorias en la lucha proletaria, su relaci\u00f3n mutua y su orden de aparici\u00f3n vendr\u00e1n determinados por las peculiaridades de los diferentes pa\u00edses atrasados y, en buena medida, por su grado de atraso. Sin embargo, la tendencia general de desarrollo revolucionario en todos los pa\u00edses atrasados puede determinarse por la f\u00f3rmula de revoluci\u00f3n permanente en el sentido que le confirieron definitivamente las tres revoluciones rusas (1905, febrero de 1917 y octubre de 1917).<br \/>\nLa III Internacional ha dado a los pa\u00edses atrasados una muestra ejemplar de c\u00f3mo es posible hundir una revoluci\u00f3n poderosa y prometedora. Cuando se produjo la impetuosa ascensi\u00f3n del movimiento de masas en China entre 1925 y 1927, la Internacional (Komintern) no propuso la consigna de Asamblea Nacional, al tiempo que impidi\u00f3 que se crearan soviets. (El Kuomintang, partido burgu\u00e9s, estaba llamado, seg\u00fan Stalin, a reemplazar tanto a la Asamblea Nacional como a los soviets.) Tras la derrota de las masas por el Kuomintang, la Komintern mont\u00f3 una caricatura de soviet en Cant\u00f3n y, tras el hundimiento inevitable de la revuelta de Cant\u00f3n, la Komintern se decidi\u00f3 por la guerrilla y los soviets campesinos, con total pasividad del proletariado industrial. Metida as\u00ed en un callej\u00f3n sin salida, la Komintern aprovech\u00f3 la guerra chino-japonesa para liquidar de un plumazo a la \u201dChina sovi\u00e9tica\u201d, sometiendo nuevamente no s\u00f3lo el \u201dEj\u00e9rcito rojo\u201d campesino, sino tambi\u00e9n el llamado Partido \u201dComunista\u201d, al Kuomintang, es decir, a la burgues\u00eda.<br \/>\nTras haber traicionado a la revoluci\u00f3n proletaria internacional en aras de la amistad con los mercaderes de esclavos \u201ddem\u00f3cratas\u201d, la Komintern ten\u00eda que traicionar tambi\u00e9n la lucha por su liberaci\u00f3n de las masas coloniales, con mayor cinismo, si cabe, con que lo hizo anteriormente la II Internacional. Una de las finalidades de la pol\u00edtica de Frentes Populares y de \u201ddefensa nacional\u201d consiste en convertir en carne de ca\u00f1\u00f3n del Imperialismo \u201ddemocr\u00e1tico\u201d a cientos de millones de trabajadores de las colonias. La bandera de la lucha por la liberaci\u00f3n de los pueblos coloniales y semicoloniales, es decir, de m\u00e1s de media Humanidad, ha pasado definitivamente a manos de la IV Internacional.<\/p>\n<p>El programa de transici\u00f3n en los pa\u00edses fascistas<\/p>\n<p>Ha pasado bastante tiempo desde que los estrategas de la I.C. proclamaron que la victoria de Hitler no era m\u00e1s que un paso hacia la victoria de Thaelman. M\u00e1s de 5 a\u00f1os lleva pasados Thaelman en las prisiones de Hitler. Mussohni mantiene a Italia bajo el fascismo desde hace m\u00e1s de 16 a\u00f1os. Mientras tanto, todos los partidos de la Segunda y Tercera Internacionales se han mostrado impotentes no solamente para provocar un movimiento de masas sino tambi\u00e9n para crear una organizaci\u00f3n ilegal seria que pueda compararse, aunque s\u00f3lo sea en cierta medida a los partidos revolucionarios rusos de la \u00e9poca del zarismo.<br \/>\nNo hay ninguna raz\u00f3n para pensar que esos fracasos se deban al poder de la ideolog\u00eda fascista. En esencia, Mussolini nunca propuso ideolog\u00eda alguna y la \u201dideolog\u00eda\u201d de Hitler nunca ha atra\u00eddo seriamente a los trabajadores. Los sectores de la poblaci\u00f3n, especialmente las clases medias, que se emborracharon con el fascismo han tenido tiempo suficiente para superar la resaca. El hecho de que la \u00fanica oposici\u00f3n apenas perceptible se limite a c\u00edrculos religiosos cat\u00f3licos y protestantes no prueba la pujanza de las teor\u00edas semi-delirantes y de las paparruchas sobre la \u201draza\u201d y la \u201dsangre\u201d, sino la bancarrota de las ideolog\u00edas de la democracia, la socialdemocracia y la Komintern.<br \/>\nTras la masacre de la Comuna de Par\u00eds, el terror reaccionario dur\u00f3 cerca de ocho a\u00f1os. Tras la derrota de la revoluci\u00f3n rusa de 1905, las masas trabajadoras permanecieron mudas durante un per\u00edodo casi tan largo. Pero en ambos casos, la derrota era un fen\u00f3meno f\u00edsico, impuesto por la correlaci\u00f3n de fuerzas y completado en Rusia por la inexperiencia pol\u00edtica del proletariado. La fracci\u00f3n bolchevique no hab\u00eda cumplido a\u00fan los tres a\u00f1os por aquel entonces. La situaci\u00f3n alemana es radicalmente distinta: la direcci\u00f3n la ejerc\u00edan partidos poderosos, de los cuales uno ten\u00eda ya setenta a\u00f1os de existencia y el otro casi quince. Pero ambos partidos, con todos sus millones de electores, estaban moralmente paralizados con anterioridad a la lucha y capitularon sin librar una sola batalla. La Historia no recuerda otro fracaso semejante. El proletariado alem\u00e1n no fue vencido por el enemigo en una batalla abierta. Fue aplastado por la cobard\u00eda, la bajeza y la perfidia de sus propios partidos. Es l\u00f3gico que haya perdido su fe en todo aquello en que hab\u00eda cre\u00eddo durante tres generaciones. La victoria de Hitler, a su vez, fortaleci\u00f3 a Mussolini.<br \/>\nLa falta de \u00e9xito real del trabajo revolucionario en Italia y en Alemania no tiene otra raz\u00f3n que la pol\u00edtica criminal de la social democracia y del Comintern. Para realizar un trabajo ilegal es necesario no solamente la simpat\u00eda de las masas, sino tambi\u00e9n el entusiasmo consciente de sus capas m\u00e1s avanzadas. \u00bfPero puede esperarse el entusiasmo en organizaciones que hist\u00f3ricamente est\u00e1n en quiebra? Los jefes emigrados son sobre todo agentes del Kremlin o de la G.P.U., desmoralizados hasta la m\u00e9dula de los huesos, o antiguos ministros social-dem\u00f3cratas de la burgues\u00eda, que esperan que el milagro los obreros le devolver\u00e1n sus puestos perdidos. \u00bfEs posible imaginar, aunque s\u00f3lo sea por un momento a estos se\u00f1ores en el papel de futuros l\u00edderes de la revoluci\u00f3n anti\u00adfascista?<br \/>\nLos acontecimientos del mundo: el aplastamiento de los obreros austr\u00edacos, la derrota de la Revoluci\u00f3n Espa\u00f1ola, la degeneraci\u00f3n del Estado Sovi\u00e9tico, poco pueden contribuir a aumentar el empuje revolucionario en Italia y Alemania. Como, adem\u00e1s, la informaci\u00f3n pol\u00edtica de los obreros alemanes e italianos depende en gran medida de la radio, cabe decir con toda seguridad que la radio de Mosc\u00fa, con su combinaci\u00f3n de mentiras termidorianas, estupidez e insolencia, se ha convertido en el m\u00e1s poderoso factor de desmoralizaci\u00f3n obrera en los Estados totalitarios. En esta como en tantas otras cuestiones, Stalin se limita a servir de ayudante a Goebbels.<br \/>\nAl tiempo, los antagonismos de clase que propiciaron la victoria del fascismo siguen actuando bajo ese r\u00e9gimen y lo van socavando gradualmente. Las masas est\u00e1n m\u00e1s insatisfechas que nunca. Cientos, miles de sacrificados proletarios contin\u00faan, pese a quien pese, con su revolucionario trabajo subterr\u00e1neo. Ha llegado a escena una nueva generaci\u00f3n que no conoce directamente el hundimiento de las viejas tradiciones y las grandes esperanzas. Por debajo de la losa funeraria, la preparaci\u00f3n molecular de la revoluci\u00f3n proletaria prosigue. Pero para que esta energ\u00eda subterr\u00e1nea aflore en revuelta abierta, la vanguardia proletaria tiene que abrir nuevas perspectivas, dotarse de un nuevo programa, levantar una bandera sin lacra.<br \/>\nEsta es la principal dificultad. Es extremadamente dif\u00edcil que los obreros de un pa\u00eds fascista opten por un nuevo programa. Un programa se verifica en la pr\u00e1ctica. Y es precisamente la pr\u00e1ctica del movimiento de masas lo que se echa a faltar en los pa\u00edses de despotismo totalitario. Es muy posible que sea necesario un verdadero \u00e9xito proletario en uno de los pa\u00edses \u201ddemocr\u00e1ticos\u201d para dar nuevo impulso al movimiento revolucionario en territorio fascista. Efectos similares puede tener una cat\u00e1strofe financiera o militar. Por el momento, es necesario realizar un trabajo fundamentalmente propagand\u00edstico y preparatorio del que puedan obtenerse buenos resultados futuros. En este punto algo hay que decir con la mayor convicci\u00f3n: una vez que rompa, la ola revolucionaria en los pa\u00edses fascistas provocar\u00e1 un gran estallido que en manera alguna se limitar\u00e1 a resucitar un cad\u00e1ver como la Rep\u00fablica de Weimar.<br \/>\nA partir de aqu\u00ed aparece una divergencia irreconciliable entre la IV Internacional y los partidos tradicionales, supervivientes de su propia bancarrota. El Frente Popular en el exilio es la peor y m\u00e1s nociva especie de Frente Popular. En esencia, se reduce a una impotente a\u00f1oranza de la coalici\u00f3n con una burgues\u00eda liberal inexistente. De tener \u00e9xito, no har\u00eda sino preparar, como en Espa\u00f1a, nuevas derrotas del proletariado. La denuncia implacable de la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica del Frente popular constituye la primera condici\u00f3n para una lucha revolucionaria contra el fascismo.<br \/>\nPor supuesto, esto no significa que la IV Internacional rechace las consignas democr\u00e1ticas como medios de movilizar a las masas contra el fascismo. Esas consignas pueden jugar un papel considerable en diferentes momentos. Pero las f\u00f3rmulas democr\u00e1ticas (libertad de prensa, libertad sindical, etc.) no son para nosotros m\u00e1s que consignas ocasionales y epis\u00f3dicas, subordinadas a la movilizaci\u00f3n independiente del proletariado; no un nudo corredizo puesto alrededor de su cuello por los agentes de la burgues\u00eda ( \u00a1Espa\u00f1a! ). Tan pronto como el movimiento asuma caracteres masivos, las consignas democr\u00e1ticas se entrecruzar\u00e1n con las transitorias; no es dif\u00edcil suponer que los comit\u00e9s de f\u00e1brica se interpondr\u00e1n en la carrera de los viejos bur\u00f3cratas desde las embajadas en que se refugian hasta los edificios de los nuevos sindicatos; los soviets cubrir\u00e1n Alemania antes de que pueda reunirse en Weimar una nueva Asamblea Constituyente. Lo mismo suceder\u00e1 en Italia y en el resto de los pa\u00edses totalitarios y semitotalitarios.<br \/>\nEl fascismo ha sumido a esos pa\u00edses en la barbarie pol\u00edtica. Pero no ha cambiado su estructura social. El fascismo es un arma en manos del capital financiero y no de los terratenientes feudales. Un programa revolucionario debe basarse en la dial\u00e9ctica de la lucha de clases que existe tambi\u00e9n en los pa\u00edses fascistas, y no en la sicolog\u00eda de unos pobres derrotados. La IV Internacional rechaza con asco cualquier participaci\u00f3n en el carnaval pol\u00edtico que llev\u00f3 a los estalinistas, los viejos h\u00e9roes del \u201dtercer per\u00edodo\u201d, a ponerse m\u00e1scaras de cat\u00f3licos, protestantes, jud\u00edos, nacionalistas alemanes y liberales, para mejor ocultar su repulsiva faz. La IV Internacional aparece siempre y en todas partes bajo su propia bandera y propone abiertamente su programa al proletariado de los Estados fascistas. Los trabajadores avanzados del mundo entero est\u00e1n ya firmemente convencidos de que el derrocamiento de Mussolini, Hitler, sus agentes e imitadores no puede hacerse m\u00e1s que bajo la direcci\u00f3n de la IV Internacional.<\/p>\n<p>La U.R.S.S. y los problemas de la fase de transici\u00f3n<\/p>\n<p>La Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica sali\u00f3 de la Revoluci\u00f3n de Octubre convertida en un Estado obrero. La propiedad estatal de los medios de producci\u00f3n, esa precondici\u00f3n del desarrollo socialista, abri\u00f3 la posibilidad de un r\u00e1pido crecimiento de las fuerzas productivas. Pero, al tiempo, el aparato del Estado obrero sufri\u00f3 una degeneraci\u00f3n total: de arma de la clase obrera pas\u00f3 a ser un arma de violencia burocr\u00e1tica contra la clase obrera y, cada vez m\u00e1s, un arma de sabotaje contra la econom\u00eda del pa\u00eds. La burocratizaci\u00f3n de un Estado obrero atrasado y aislado, as\u00ed como la transformaci\u00f3n de la burocracia en una casta privilegiada y todopoderosa son la m\u00e1s convincente refutaci\u00f3n no s\u00f3lo te\u00f3rica, sino pr\u00e1ctica, de la teor\u00eda del socialismo en un solo pa\u00eds.<br \/>\nLa U.R.S.S. se ve as\u00ed recorrida de tremendas contradicciones. Pero sigue siendo un Estado obrero degenerado. Este ha de ser nuestro diagn\u00f3stico social. Nuestra previsi\u00f3n pol\u00edtica est\u00e1 abierta: o bien la burocracia, al convertirse cada vez m\u00e1s en un instrumento de la burgues\u00eda mundial en el Estado obrero, terminar\u00e1 con las nuevas formas de propiedad y entregar\u00e1 de nuevo el pa\u00eds al capitalismo, o bien la clase obrera derrotar\u00e1 a la burocracia y despejar\u00e1 el camino hacia el socialismo.<br \/>\nPara las secciones de la IV Internacional, los procesos de Mosc\u00fa no constituyeron una sorpresa, ni el resultado de la locura personal del dictador del Kremlin, sino una consecuencia natural del Termidor. Brotaron tambi\u00e9n de insoportables conflictos en el seno de la propia burocracia, reflejo de las contradicciones entre la burocracia y el pueblo, as\u00ed como de las crecientes divisiones en el propio \u201dpueblo\u201d. La naturaleza sangrienta y \u201dsensacional\u201d de los procesos refleja la intensidad de esas contradicciones y anuncia la inminencia del desenlace.<br \/>\nA su modo, las declaraciones p\u00fablicas de antiguos representantes extranjeros del Kremlin que se niegan a volver a Mosc\u00fa confirman que entre la burocracia pueden darse todos los matices del espectro pol\u00edtico: desde el bolchevismo aut\u00e9ntico (Ignace Reiss) hasta el m\u00e1s completo fascismo (F. Butenko). Los elementos revolucionarios de la burocracia, que son una peque\u00f1a minor\u00eda, reflejan, pasivamente, los intereses socialistas del proletariado. Los elementos fascistas y contrarrevolucionarios, cuyo n\u00famero aumenta sin cesar, expresan con una coherencia creciente los intereses del imperialismo mundial. Esos candidatos a convertirse en nueva burgues\u00eda compradora consideran, con raz\u00f3n, que la nueva etapa dirigente s\u00f3lo puede consolidar sus privilegios si rechaza las nacionalizaciones, la colectivizaci\u00f3n y el monopolio del comercio exterior en nombre de una asimilaci\u00f3n a la \u201ccivilizaci\u00f3n occidental\u201d, es decir, al capitalismo. Entre esos polos hay toda una serie de tendencias, difusamente mencheviques, socialrevolucionarias y liberales, que se inclinan hacia la democracia burguesa.<br \/>\nEn el seno de la llamada sociedad \u201csin clases\u201d existen, sin duda, agrupamientos semejantes a los que aparecen en el seno de la burocracia, aunque se expresen con menor claridad y en proporci\u00f3n inversa: las tendencias capitalistas conscientes se dan principalmente entre las capas pr\u00f3speras de las explotaciones agrarias colectivizadas (koljoses) y son caracter\u00edsticas de una peque\u00f1a parte de la poblaci\u00f3n. Pero en esa capa hay una amplia base para tendencias peque\u00f1o-burguesas favorables a la acumulaci\u00f3n de riqueza individual en medio de la pobreza general que son alentadas conscientemente por la burocracia.<br \/>\nEn la cumbre de este sistema de contradicciones crecientes, reduciendo cada vez m\u00e1s el equilibrio social, se ha instalado por m\u00e9todos terroristas la oligarqu\u00eda termidoriana, reducida hoy a la banda bonapartista de Stalin. Las \u00faltimas farsas judiciales quisieron ser un golpe contra la izquierda. Esto vale incluso para la liquidaci\u00f3n de los dirigentes de la Oposici\u00f3n de derechas, pues la derecha del viejo Partido bolchevique, desde la perspectiva de los intereses y las tendencias burocr\u00e1ticas, representaba un peligro de izquierda. El hecho de que la banda bonapartista, que tambi\u00e9n teme a sus propios aliados de derecha del tipo de los Butenko, se vea obligada a defenderse con la ejecuci\u00f3n casi completa de la vieja guardia bolchevique, es la mejor prueba de la vitalidad de las tradiciones revolucionarias entre las masas, as\u00ed como de su creciente descontento.<br \/>\nLos dem\u00f3cratas peque\u00f1oburgueses de Occidente, que hasta hace poco aceptaban los procesos de Mosc\u00fa como oro de ley, repiten hoy con insistencia que no hay \u201ctrotskismo ni trotskistas en la U.R.S.S.\u201d. Lo que no explican nunca es la raz\u00f3n de que todas las purgas se realizan precisamente bajo la bandera de una lucha contra el trotskismo. Si entendemos por \u201ctrotskismo\u201d un programa acabado o, mejor a\u00fan, una estructura organizativa, no cabe duda de que el \u201ctrotskismo\u201d es extremadamente d\u00e9bil en la U.R.S.S. Sin embargo, su fuerza invencible se la da el hecho de que no s\u00f3lo expresa la tradici\u00f3n revolucionaria, sino tambi\u00e9n la verdadera oposici\u00f3n actual de la clase obrera rusa. El odio social que los trabajadores han acumulado contra la burocracia es lo que, desde el punto de vista de la banda del Kremlin, hace peligroso al \u201dtrotskismo\u201d. La burocracia teme como a la muerte, y no sin raz\u00f3n, que puedan establecerse lazos entre la profunda pero a\u00fan desorganizada indignaci\u00f3n de los obreros y la organizaci\u00f3n de la IV Internacional.<br \/>\nEl exterminio de la vieja guardia bolchevique y de los representantes revolucionarios de las generaciones media y joven ha alterado el equilibrio pol\u00edtico a favor de la derecha, de la rama burguesa de la burocracia y de sus aliados a lo ancho del pa\u00eds. De ellos, es decir, de la derecha, puede esperarse que en el pr\u00f3ximo per\u00edodo se intente revisar el car\u00e1cter socialista de la U.R.S.S. paraaproximarlo a la \u201ccivilizaci\u00f3n occidental\u201d en su variante fascista.<br \/>\nEn esta perspectiva, el tema de la \u201cdefensa de la U.R.S.S.\u201d se convierte en algo muy concreto. Si ma\u00f1ana la fracci\u00f3n burgu\u00e9s-fascista, la \u201cfracci\u00f3n Butenko\u201d, por decirlo as\u00ed, intentase conquistar el poder, la \u201cfracci\u00f3n Reiss\u201d se colocar\u00eda inevitablemente al otro lado de las barricadas. Aun cuando hubiese de aliarse coyunturalmente con Stalin, no por ello defender\u00eda a la banda bonapartista, sino a la base social de la U.R.S.S., es decir, la propiedad arrebatada a los capitalistas y convertida en propiedad del Estado. Si la \u201cfracci\u00f3n Butenko\u201d se aliase con Hitler, la \u201dfracci\u00f3n Reiss\u201d defender\u00e1 a la U.R.S.S. de la intervenci\u00f3n militar, tanto en el interior del pa\u00eds como en el frente mundial. Cualquier otra actitud ser\u00eda una traici\u00f3n.<br \/>\nAun cuando hoy es imposible negar de antemano la posibilidad, en circunstancias muy concretas, de establecer un \u201cfrente \u00fanico\u201d con la fracci\u00f3n termidoriana de la burocracia en contra de un ataque abierto de la contrarrevoluci\u00f3n capitalista, la principal tarea pol\u00edtica en la U.R.S.S. hoy sigue siendo el derrocamiento de esa misma burocracia termidoriana. Cada d\u00eda que se a\u00f1ade a su dominaci\u00f3n contribuye a corromper los cimientos socialistas de la econom\u00eda y a acrecentar las posibilidades de una restauraci\u00f3n capitalista. No otra ha sido la actuaci\u00f3n de la Komintern, agente y c\u00f3mplice de la banda estalinista, al estrangular la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola y contribuir as\u00ed a la desmoralizaci\u00f3n del proletariado internacional.<br \/>\nAl igual que en los pa\u00edses fascistas, la principal fuerza de la burocracia no est\u00e1 en ella misma, sino en el desaliento de las masas, en la falta de una perspectiva nueva. Al igual que en los pa\u00edses fascistas, de los cuales el aparato pol\u00edtico de Stalin difiere s\u00f3lo en ser de una crudeza m\u00e1s desenfrenada, s\u00f3lo un trabajo preparatorio de propaganda es actualmente posible en la U.R.S.S. Al igual que en los pa\u00edses fascistas, el impulso para el movimiento revolucionario de los obreros sovi\u00e9ticos ser\u00e1 dada, muy probablemente, por acontecimientos exteriores. La lucha contra la III Internacional en la arena mundial es actualmente la parte m\u00e1s importante de la lucha contra la dictadura stalinista. Muchos indicios permiten creer que la disgregaci\u00f3n de la Internacional, que no tiene apoyo directo en la G.P.U., preceder\u00e1 la ca\u00edda de la camarilla bonapartista y de toda la burocracia termidoriana en general. Un nuevo empuj\u00f3n revolucionario en la U.R.S.S. comenzar\u00e1 indudablemente bajo la bandera de una lucha contra la desigualdad social y la opresi\u00f3n pol\u00edtica.<br \/>\n\u00a1Abajo los privilegios de la burocracia!<br \/>\n\u00a1Abajo el estajanovismo!<br \/>\n\u00a1Abajo la aristocracia sovi\u00e9tica, con sus categor\u00edas y rangos!<br \/>\n\u00a1Mayor igualdad salarial para todas las modalidades de trabajo!<br \/>\nLa lucha por la libertad sindical y de formaci\u00f3n de comit\u00e9s de f\u00e1brica, por el derecho de celebrar asambleas, por la libertad de prensa se convertir\u00e1 en la lucha por la regeneraci\u00f3n y el desarrollo de la democracia sovi\u00e9tica.<br \/>\nLa burocracia ha reemplazado a los soviets, en sus funciones de \u00f3rgano de clase, por la ficci\u00f3n del sufragio universal, al estilo de Hitler-Goebbels. Es necesario devolver a los soviets no solamente su libre forma, democr\u00e1tica, sino tambi\u00e9n su contenido de clase. De la misma manera que antes la burgues\u00eda y los Kulaks no eran admitidos en los soviets, ahora la burocracia y la nueva aristocracia deben ser arrojada de los soviets. En los soviets no hay lugar m\u00e1s que para los obreros, para los miembros de base de los Koljoses, los campesinos y los soldados rojos.<br \/>\nEs imposible una democratizaci\u00f3n de los soviets sin legalizaci\u00f3n de los partidos sovi\u00e9ticos. Los obreros y campesinos deben indicar mediante su voto qu\u00e9 partidos reconocen como sovi\u00e9ticos. \u00a1Hay que revisar, en inter\u00e9s de los productores y consumidores toda la econom\u00eda planificada! Debe devolverse a los comit\u00e9s de f\u00e1brica el derecho de controlar la producci\u00f3n. La calidad y el precio de los productos deben ser controlados por una cooperativa de consumidores democr\u00e1ticamente organizada.<br \/>\n\u00a1Hay que reorganizar las granjas colectivas de acuerdo con las exigencias y los intereses de los obreros que trabajan en ellas!<br \/>\n\u00a1La reaccionaria pol\u00edtica internacional de la burocracia debe ser sustituida por una pol\u00edtica de internacionalismo proletario! Toda la correspondencia diplom\u00e1tica del Kremlin debe ser hecha p\u00fablica. \u00a1Abajo la diplomacia secreta!<br \/>\n\u00a1Revisi\u00f3n de todos los procesos pol\u00edticos montados por la burocracia termidoriana con completa publicidad e integridad y con derecho a una defensa abierta! Tan s\u00f3lo una victoria del movimiento revolucionario de masas puede devolver la vida al r\u00e9gimen sovi\u00e9tico y garantizar su desarrollo futuro hacia el socialismo. No hay m\u00e1s que un partido capaz de llevar a las masas sovi\u00e9ticas a la insurrecci\u00f3n: \u00a1la IV Internacional!<br \/>\n\u00a1Abajo la banda burocr\u00e1tica de Ca\u00edn-Stalin!<br \/>\n\u00a1Viva la democracia sovi\u00e9tica!<br \/>\n\u00a1Viva la revoluci\u00f3n socialista internacional!<\/p>\n<p>Contra el oportunismo y el revisionismo sin principios<\/p>\n<p>La pol\u00edtica del Partido de Le\u00f3n Blum en Francia demuestra una vez m\u00e1s que los reformistas son incapaces de aprender ni siquiera de las m\u00e1s tr\u00e1gicas derrotas de la Historia. Con mentalidad de siervo, la socialdemocracia francesa copia la pol\u00edtica de la socialdemocracia alemana y va por su mismo camino. En unos pocos decenios, la II Internacional, ensamblada con el r\u00e9gimen democr\u00e1tico-burgu\u00e9s, acab\u00f3 por convertirse en parte suya y hoy se pudre con \u00e9l.<br \/>\nLa III Internacional ha tomado el camino del reformismo en un momento en que la crisis del capitalismo ha puesto definitivamente a la orden del d\u00eda la revoluci\u00f3n proletaria. La pol\u00edtica actual de la Komintern en Espa\u00f1a y China \u2013 arrastrarse ante la burgues\u00eda \u201ddemocr\u00e1tica\u201d y \u201dnacional\u201d \u2013 demuestra que la Komintern es igualmente incapaz de aprender o cambiar. La burocracia que se ha convertido en una fuerza reaccionaria en el seno de la U.R.S.S. no puede desempe\u00f1ar un Papel revolucionario a escala mundial.<br \/>\nEl anarcosindicalismo ha pasado por una soluci\u00f3n similar. Hace ya tiempo que en Francia la burocracia sindicalista de Le\u00f3n Jouhaux se ha convertido en una agencia de la burgues\u00eda en el seno de la clase obrera. En Espa\u00f1a, el anarcosindicalismo se sacudi\u00f3 su sedicente car\u00e1cter revolucionario y se convirti\u00f3 en la quinta rueda del carro de la burgues\u00eda.<br \/>\nLas organizaciones centristas intermedias que se agrupan en torno al Bur\u00f3 de Londres no son m\u00e1s que ap\u00e9ndices \u201dde izquierda\u201d de la socialdemocracia o la Komintern. Han demostrado una grandiosa incapacidad para entender la situaci\u00f3n pol\u00edtica y extraer de ella conclusiones revolucionarias. Su mejor representante es el P.O.U.M. espa\u00f1ol, que se mostr\u00f3 completamente incapaz de tomar la senda de la revoluci\u00f3n en una situaci\u00f3n revolucionaria.<br \/>\nLas tr\u00e1gicas derrotas que el proletariado mundial viene sufriendo desde hace una larga serie de a\u00f1os han llevado a las organizaciones oficiales a un conservadurismo todav\u00eda m\u00e1s acentuado y, al mismo tiempo, a los \u201crevolucionarios\u201d peque\u00f1o-burgueses decepcionados, a buscar \u201cnuevos\u201d caminos. Como siempre en las \u00e9pocas de reacci\u00f3n y decadencia, por todas partes aparecen magos y charlatanes que quieren revisar todo el desenvolvimiento del pensamiento revolucionario. En lugar de aprender del pasado, lo \u201ccorrigen\u201d. Unos descubren la inconsistencia del marxismo, otros proclaman la quiebra del bolchevismo. Unos adjudican a la doctrina revolucionaria la responsabilidad de los cr\u00edmenes y errores de quienes lo traicionan. Otros maldicen a la medicina porque no asegura una curaci\u00f3n inmediata y milagrosa. Los m\u00e1s audaces prometen descubrir una panacea y mientras tanto recomiendan que se detenga la lucha de clases. Numerosos profetas de la nueva moral se disponen a regenerar al movimiento obrero con ayuda de una homeopat\u00eda \u00e9tica. La mayor\u00eda de estos ap\u00f3stoles se han convertido en inv\u00e1lidos morales sin batalla. As\u00ed, con el ropaje de revelaciones deslumbradoras no se ofrecen al proletariado m\u00e1s que viejas recetas enterradas desde hace mucho tiempo en los archivos del socialismo anterior a Marx.<br \/>\nLa IV Internacional ha declarado una guerra sin cuartel a las burocracias de la II y III Internacional, a la Internacional de Amsterdam y a la anarcosindicalista, as\u00ed como a sus sat\u00e9lites centristas; al reformismo sin reformas; a la democracia aliada de la G..P.U.; al pacifismo sin paz; al anarquismo al servicio de la burgues\u00eda; a los \u201crevolucionarios\u201d que temen a la revoluci\u00f3n como a la muerte. Todas esas organizaciones no son valores con futuro, sino reliquias del pasado. Esta \u00e9poca de guerras y revoluciones las arrasar\u00e1.<br \/>\nLa IV Internacional no busca ni inventa ninguna panacea. Se mantiene enteramente en el terreno del marxismo, \u00fanica doctrina revolucionaria que permite comprender la realidad, descubrir las causas de las derrotas y preparar conscientemente la victoria. La IV Internacional contin\u00faa la tradici\u00f3n del bolchevismo que por primera vez mostr\u00f3 al proletariado c\u00f3mo conquistar el poder. La Cuarta Internacional desecha a los magos, charlatanes y profesores de moral. En una sociedad basada en la explotaci\u00f3n, la moral suprema es la de la revoluci\u00f3n socialista. Buenos son los m\u00e9todos que elevan la conciencia de clase de los obreros, la confianza en sus fuerzas y su esp\u00edritu de sacrificio en la lucha. Inadmisibles son los m\u00e9todos que inspiran el miedo y la docilidad de los oprimidos contra los opresores, que ahogan el esp\u00edritu de rebeld\u00eda y de protesta, o que reemplazan la voluntad de las masas por la de los jefes, la persuasi\u00f3n por la coacci\u00f3n y el an\u00e1lisis de la realidad por la demagogia y la falsificaci\u00f3n. He aqu\u00ed por qu\u00e9 la socialdemocracia, que ha prostituido el marxismo tanto como el stalinismo, ant\u00edtesis del bolchevismo, son los enemigos mortales de la revoluci\u00f3n proletaria y de la moral de la misma.<br \/>\nMirar la realidad de frente, no ceder a la l\u00ednea de menor resistencia; llamar al pan pan y al vino vino; decir la verdad a las masas, por amarga que sea; no tener miedo de los obst\u00e1culos; ser exacto tanto en las cosas peque\u00f1as como en las grandes; basar el programa propio en la l\u00f3gica de la lucha de clases; ser audaz cuando llega la hora de la acci\u00f3n: tales son las reglas de la IV Internacional. Hasta el momento, la IV Internacional ha demostrado que es capaz de nadar contra corriente. La pr\u00f3xima ola de la Historia la elevar\u00e1 hasta su cresta.<\/p>\n<p>Contra el sectarismo<\/p>\n<p>Bajo la influencia de las traiciones cometidas por las organizaciones hist\u00f3ricas del proletariado, han aparecido o se han reactivado en la periferia de la IV Internacional comportamientos o grupos sectarios de todo g\u00e9nero. Se basan en el rechazo de la lucha por reivindicaciones parciales y transitorias, es decir, por las necesidades e intereses inmediatos de las masas trabajadoras en su forma actual. Para los sectarios, prepararse para la revoluci\u00f3n significa convencerse a s\u00ed mismos de la superioridad del socialismo. Proponen dar la espalda a los \u201cviejos\u201d sindicatos, es decir, a decenas de millones de trabajadores organizados, como si las masas pudieran vivir al margen de las condiciones que impone la verdadera lucha de clases. La lucha en el seno de las organizaciones reformistas les deja fr\u00edos, como si fuera posible ganarse a las masas manteni\u00e9ndose al margen de sus luchas cotidianas. Se niegan a ver diferencias entre la democracia burguesa y el fascismo, como si las masas no notasen la diferencia a cada paso.<br \/>\nLos sectarios no distinguen m\u00e1s que dos colores: el rojo y el negro. Para no caer en la tentaci\u00f3n, se dedican a simplificar la realidad. Se niegan a distinguir entre los dos campos que luchan en Espa\u00f1a so capa de que ambos son burgueses. Por la misma raz\u00f3n creen necesario mantenerse\u201dneutrales\u201d en la guerra entre Jap\u00f3n y China. Niegan que haya una diferencia de principio entre la U.R.S.S. y los pa\u00edses imperialistas y se escudan en la pol\u00edtica reaccionaria de la burocracia sovi\u00e9tica para negarse a defender contra los ataques imperialistas las nuevas formas de propiedad creadas por la Revoluci\u00f3n de Octubre.<br \/>\nIncapaces de encontrar acceso a las masas las acusan de incapacidad para elevarse hasta las ideas revolucionarias. Estos profetas est\u00e9riles no ven la necesidad de tender el puente de las reivindicaciones transitorias, porque tampoco tienen el prop\u00f3sito de llegar a la otra orilla. Como mula de noria, repiten, constantemente las mismas abstracciones vac\u00edas. Los acontecimientos pol\u00edticos no son para ello la ocasi\u00f3n de lanzarse a la acci\u00f3n, sino de hacer comentarios. Los sectarios del mismo modo que los conlusionistas y los magos, al ser constantemente desmentidos por la realidad, viven en un estado de continua irritaci\u00f3n, se lamentan incesantemente del \u201cr\u00e9gimen\u201d y de los \u201cm\u00e9todos\u201d y se dedican a mezquinas intrigas. Dentro de su propio c\u00edrculo, estos se\u00f1ores com\u00fanmente ejercen un r\u00e9gimen desp\u00f3tico. La postraci\u00f3n pol\u00edtica del sectarismo no hace m\u00e1s que seguir como una sombra a la postraci\u00f3n del oportunismo, sin abrir perspectivas revolucionarias. En la pol\u00edtica pr\u00e1ctica los sectarios se unen a cada paso a los oportunistas, sobre todo a los centristas, para luchar contra el marxismo.<br \/>\nLa mayor parte de los grupos y grup\u00fasculos sectarios que se alimentan de migajas que caen de la mesa de la IV Internacional llevan una existencia organizativa \u201dindependiente\u201d, con grandes pretensiones y ninguna posibilidad de \u00e9xito. Los bolchevique-leninistas relegan a esos grupos a su propia suerte sin perder tiempo con ellos. Sin embargo, tambi\u00e9n en nuestra propia organizaci\u00f3n aparecen tendencias sectarias que ejercen una influencia da\u00f1ina sobre la actividad de las diferentes secciones. Hay que negarse a mantener compromisos con ellas ni un d\u00eda m\u00e1s. Una condici\u00f3n b\u00e1sica para adherirse a la IV Internacional es seguir una pol\u00edtica correcta respecto de los sindicatos. Quien no sepa buscar y hallar el camino hacia las masas no es un luchador, es un peso muerto que gravita sobre el partido. No se formula un programa para los redactores de un peri\u00f3dico o para los animadores de clubs de debate, sino para llevar a la acci\u00f3n revolucionaria a millones de luchadores. Limpiar de sectarismo y de sectarios incurables las filas de la IV Internacional es una precondici\u00f3n del \u00e9xito revolucionario.<\/p>\n<p>\u00a1Abrid paso a la mujer trabajadora!<br \/>\n\u00a1Abrid paso a los j\u00f3venes!<\/p>\n<p>La derrota de la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola, montada por sus \u201cdirigentes\u201d, la vergonzosa bancarrota del Frente Popular en Francia y la denuncia de las farsas judiciales de Mosc\u00fa son tres hechos que, en conjunto, asestan un golpe irreparable a la III Internacional y de paso infligen grandes heridas a sus aliados socialdem\u00f3cratas y anarcosindicalistas. Sin duda, eso no significa que los miembros de estas organizaciones vayan a orientarse inmediatamente hacia la IV Internacional. La generaci\u00f3n madura, que ha sufrido terribles derrotas, abandonar\u00e1 masivamente la lucha. Por otra parte, la IV Internacional no est\u00e1 dispuesta a convertirse en un asilo de revolucionarios inv\u00e1lidos o de bur\u00f3cratas y arribistas desilusionados. Al contrario, es necesario tomar estrictas medidas preventivas contra la influencia en nuestro partido de elementos peque\u00f1oburgueses como los que ahora se encuentran en el aparato de las organizaciones tradicionales. Esas medidas son: un per\u00edodo de prueba prolongado para los simpatizantes que no son obreros, especialmente si son antiguos bur\u00f3cratas de partido; prohibici\u00f3n de desempe\u00f1ar cualquier puesto de responsabilidad durante los tres primeros a\u00f1os, etc\u00e9tera. En la IV Internacional ni hay ni habr\u00e1 lugar para los arribistas, esa plaga de las viejas Internacionales. Tan s\u00f3lo tendr\u00e1n acceso a nuestras filas quienes deseen vivir para el movimiento y no a sus expensas.<br \/>\nLos trabajadores revolucionarios deben sentir que son sus propios amos. Para ellos est\u00e1n abiertas de par en par las puertas de nuestra organizaci\u00f3n. Sin duda hay no pocos hartos y desilusionados entre los trabajadores que en alg\u00fan momento estuvieron en los primeros puestos. En el pr\u00f3ximo per\u00edodo, al menos, seguir\u00e1n manteni\u00e9ndose a la expectativa. Cuando un programa o una organizaci\u00f3n se aviejan, tambi\u00e9n envejece con ellos la generaci\u00f3n que les sirvi\u00f3 de soporte. Son los j\u00f3venes, libres de responsabilidades por el pasado, quienes se encargan de regenerar al movimiento. La IV Internacional dedica especial atenci\u00f3n a la joven generaci\u00f3n proletaria. Toda su pol\u00edtica se dirige a hacer que los j\u00f3venes conf\u00eden en sus propias tuerzas y en el futuro. Tan s\u00f3lo el fresco entusiasmo y el esp\u00edritu agresivo de la juventud pueden garantizar los primeros \u00e9xitos en el combate; y s\u00f3lo esos \u00e9xitos pueden volver a atraer a los mejores elementos de la generaci\u00f3n madura al camino de la revoluci\u00f3n. As\u00ed ha sido siempre y as\u00ed ser\u00e1.<br \/>\nPor su propia naturaleza, las organizaciones oportunistas concentran su atenci\u00f3n en las capas superiores de la clase obrera, ignorando a la juventud y a la mujer obrera, cuando precisamente la degeneraci\u00f3n del capitalismo descarga sus m\u00e1s pesados golpes sobre la mujer en tanto que asalariada y en tanto que ama de casa. Las secciones de la IV Internacional han de buscar apoyo entre los sectores m\u00e1s explotados de la clase obrera y, por tanto, entre las mujeres trabajadoras. En ellas encontrar\u00e1n inagotables reservas de entrega, entusiasmo y capacidad de sacrificio.<br \/>\n\u00a1Abajo la burocracia y el arribismo!<br \/>\n\u00a1Abrid paso a los j\u00f3venes!<br \/>\n\u00a1Abrid paso a la mujer trabajadora!<br \/>\nEstas consignas est\u00e1n grabadas a fuego en la bandera de la IV Internacional. \u00a1Bajo la bandera de la IV Internacional!<\/p>\n<p>Bajo la bandera de la IV Internacional<\/p>\n<p>Los esc\u00e9pticos preguntan: \u00bfPero ha llegado el momento de crear una nueva Internacional? Es imposible, dicen, crear \u201cartificialmente\u201d una Internacional. S\u00f3lo pueden hacerla surgir los grandes acontecimientos, etc. Lo \u00fanico que demuestran todas estas expresiones es que los esc\u00e9pticos no sirven para crear una nueva Internacional. Por lo general, los esc\u00e9pticos no sirven para nada.<br \/>\nLa Cuarta Internacional ya ha surgido de grandes acontecimientos; de las m\u00e1s grandes derrotas que el proletariado registra en la historia. La causa de estas derrotas es la degeneraci\u00f3n y la traici\u00f3n de la vieja direcci\u00f3n. La lucha de clases no tolera interrupciones. La Tercera Internacional, despu\u00e9s de la Segunda, ha muerto para la revoluci\u00f3n.<br \/>\n\u00a1Viva la Cuarta Internacional!<br \/>\nPero los esc\u00e9pticos no se callan \u00bfPero ha llegado ya el momento de proclamarla? La Cuarta Internacional- respondemos- no necesita ser \u201cproclamada\u201d. Existe y lucha. \u00bfEs d\u00e9bil? S\u00ed, sus filas son todav\u00eda poco numerosas porque todav\u00eda es joven. Hasta ahora se compone sobre todo de cuadros dirigentes. Pero estos cuadros son la \u00fanica esperanza del porvenir revolucionario, son los \u00fanicos realmente dignos de este nombre. Si nuestra Internacional es todav\u00eda num\u00e9ricamente d\u00e9bil, es fuerte por su doctrina, por su tradici\u00f3n, y el temple incomparable de sus cuadros dirigentes. Que esto no se vea hoy, no tiene mayor importancia. Ma\u00f1ana ser\u00e1 m\u00e1s evidente.<br \/>\nLa Cuarta Internacional goza ya desde ahora del justo odio de los stalinistas, de los social-dem\u00f3cratas, de las liberales burgueses y de los fascistas. No tiene ni puede tener lugar alguno en ning\u00fan frente popular. Combate irreductiblemente a todos los grupos pol\u00edticos ligados a la burgues\u00eda. Su misi\u00f3n consiste en aniquilar la dominaci\u00f3n del capital, su objetivo es el socialismo. Su m\u00e9todo, la revoluci\u00f3n proletaria. Sin democracia interna no hay educaci\u00f3n revolucionaria. Sin disciplina no hay acci\u00f3n revolucionaria. El r\u00e9gimen interior de la Cuarta Internacional se rige conforme a los principios del centralismo democr\u00e1tico: completa libertad en la discusi\u00f3n, absoluta unidad en la acci\u00f3n.<br \/>\nLa crisis actual de la civilizaci\u00f3n humana es la crisis de la direcci\u00f3n proletaria. Los obreros revolucionarios agrupados en torno a la Cuarta Internacional se\u00f1alan a su clase el camino para salir de la crisis. Le proponen un programa basado en la experiencia internacional del proletariado y de todos los oprimidos en general, le proponen una bandera sin m\u00e1cula.<\/p>\n<p>Obreros y Obreras de todos los pa\u00edses, agrupaos bajo la bandera de la Cuarta Internacional.<br \/>\n\u00a1Es la bandera de vuestra pr\u00f3xima victoria!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PROGRAMA DE TRANSICI\u00d3N LA AGON\u00cdA DEL CAPITALISMO Y LAS TAREAS DE LA IV INTERNACIONAL Las condiciones objetivas para la revoluci\u00f3n socialista El rasgo fundamental de la situaci\u00f3n pol\u00edtica mundial en su conjunto es la crisis hist\u00f3rica de la direcci\u00f3n del proletariado. 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