{"id":6514,"date":"2014-11-21T17:33:17","date_gmt":"2014-11-21T15:33:17","guid":{"rendered":"http:\/\/vozobrera.org\/periodico\/?p=6514"},"modified":"2017-12-05T16:08:51","modified_gmt":"2017-12-05T14:08:51","slug":"asturias-15-dias-de-revolucion-socialista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vozobrera.org\/periodico\/asturias-15-dias-de-revolucion-socialista\/","title":{"rendered":"Asturias: 15 d\u00edas de revoluci\u00f3n socialista"},"content":{"rendered":"<h5>Mieres da el ejemplo<\/h5>\n<p>En las primeras horas del 5 de octubre, armados de algunos fusiles, de escopetas de caza, de utensilios de labranza y de cartuchos de dinamita, los mineros de Mieres y del resto de la cuenca minera se lanzan al ataque de los cuarteles de la guardia civil y de los guardias de asalto.<\/p>\n<p>En Mieres, lo hacen de forma organizada. Antes de comenzar la insurrecci\u00f3n, ha sido nombrado un Comit\u00e9 provisional y los combatientes han sido distribuidos en grupos de treinta hombres al mando de un jefe.<\/p>\n<p>A primeras horas de la ma\u00f1ana, el Ayuntamiento y el cuartel de los guardias de asalto han sido tomados tras violentos combates. Con la ca\u00edda de estos dos puntos decisivos, \u201cMieres pasa a poder de los obreros. Son las primeras fortalezas de la Revoluci\u00f3n\u201d, dir\u00eda Manuel Grossi en su magn\u00edfico testimonio sobre la gesta asturiana.<\/p>\n<p>Instalados en el Ayuntamiento, los vencedores encargan a Grossi el nombramiento del nuevo Comit\u00e9 Revolucionario, el cual queda constituido por dos socialistas, dos anarquistas, dos comunistas y el propio Grossi, en representaci\u00f3n de la Alianza Obrera y del Bloque Obrero y Campesino.<\/p>\n<p>Mientras proceden a organizar el Ej\u00e9rcito Rojo con la vista puesta en Oviedo, sin cuya conquista la revoluci\u00f3n no ser\u00e1 completa, llegan noticias de que se aproximan a Mieres dos compa\u00f1\u00edas de guardias de asalto y una del ej\u00e9rcito. Doscientos revolucionarios, empu\u00f1ando las armas arrebatadas al enemigo unas horas antes, salen inmediatamente para cerrarles el paso y se enfrentan a ellas en la cuesta de la Manzaneda.<\/p>\n<p>Manuel Grossi, el improvisado \u201cgeneral\u201d de aquel primer combate a campo abierto con las fuerzas del gobierno, explica: \u201cDividimos nuestras fuerzas en siete grupos de treinta hombres. Cada uno de estos grupos debe obedecer, sin la menor discusi\u00f3n, al jefe designado. Los jefes de grupo no pueden tomar ninguna decisi\u00f3n sin consultar al representante del Comit\u00e9 revolucionario.\u201d<\/p>\n<p>Y fue as\u00ed, con disciplina y derrochando valent\u00eda, como doscientos soldados de la Revoluci\u00f3n, con siete jefes armados \u00fanicamente de fusiles y algunas pistolas, vencieron a unas fuerzas superiormente preparadas y armadas.<\/p>\n<p>La Comuna asturiana acababa de librar la primera de sus batallas. Y aquella noche, en Mieres, todos los trabajadores, viejos y j\u00f3venes, mujeres y ni\u00f1os, cantaron la Internacional: el himno de la esperanza se hab\u00eda convertido en el de la victoria.<\/p>\n<p>Mieres hab\u00eda dado el ejemplo. A continuaci\u00f3n fueron cayendo todos los cuarteles de la zona minera, los de Tur\u00f3n, Sama y dem\u00e1s pueblos de las cuencas del Nal\u00f3n y del Aller. Al terminar el d\u00eda 5, se hab\u00edan constituido Comit\u00e9s revolucionarios en toda la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de haber organizado la revoluci\u00f3n en sus respectivos pueblos y con la atenci\u00f3n fijada en Oviedo, los mineros se dirigir\u00edan, a pie o en camiones, hacia la capital y llegar\u00e1n a ella al clarear el d\u00eda 6. Pero quedar\u00e1n sorprendidos viendo que la ciudad, a la cual se dirig\u00edan creyendo encontrarla en plena insurrecci\u00f3n, despertaba como si nada estuviera ocurriendo.<\/p>\n<p>En realidad, el movimiento todav\u00eda no hab\u00eda empezado en Oviedo. Los obreros se manten\u00edan all\u00ed en actitud expectante esperando que el Comit\u00e9 revolucionario diera la se\u00f1al. Esta indecisi\u00f3n ser\u00eda aprovechada por el gobernador para distribuir la fuerza p\u00fablica en los lugares estrat\u00e9gicos de la capital, y es muy probable que, como dice Grossi, sin la llegada de los mineros, en \u00e9sta no habr\u00eda sucedido nada. <\/p>\n<h5>La conquista de Oviedo<\/h5>\n<p>Mal armados, disponiendo \u00fanicamente de fusiles tomados a las fuerzas vencidas, de algunas escopetas, pistolas y rev\u00f3lveres, los mineros se lanzaron al asalto de Oviedo. Estaban en clara desventaja frente a los batallones del ej\u00e9rcito y de los mercenarios de la guardia civil y de asalto, pero ten\u00edan lo que les faltaba a \u00e9stos: el entusiasmo y el valor que da la convicci\u00f3n de estar luchando para cambiar la sociedad. Muchos murieron avanzando a pecho descubierto frente a las ametralladoras enemigas. Pero, poco a poco, casa por casa, esquina por esquina, fueron adentr\u00e1ndose en la ciudad.<\/p>\n<p>Abriendo paso a los fusileros, iban los dinamiteros, aquellos hombres, aquellos revolucionarios que han pasado con todos los honores a la historia del movimiento obrero tanto por su actuaci\u00f3n en la revoluci\u00f3n asturiana como en el frente de Madrid durante la guerra civil. \u201cEran vistos como semidioses por el pueblo obrero y como diablos escapados del averno por los burgueses y por los enemigos de la revoluci\u00f3n\u201d, dice Narc\u00eds Molins i F\u00e0brega.<\/p>\n<p>En Oviedo, al verlos llegar, los enemigos retroced\u00edan aterrados y acababan huyendo calle adelante.<\/p>\n<p>A las cuatro de la tarde, una carga de dinamita abr\u00eda las puertas del Ayuntamiento a los revolucionarios. Unas horas despu\u00e9s, tras haber sido constituido el Comit\u00e9 revolucionario de Oviedo, sal\u00eda el primer bando de la revoluci\u00f3n anunciando la pena de muerte para todo aquel que fuera cogido realizando un acto de pillaje y ordenando la constituci\u00f3n de la Guardia Roja \u201cque ha de velar por el orden y la buena marcha de la Revoluci\u00f3n\u201d. En estos momentos iniciales, es ya significativo que el Comit\u00e9 de Oviedo se mostrara m\u00e1s preocupado por el mantenimiento del orden que por la prosecuci\u00f3n de la lucha. En las cuencas mineras no era \u201cGuardias Rojas\u201d, sino el Ej\u00e9rcito Rojo lo que se estaba organizando. \u201cEs una distinci\u00f3n que es necesaria hacer entre la ciudad y las minas\u201d, dir\u00e1 Marc\u00eds Molins.<\/p>\n<p>Hay tambi\u00e9n un hecho que merece ser subrayado, pues denota las dudas y vacilaciones de los dirigentes socialistas en los momentos iniciales de la insurrecci\u00f3n. Seg\u00fan explica Manuel Grossi, una columna compuesta por 900 obreros \u201cdisponiendo de gran cantidad de dinamita y de otros medios de lucha\u201d y dirigida por Gonz\u00e1lez Pe\u00f1a, deb\u00eda entrar en Oviedo al mismo tiempo que los dem\u00e1s. Pero esta columna no saldr\u00eda de Balduno antes del mediod\u00eda, cuando los mineros estaban luchando ya en las calles de Oviedo, y no llegar\u00edan al monte Naranco hasta las cuatro de la tarde.<\/p>\n<p>\u201cCre\u00edan ellos \u2013 dice Grossi \u2013 que los obreros de Oviedo saldr\u00edan a su encuentro junto a la Iglesia de San Pedro, pero no fue as\u00ed. Esto decepcion\u00f3 grandemente. El propio Gonz\u00e1lez Pe\u00f1a dio entonces la orden de retirada, aconsejando a los obreros que volvieran a sus casas, pues la capital aparec\u00eda desde el Naranco en estado pac\u00edfico, Afortunadamente los obreros no hicieron caso de la orden de Pe\u00f1a y continuaron en su puesto\u201d, concluye Grossi.<\/p>\n<p>Mientras tanto, en Oviedo, las fuerzas revolucionarias se hac\u00edan con la f\u00e1brica de dinamita de la Monjoya, tomaban la Comandancia de Carabineros, cerraban el paso a veinte camionetas cargadas de guardias civiles y de asalto en Campomanes, penetraban en el Banco de Espa\u00f1a y en la Diputaci\u00f3n a golpes de dinamita e iniciaban el cerco de la f\u00e1brica de armas de la Vega, cuya ocupaci\u00f3n, al cabo de tres d\u00edas, proporcionar\u00eda unos 30.000 fusiles y m\u00e1s de cien ametralladoras a las fuerzas revolucionarias (aunque de poco servir\u00eda por falta de municiones). A partir de entonces, la lucha se centra alrededor del Cuartel Pelayo, donde se han refugiado la fuerza p\u00fablica y los reaccionarios de Oviedo. Para los revolucionarios, la toma de este cuartel significaba poder adue\u00f1arse de una gran cantidad de municiones, que era lo que m\u00e1s falta hac\u00eda en los frentes de lucha. En Vega del Ciego se entregaba un cargador con cinco cartuchos a los combatientes que se  dispon\u00edan a ocupar la l\u00ednea de fuego, y se ten\u00edan que retirar ca\u00f1ones por falta de obuses.<\/p>\n<h5>La Revoluci\u00f3n se organiza<\/h5>\n<p>A partir del segundo d\u00eda de la revoluci\u00f3n, la gran masa trabajadora, incluidas las mujeres, se incorpora a la lucha y toda la regi\u00f3n forma un centro de guerra cuyo teatro principal es Oviedo y sus alrededores y su centro organizativo Mieres. La ciudad minera se ha convertido en el cuartel general de la Revoluci\u00f3n. El abastecimiento de comestibles, de municiones, de dinamita, etc., todo sale de Mieres. Un sal\u00f3n de la Casa del Pueblo ha sido convertido en un taller donde se trabaja noche y d\u00eda para fabricar bombas. En la f\u00e1brica de Mieres, cien caldereros y ajustadores trabajan en el blindaje de m\u00e1quinas de tren, vagones y camiones. Se organizan hospitales y comedores colectivos. El dinero es sustituido por vales. Se come poco, no se bebe alcohol: la revoluci\u00f3n es espartana. <\/p>\n<h5>Pero Gij\u00f3n no se mueve&#8230;<\/h5>\n<p>Uno de los episodios de la revoluci\u00f3n asturiana que merece cap\u00edtulo aparte es sin duda lo sucedido en Gij\u00f3n, donde el retraso en desencadenar la insurrecci\u00f3n signific\u00f3, no s\u00f3lo el holocausto de uno de los sectores m\u00e1s combativos del proletariado asturiano, sino tambi\u00e9n una herida de fatales consecuencias en el flanco de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>En esta ciudad, los obreros, en su mayor\u00eda, segu\u00edan las orientaciones del Comit\u00e9 Regional de la CNT, el cual se hab\u00eda integrado a la A.O. asturiana contraviniendo, como es sabido, las directrices del Comit\u00e9 Nacional de la CNT. C\u00e9sar M. Lorenzo describe as\u00ed la pugna entre Jos\u00e9 M. Mart\u00ednez y los dirigentes de la Confederaci\u00f3n: \u201cEn el transcurso de un Pleno nacional que tuvo lugar en Madrid, el 26 de junio de 1934, la CNT rechaz\u00f3 con indignaci\u00f3n la iniciativa de los asturianos. Estos (Jos\u00e9 M. Mart\u00ednez, su gran l\u00edder, se enfrent\u00f3 con gran aplomo con las cr\u00edticas de Durruti y de Eusebio Carb\u00f3) rehusaron someterse a la mayor\u00eda y mantuvieron su alianza con los socialistas, as\u00ed como su proyecto de un gobierno revolucionario\u201d.<\/p>\n<p>Precisando la posici\u00f3n de la CNT sobre los hechos de octubre, este mismo autor a\u00f1adir\u00e1 m\u00e1s lejos: \u201cLa CNT no quiso sacar las casta\u00f1as del fuego a quienes s\u00f3lo deseaban su desaparici\u00f3n. El Comit\u00e9 nacional hab\u00eda puesto en guardia a los militantes, ya a finales de septiembre, denunciando en los editoriales del peri\u00f3dico \u2018CNT\u2019 el chantaje republicano-socialista e invit\u00e1ndoles a no caer en la trampa\u201d.<\/p>\n<p>En las discusiones posteriores a la derrota, socialistas y anarquistas se acusaron mutuamente del fracaso de la insurrecci\u00f3n en Gij\u00f3n. Para los primeros, los anarco-sindicalistas, demasiado influidos por la FAI, no se decidieron a lanzarse en el movimiento antes de que \u00e9ste hubiera triunfado en otras partes. Seg\u00fan los anarquistas, los socialistas se negaron a proporcionarles armas porque quer\u00edan evitar que Gij\u00f3n se convirtiera en un reducto anarquista. En cualquier caso, si bien es cierto que la falta de armas fue uno de los principales factores del fracaso de la insurrecci\u00f3n en Gij\u00f3n, tambi\u00e9n lo es que las organizaciones obreras de la ciudad no declararon la huelga general el mismo d\u00eda 5 a la madrugada, como se hab\u00eda hecho en los dem\u00e1s lugares.<\/p>\n<p>\u201cEl hecho es \u2013 relata Narc\u00eds Molins \u2013 que el d\u00eda 5, a la hora de la entrada al trabajo, el mismo momento en que en muchos pueblos los destacamentos de la guardia civil ya hab\u00edan ca\u00eddo en poder de los obreros y, en Oviedo mismo, hab\u00edan empezado los enfrentamientos con la fuerza p\u00fablica, los obreros de Gij\u00f3n, que no anhelaban otra cosa, no hab\u00edan sido llamados no ya al combate, sino a la huelga general. Y esto es menos explicable si se tiene en cuenta la presencia de dos anarquistas en el Comit\u00e9 Revolucionario Provincial. Nadie puede acusar a los obreros de Gij\u00f3n de falta de sentido de clase ni tampoco de poco esp\u00edritu de lucha. En otras ocasiones hab\u00edan llegado a sacrificios dif\u00edcilmente igualados por los obreros de otros lugares. La tradici\u00f3n de los obreros de Gij\u00f3n es la lucha. El d\u00eda 5, por la ma\u00f1ana, los tranv\u00edas de Gij\u00f3n llevaban los mismos obreros de cada d\u00eda al trabajo. Las f\u00e1bricas vieron como los gritos de sus sirenas eran correspondidos por la masa, que no esperaba otra cosa que una orden de ataque que no ven\u00eda. La revoluci\u00f3n perd\u00eda de una manera absurda un ej\u00e9rcito de m\u00e1s de veinte mil obreros dispuestos a la lucha\u201d.<\/p>\n<h5>&#8230;y la insurreci\u00f3n fracasa en Gij\u00f3n<\/h5>\n<p>Entre tanto, el comandante militar de la plaza, que s\u00f3lo contaba con 400 hombres y una reserva de 14 cajas de municiones, aprovech\u00f3 la indecisi\u00f3n de los dirigentes obreros para hacer ocupar todos los puntos estrat\u00e9gicos de la ciudad. En la noche del d\u00eda 5, las fuerzas represivas hab\u00edan tomado la iniciativa que no hab\u00eda sabido tomar la clase obrera. <\/p>\n<p>Seg\u00fan consign\u00f3 el comandante militar de Gij\u00f3n en su diario de operaciones, el 5 de octubre pudo recorrer todos los barrios de la ciudad \u201csin encontrar novedad\u201d; el d\u00eda 5 hubo algunos tiroteos, pero nuestro hombre pudo a\u00fan dedicarse a recorrer por la tarde los barrios del Llano, Calzadas y Matahoyo, \u201cencontrando construidas \u2013 dice \u2013 barricadas en los dos primeros\u201d. El d\u00eda 7, los revolucionarios gijoneses se atrincheraron en el barrio obrero de Cimadevilla; pero el gobernador y sus huestes todav\u00eda pudieron obligar a los ferroviarios de la estaci\u00f3n del Norte a trabajar para la formaci\u00f3n de un tren destinado a llevar a Oviedo las tropas reci\u00e9n desembarcadas del crucero Libertad en el puerto de Musel.<\/p>\n<p>No cabe duda que si durante estos dos o tres primeros d\u00edas, igual como se hizo en Oviedo, se hubieran llevado a Gij\u00f3n fuerzas revolucionarias de las cuencas mineras o se hubieran enviado armas a los revolucionarios de Gij\u00f3n, el gobernador y el d\u00e9bil destacamento que ten\u00edan a sus \u00f3rdenes se habr\u00edan rendido o habr\u00edan sido barridos.<\/p>\n<p>Disponiendo \u00fanicamente de unas trescientas armas entre cortas y largas, y de muy pocas municiones, los revolucionarios gijoneses se vieron obligados a limitar su acci\u00f3n a la ocupaci\u00f3n de Cimadevilla, con cuya posesi\u00f3n controlaban el puerto local y las v\u00edas terrestres entre Gij\u00f3n y Oviedo.<\/p>\n<p>\u201cEn cambio \u2013 se\u00f1ala Narc\u00eds Molins \u2013 olvidaron por completo el Musel, punto estrat\u00e9gico important\u00edsimo, y as\u00ed pudo pasar que, al llegar los barcos, pudiesen efectuar los desembarcos sin hallar una resistencia que habr\u00eda podido hacerse desde la punta que domina el puerto y de donde habr\u00eda sido muy dif\u00edcil desalojarlos\u201d.<\/p>\n<p>Con la posesi\u00f3n de Cimadevilla y el sistema de trincheras que hab\u00edan establecido alrededor de la ciudad, los revolucionarios la ten\u00edan pr\u00e1cticamente sitiada, pero no dispon\u00edan de armas para conquistarla.<\/p>\n<p>Durante la noche del d\u00eda 8, el crucero mal llamado Libertad bombarde\u00f3 con tal intensidad el barrio de Cimadevilla que la poblaci\u00f3n no combatiente, viendo hundirse sus casas, sali\u00f3 en masa con banderas blancas para entregarse a las fuerzas del gobierno. A la insurrecci\u00f3n de Gij\u00f3n le quedaban ya pocas horas de vida.<\/p>\n<p>El d\u00eda 10 por la ma\u00f1ana, desembarcaban las tropas del Tercio y de Cazadores de \u00c1frica. A pesar del hero\u00edsmo de los revolucionarios, que les cerraron el paso durante horas contando s\u00f3lo con sesenta fusiles y diez cartuchos cada uno, los legionarios consiguieron penetrar en el barrio de La Calzada al caer la tarde. All\u00ed dar\u00edan comienzo las matanzas y los saqueos que pasar\u00edan a ser sus mayores haza\u00f1as durante todo el tiempo que dur\u00f3 la reconquista de Asturias y la represi\u00f3n del movimiento revolucionario.<\/p>\n<p>Intentando cortarles el paso hacia Oviedo, un peque\u00f1o grupo de revolucionarios contuvo a estas dos columnas a la salida de Gij\u00f3n. Pero su inferioridad num\u00e9rica y el fuego de las ametralladoras enemigas acabaron oblig\u00e1ndoles a retroceder, a ceder terreno palmo a palmo. Pod\u00edan haber abandonado la lucha y huir, pero prefirieron morir.<\/p>\n<p>\u201cAquellos hombres estaban mandados por Jos\u00e9 Mar\u00eda Mart\u00ednez, el h\u00e9roe de Gij\u00f3n, el anarquista que supo comprender que la clase obrera debe ir unida a la revoluci\u00f3n\u201d, dir\u00e1 Narc\u00eds Mol\u00edns. Finalmente, despu\u00e9s de resistir dos d\u00edas al lado de unos cuantos compa\u00f1eros frente a todo un ej\u00e9rcito, Mart\u00ednez morir\u00eda junto a ellos en las trincheras del Llano.<\/p>\n<p>Gij\u00f3n hab\u00eda ca\u00eddo. Pero no cay\u00f3 por falta de hero\u00edsmo ni de valor por parte de los revolucionarios gijoneses, sino debido a la indecisi\u00f3n de las organizaciones obreras, a la carencia de material y a la falta de preparaci\u00f3n consecuencia esta \u00faltima de la incomprensi\u00f3n de los anarco-sindicalistas respecto a la disciplina y organizaci\u00f3n que precisa la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<h5>Lo sucedido en la base a\u00e9rea de Le\u00f3n y sus consecuencias<\/h5>\n<p>En el campo de aviaci\u00f3n militar de Le\u00f3n, situado a unos 120 kil\u00f3metros del sur de Oviedo, los soldados esperaron durante toda la noche del 5 de octubre que, tal como les hab\u00edan prometido, los obreros  atacaran la base para unirse a la revoluci\u00f3n. En el aer\u00f3dromo se respiraba la misma atm\u00f3sfera revolucionaria que en el resto del pa\u00eds. Pero la base no fue atacada ni el 5 ni el 6. Cansados de esperar, el 7 de octubre, las compa\u00f1\u00edas segunda y tercera salieron de sus barracones empu\u00f1ando sus fusiles descargados y se dirigieron hacia el dep\u00f3sito de municiones gritando: \u201c\u00a1Viva la revoluci\u00f3n!\u201d. Pero los oficiales, muchos de los cuales \u2013 seg\u00fan los socialistas \u2013 hab\u00edan prometido secundar el movimiento, montaban la guardia frente al dep\u00f3sito y pudieron reducir a los amotinados.<\/p>\n<p>No hubiera ocurrido sin duda lo mismo si los obreros hubieran atacado la base el 5 de octubre, como se esperaba; entonces no habr\u00edan sido unos cuantos oficiales \u2013 en el caso de que lo hubieran intentado \u2013 quienes habr\u00edan podido impedir a los obreros y los soldados adue\u00f1arse de la base y de los sesenta aviones que hab\u00eda en ella (50 \u201cBreguets\u201d, 7 trimotores y 2 autogiros). \u201cNo cuesta mucho darse cuenta de la trascendencia que para la insurrecci\u00f3n de octubre y, en definitiva, para la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola, habr\u00eda tenido la revuelta del aer\u00f3dromo de Le\u00f3n\u201d, apunta con mucha raz\u00f3n Narc\u00eds Mol\u00edns.<\/p>\n<p>En efecto, la aviaci\u00f3n demostr\u00f3 ser un arma temible contra la cual los revolucionarios asturianos se hallaban indefensos. Cuando los aviones lanzaban sus bombas sobre Mieres, Oviedo o Campomanes, no pod\u00edan siquiera disparar sus fusiles sobre ellos para no desperdiciar las pocas balas que ten\u00edan. Mieres, la capital de la insurrecci\u00f3n, se convirti\u00f3 en su blanco favorito. Lanzaban las bombas donde ve\u00edan aglomeraciones de personas, sin preocuparles si mataban hombres, mujeres o criaturas. Una bomba fue lanzada sobre la cola que hac\u00edan las mujeres delante de la panader\u00eda, matando a seis e hiriendo a tres. Otra cay\u00f3 en la calle Gal\u00e1n, matando a una madre que llevaba un ni\u00f1o de pa\u00f1ales en brazos y a tres ni\u00f1os m\u00e1s. En Mieres, los aviones no buscaban destruir objetivos m\u00e1s o menos militares; las bombas no ca\u00edan en la f\u00e1brica que blindaba camiones, por ejemplo; sino en las calles del pueblo. Su \u00fanico objetivo era el de aterrorizar a la poblaci\u00f3n. El general Franco, desde Madrid, dirig\u00eda las operaciones. Tres a\u00f1os despu\u00e9s, en Guernica, repetir\u00eda lo mismo; pero, esta vez, en gran escala pues dispon\u00eda de la aviaci\u00f3n alemana.<\/p>\n<p>Si aquel c\u00e9lebre \u201cestado mayor de la revoluci\u00f3n\u201d, formado en Madrid para preparar la respuesta a la entrada de la CEDA en el gobierno hubiera preparado realmente la tan pregonada \u201crevoluci\u00f3n social\u201d de Largo Caballero y los suyos, no se habr\u00edan producido hechos como los del aer\u00f3dromo de Le\u00f3n, que pudo haber sido tomado y no lo fue. Dirigiendo inmediatamente los aviones que hab\u00eda en \u00e9l hacia un Madrid paralizado por la huelga general, se hubiera podido forzar la rendici\u00f3n del gobierno a las fuerzas revolucionarias. Y, con el capital en sus manos, el factor psicol\u00f3gico que tan importante papel jug\u00f3 en la desmoralizaci\u00f3n de los trabajadores asturianos, se habr\u00edan vuelto contra sus enemigos. Desgraciadamente, no era esto lo que buscaban los l\u00edderes socialistas: s\u00f3lo pretend\u00edan chantajear al gobierno, no derrocarlo.<\/p>\n<h5>Se establece el orden revolucionario<\/h5>\n<p>En Mieres, el Cuartel general y la oficina de reclutamiento del naciente Ej\u00e9rcito Rojo quedaron instalados en la Casa del Pueblo a partir del d\u00eda 7. Los grupos y compa\u00f1\u00edas de revolucionarios seguir\u00e1n siendo de treinta hombres y un jefe. Al salir del Cuartel general, cada jefe tiene en su poder una lista con los nombres de los componentes del grupo. Tanto al llegar al frente como al ser relevados, cada jefe debe pasar lista de su gente y dar cuenta al Comit\u00e9 de las bajas sufridas.<\/p>\n<p>En Sama, una vez dominada la situaci\u00f3n, el Comit\u00e9 Revolucionario p\u00fablico un bando de constituci\u00f3n del Ej\u00e9rcito Rojo, el cual fue reproducido con ligeras variantes y publicado en todo el territorio ganado a la revoluci\u00f3n, (excepto en algunas zonas dominadas por los anarquistas, como La Felguera). Este bando dec\u00eda lo siguiente:<\/p>\n<blockquote>\n<p>BANDO<\/p>\n<p>Hacemos saber: Desde la aparici\u00f3n de este bando queda constituido el EJ\u00c9RCITO ROJO, pudiendo inscribirse y pertenecer a \u00e9l todos los trabajadores que est\u00e9n dispuestos a defender con su sangre los intereses de la clase proletaria. Este EJ\u00c9RCITO quedar\u00e1 compuesto y se dirigir\u00e1 de la forma siguiente:<\/p>\n<p>1\u00ba Todos los que hayan cumplido los 18 a\u00f1os de edad hasta los 35 pueden inscribirse en el EJERCITO ROJO.<\/p>\n<p>2\u00ba Una vez ingresados en las filas tendr\u00e1n que observar una f\u00e9rrea disciplina.<\/p>\n<p>3\u00ba Las deserciones o desobediencias ser\u00e1n castigadas con severidad.<\/p>\n<p>4\u00ba Quedan excluidos de pertenecer al EJERCITO ROJO aquellos que hayan pertenecido a la clase explotadora.<\/p>\n<p>El aplastamiento de los contrarrevolucionarios, la conservaci\u00f3n de nuestras posiciones exige tener un EJERCITO invencible, aguerrido y valiente para edificar la SOCIEDAD SOCIALISTA.<\/p>\n<p>Nota. \u2013 Todos los d\u00edas desde las ocho de la ma\u00f1ana queda abierta la inscripci\u00f3n en la oficina instalada en las dependencias del Ayuntamiento.<\/p>\n<p>Sama, 7-10-34<\/p>\n<p>EL COMIT\u00c9 REVOLUCIONARIO<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>En Sama, el Comit\u00e9 Revolucionario se dividi\u00f3 en Comit\u00e9 Militar, Sanitario y de Abastecimientos, subdivididos cada uno en tantas Comisiones auxiliares como hicieran falta.<\/p>\n<p>El Comit\u00e9 Militar se encargaba de organizar las tropas destinadas a los frentes de Oviedo y de Campomanes y de mantener el orden p\u00fablico. Los hombres que iban al frente eran relevados cada dos d\u00edas por tropas frescas, mientras los otros regresaban a sus casas para descansar. Ello era debido sobre todo a la falta de municiones. No hab\u00eda bastantes balas para todos los que quer\u00edan luchar.<\/p>\n<p>Las calles de Sama eran vigiladas por escuadrones de diez hombres, todos obreros, bajo las \u00f3rdenes de un jefe, el cual era a su vez responsable del comportamiento de sus hombres ante el Comit\u00e9 Militar. Durante la noche, se multiplicaba la vigilancia. Las patrullas recorr\u00edan continuamente todas las calles de la poblaci\u00f3n. Los vecinos sab\u00edan que ten\u00edan su casa y sus bienes mejor custodiados que nunca. De noche, los burgueses y sospechosos de ser enemigos de la revoluci\u00f3n se dejaban ver lo menos posible. Nadie pod\u00eda circular sin dar el santo y se\u00f1a de \u201cU.H.P.\u201d y levantar el pu\u00f1o cuando se cruzaba con las patrullas.<\/p>\n<p>El Comit\u00e9 Sanitario centraliz\u00f3 todos los servicios sanitarios en el Hospital de la Duro-Felguera, el cual fue puesto bajo la direcci\u00f3n de un m\u00e9dico comunista. Los enfermos pobres eran atendidos gratuitamente y se socorr\u00eda a todo el mundo sin distinci\u00f3n ni diferencias de clase. Quedaron pues suprimidas las consultas en los domicilios particulares de m\u00e9dicos y dentistas, que fueron incorporados a los servicios del hospital. En \u00e9l fueron atendidos con el mismo cuidado tanto los enemigos como los partidarios de la revoluci\u00f3n, y este servicio fue indiscutiblemente uno de los que funcion\u00f3 mejor durante aquella corta experiencia revolucionaria.<\/p>\n<p>El Comit\u00e9 de Aprovisionamiento fue creado inmediatamente despu\u00e9s de haber sido vencida la resistencia de la guardia civil. Para formar este Comit\u00e9 se eligi\u00f3 a tres militares seguros y de probada honestidad, los cuales pod\u00edan nombrar ellos mismos cuantos compa\u00f1eros necesitasen para llevar adelante su tarea. Fueron nombrados una veintena de delegados que, por parejas, se encargaban de las necesidades de una calle o m\u00e1s, seg\u00fan su importancia. Para satisfacer mejor estas necesidades, y tambi\u00e9n para poder establecer un racionamiento adecuado y proporcional a ellas, cada grupo realiz\u00f3 un censo de cabezas de familia con las personas que la compon\u00edan, sin excluir ning\u00fan habitante de la poblaci\u00f3n, fuese cual fuese su pertenencia social o ideolog\u00eda pol\u00edtica. Los delegados se encargaban de recoger en el Comit\u00e9 los vales que correspond\u00edan a cada familia y los repart\u00edan casa por casa. Estos vales equival\u00edan a 2,50 pesetas por una familia de dos personas y se escalonaban hasta 8,50 pesetas por una familia de doce personas. Se ejerc\u00eda un riguroso control tanto en la entrega de los vales como en la compra de alimentos, y nadie pod\u00eda obtenerlos de otra manera aunque se tratase de los miembros m\u00e1s influyentes del Comit\u00e9.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se hizo el censo exacto del n\u00famero de animales existentes en la poblaci\u00f3n para conocer las reservas de carne disponibles. Cuando, al cabo de unos d\u00edas, la carne empez\u00f3 a escasear, los delegados del Comit\u00e9, dinero en mano, compraron unos centenares de corderos a unos pastores extreme\u00f1os que ten\u00edan su ganado en las vecinas monta\u00f1as. La raci\u00f3n diaria se daba a los que trabajaban (conservaci\u00f3n de minas, panader\u00edas, electricidad, etc.) y a los que luchaban era de un cuarto de kilo, y para los enfermos y heridos la que recetara el m\u00e9dico. Para la distribuci\u00f3n al pormenor se utilizaron los establecimientos que ya exist\u00edan en el pueblo. Los tenderos lo aceptaron de buen grado y la mayor\u00eda de ellos demostraron estar dispuestos a aceptar el nuevo estado de cosas.<\/p>\n<p>Para procurarse la leche necesaria, el Comit\u00e9 lleg\u00f3 a un entendimiento con los campesinos para que \u00e9stos proporcionaran leche a la poblaci\u00f3n a cambio de comida para el ganado o ropas. Estas \u00faltimas hab\u00edan sido requisadas para equipar a los soldados y era el Comit\u00e9 quien las pose\u00eda y distribu\u00eda.<\/p>\n<p>Marc\u00eds Molins i F\u00e0brega, de cuyo testimonio nos hemos valido para redactar este somero resumen de la organizaci\u00f3n de la vida en Sama durante aquella corta pero rica experiencia revolucionaria, acababa diciendo: \u201cFuncionaba el alumbrado y la vida era normal en todo: tan normal como puede ser la vida de una poblaci\u00f3n donde en cada momento entran omnibuses con heridos que regresaban del frente y traen noticias de alg\u00fan compa\u00f1ero que ya no regresar\u00e1, de donde sal\u00edan tres o cuatro veces al d\u00eda expediciones de soldados que iban a luchar, de la cual quiz\u00e1 no regresar\u00edan o regresar\u00edan como \u00e9stos, que entraban en el pueblo heridos y saludaban con el pu\u00f1o en alto vitoreando la revoluci\u00f3n.\u201d<\/p>\n<p>En Tur\u00f3n, Mieres y todos los pueblos de la cuenca minera donde predominaba la influencia marxista y los Comit\u00e9s estaban compuestos esencialmente por militantes del PSOE, del PCE y del BOC o la ICE, la organizaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n fue muy similar a la de Sama (aunque en Tur\u00f3n, feudo del PCE, las cosas se hicieron de una forma m\u00e1s burocr\u00e1tica y dogm\u00e1tica).<\/p>\n<h5>El exprimento libertario de Felguera<\/h5>\n<p>En cambio, en La Felguera, la experiencia tom\u00f3 desde el principio un claro color anarquista. Una vez vencidas las fueras reaccionarias, los anarco-sindicalistas de la Felguera, que siempre hab\u00edan ejercido una gran influencia entre los obreros de esta poblaci\u00f3n, creyeron que ya lo hab\u00edan conseguido todo.<\/p>\n<p>Ello no quiere decir que dejaran de mantener cierto orden revolucionario ni que olvidaron acudir en ayuda de los compa\u00f1eros que luchaban en otros lugares. Igual que los otros pueblos, mandaron sus hombres al combate y mantuvieron un orden en la poblaci\u00f3n. La diferencia apareci\u00f3 sobre todo en la forma, en su forma, de organizar la vida en este pueblo.<\/p>\n<p>En la Felguera, se oblig\u00f3, por ejemplo, a hombres que no eran obreros a hacer guardias por las calles, a mantener un orden revolucionario del cual eran seguramente enemigos. Al rev\u00e9s de los militantes marxistas, que sab\u00edan que a una guerra de clases corresponde inexorablemente un ej\u00e9rcito de clases y que, si bien se puede alimentar al enemigo, jam\u00e1s se le debe entregar un arma, los anarquistas part\u00edan del principio de que la revoluci\u00f3n hab\u00eda de ser para todos los ciudadanos y que, por lo tanto, todos deb\u00edan aportar su ayuda y cumplir con los mismos deberes&#8230; puesto que todos, tanto si eran burgueses como si eran obreros, ten\u00edan los mismo derechos.<\/p>\n<p>Es evidente que si la revoluci\u00f3n hubiera durado m\u00e1s tiempo o si hubiera llegado a triunfar, su particular y rom\u00e1ntica concepci\u00f3n de \u00e9sta habr\u00eda originado seguramente algunas experiencias dolorosas en el plano militar. Por lo que se refiere a la organizaci\u00f3n de la vida en la retaguardia, esta misma concepci\u00f3n les llev\u00f3 a cometer un grave error en la organizaci\u00f3n \u2013 mejor dicho, en la no organizaci\u00f3n \u2013 de los servicios de aprovisionamiento. En efecto, a partir del d\u00eda 5, una vez hubo triunfado la revoluci\u00f3n, todos y cada uno de los ciudadanos ten\u00edan el derecho de ir a cualquier tienda en busca de lo que necesitaran para vivir.<\/p>\n<p>En realidad, los anarquistas estaban tan impacientes para poner en pr\u00e1ctica sus teor\u00edas y principios que no esperaron ni un minuto para ensayarlos. Pensaban que la gente estar\u00eda convencida de que el triunfo de la revoluci\u00f3n garantizaba que, a partir de entonces, nada le iba a faltar a cada uno y que, en consecuencia, se producir\u00eda lo que predec\u00edan los te\u00f3ricos del anarquismo; es decir, que cada uno no desear\u00eda coger m\u00e1s de lo estrictamente necesario. Ante la liberalidad de los dirigentes revolucionarios, la mayor\u00eda de los habitantes \u2013 de hecho, todos menos los m\u00e1s conscientes \u2013 optaron por acaparar la comida. Aquella liberalidad origin\u00f3 el abuso. Y el abuso la escasez de v\u00edveres. Por eso, al cabo de cuatro d\u00edas, el Comit\u00e9 Revolucionario de la Felguera tuvo que autorizar la salida de mujeres y ni\u00f1os ante la falta de alimentos. Y, a partir del d\u00eda 11, tuvo que decretar el racionamiento siguiendo un modelo parecido al que exist\u00eda en Sama desde el primer d\u00eda. Ahora bien, en Sama, gracias al racionamiento y al riguroso control establecidos desde el principio, no hubo escasez de productos y hasta pudo ayudar a los pueblos vecinos, entre ellos La Felguera.<\/p>\n<p>Sin embargo, los revolucionarios de La Felguera no se quedaron atr\u00e1s en cuanto a esp\u00edritu solidario acudiendo a todos los frentes en ayuda de los batallones que combat\u00edan en Oviedo y Campomanes. Y en los talleres de La Felguera se fabricaban los camiones blindados mejor realizados entre todo los que se hac\u00edan en la cuenca minera. Los cuales eran f\u00e1cilmente reconocibles no s\u00f3lo por sus mejores caracter\u00edsticas t\u00e9cnicas, no por la inscripci\u00f3n \u201cU.H.P.\u201d&#8230; sino la de \u201cC.N.T. \u2013 A.I.T.\u201d.<\/p>\n<p>En realidad, todos los obreros que trabajaban tratando de producir material para el frente se esmeraron tanto en su trabajo que dejaron asombrados a los propios t\u00e9cnicos burgueses. Por ejemplo, los de la f\u00e1brica de Mieres inventaron un aparato lanzabombas y fabricaron bastantes artefactos de ese tipo. \u201cEstos aparatos dan excelentes resultados \u2013 dice Grossi. La bomba cae en el mismo parapeto del enemigo. Esto siembra el p\u00e1nico en sus filas. Los jefes gritaban con frecuencia \u2018\u00a1Criminales, no emple\u00e9is la dinamita; tirad con los fusiles!\u2019. Los revolucionarios se r\u00eden de estos denuestos. Tiran con lo que tienen. Si dispusi\u00e9ramos de medios m\u00e1s perfectos de combate, los emplear\u00edamos.\u201d Si la lucha revolucionaria hubiera durado varios d\u00edas m\u00e1s \u201cnadie es capaz de saber los medios de lucha que se hubieran descubierto y las cosas que hubieran podido realizarse\u201d, concluye Manuel Grossi.<\/p>\n<h5>El comienzo del fin<\/h5>\n<p>El d\u00eda 11 de octubre aparecieron los primeros signos anunciadores de la derrota.<\/p>\n<p>Los combatientes de Campomanes amenazaban ya con abandonar la lucha si no se les proporcionaban municiones. El Comit\u00e9 de Mieres requis\u00f3 todas las que pudo y las envi\u00f3 r\u00e1pidamente. Pero, al cabo de unas horas, todo volv\u00eda a estar igual&#8230; \u201cEl problema de las municiones se agudiza por momentos\u201d, se queja Grossi. Y a\u00f1ade: \u201cSi no conseguimos solucionar este problema, no cabe duda que la insurrecci\u00f3n est\u00e1 perdida\u201d.<\/p>\n<p>Durante este d\u00eda, la aviaci\u00f3n no s\u00f3lo se prodiga lanzando bombas y ametrallando, sino que tambi\u00e9n lanza paquetes de peri\u00f3dicos, con ejemplares de \u201cABC\u201d y \u201cEl Debate\u201d, anunciando que el movimiento ha fracasado en el resto del pa\u00eds y que los \u00fanicos focos rebeldes que quedan son los de Asturias, lo cual contribuye a desorientar a los trabajadores.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, las tropas del general L\u00f3pez Ochoa estaban llegando a Avil\u00e9s; las del Tercio y Regulares se acercaban a Oviedo. En estos avances, la aviaci\u00f3n jugar\u00eda un papel decisivo. Los aviadores bombardeaban y ametrallaban incesantemente a las fuerzas revolucionarias. Los obreros no pod\u00edan hacer nada contra estos ataques que llegaban del cielo. No sab\u00edan d\u00f3nde esconderse&#8230; Retroced\u00edan. Finalmente, la retirada se convertir\u00eda en desbandada.<\/p>\n<h5>La huida de los comit\u00e9s<\/h5>\n<p>En estos momentos, los dirigentes revolucionarios consideran que la situaci\u00f3n es desesperada. Se piensa ya en preparar la hu\u00edda de los m\u00e1s comprometidos. Para conseguir el dinero necesario para los que tienen que marcharse y tambi\u00e9n para ayudar a las familias de los ca\u00eddos, se vuelan las cajas del Banco de Espa\u00f1a y se sacan de ellas unos catorce millones de pesetas. Pero la mayor parte de este dinero ser\u00e1 recuperado por las autoridades unos d\u00edas despu\u00e9s. Y, en vez de servir para ayudar a los revolucionarios y sus familias, se convertir\u00e1n en un pretexto, en una de las preguntas de las que se valieron los torturadores para aterrorizar a los miles de obreros que cayeron en sus manos.<\/p>\n<p>Al cabo de una semana de lucha, era evidente que la insurrecci\u00f3n no pod\u00eda triunfar en Asturias despu\u00e9s de haber fracasado estrepitosamente en el resto de Espa\u00f1a. Aquel era quiz\u00e1 el momento \u2013 mientras todav\u00eda se pod\u00eda resistir \u2013 en que los dirigentes de la revoluci\u00f3n hubieran debido exponer directa y claramente la realidad de la situaci\u00f3n de las masas. Pero no lo hicieron. Prefirieron acordar entre ellos abandonar secretamente los Comit\u00e9s durante la noche del 11 de octubre, esperando que la gente, sin dirigentes, abandonar\u00eda la lucha. Se puede pensar que no se atrevieron a decir la verdad a las masas por miedo a la reacci\u00f3n de \u00e9stas, que no toleraban que nadie les hablara de ceder ante el enemigo sin tratarlo de traidor o de vendido.<\/p>\n<p>El hecho es que los obreros no abandonaron la lucha, sino que reconstruyeron los Comit\u00e9s con nuevos militantes y acusaron de traidores a los dirigentes que hab\u00edan huido. Pero la mayor\u00eda de \u00e9stos, unos por haber recapacitado, y otros a causas de las grandes dificultades que presentaba su empresa, decidieron regresar y al d\u00eda siguiente estaban otra vez en sus puestos.<\/p>\n<h5>S\u00f3lo quedar\u00e1 resistir hasta el fin<\/h5>\n<p>Las disensiones y disputas entre anarquistas, socialistas y comunistas eran sin embargo cada vez mayores. Estos \u00faltimos consideraban que la situaci\u00f3n no era tan desesperada como pretend\u00edan los otros y que, de todos modos, se deb\u00eda luchar hasta el fin. Abundaban en la misma opini\u00f3n la mayor\u00eda de los j\u00f3venes socialistas y los combatientes m\u00e1s decididos, entre los cuales se hallaban, como es de suponer, los mineros. Se form\u00f3 entonces un nuevo Comit\u00e9 Revolucionario, dominado por los comunistas, y las dem\u00e1s organizaciones se comprometieron a continuar la resistencia.<\/p>\n<p>Este Comit\u00e9 se encargar\u00e1 en lo sucesivo de mantener la lucha, pero lo har\u00e1 arrastrado por unos acontecimientos que no puede controlar.<\/p>\n<p>Al anochecer el d\u00eda 12 de octubre, las tropas del general Ochoa, que hab\u00edan avanzado desde Avil\u00e9s parapetadas detr\u00e1s de filas de prisioneros encadenados, penetraban en Oviedo.<\/p>\n<p>Uno de los supervivientes de estos parapetos humanos, cont\u00f3 despu\u00e9s que estos prisioneros tuvieron que andar delante de las tropas de L\u00f3pez Ochoa desde Grado a Avil\u00e9s y luego hasta Oviedo sin recibir apenas alimentaci\u00f3n y sin ser nunca desatados. Cuando llegaron a Oviedo, viendo el general que no pod\u00eda vencer la resistencia de los revolucionarios, \u00e9ste: \u201corden\u00f3 que fu\u00e9semos puestos en l\u00ednea de fuego para servir de defensa a los soldados. Los revolucionarios, al ver que delante de las tropas marchaban paisanos atados, no se decidieron a hacer fuego graneado. Procuraban tirar por encima de nosotros, pero, con todo, los tiros tambi\u00e9n nos atrapaban algunas veces.\u201d<\/p>\n<p>Pero, al d\u00eda siguiente, los revolucionarios penetraban otra vez en Oviedo y tomaban de nuevo el Ayuntamiento y algunos barrios de la ciudad. Las tropas de L\u00f3pez Ochoa fueron rechazadas y tuvieron que refugiarse en el cuartel. Durante tres d\u00edas, los combates seguir\u00edan dentro de la ciudad y sus alrededores.<\/p>\n<p>Mas todo era ya in\u00fatil. Sin municiones, sometidos a los incesantes bombardeos de la aviaci\u00f3n y al fuego de las ametralladoras enemigas, los revolucionarios no pod\u00edan hacer m\u00e1s que defender palmo a palmo, casa por casa, los pueblos de la cuenca minera.<\/p>\n<p>Finalmente, el 18 de octubre, Belarmino Tom\u00e1s, delegado socialista en el Comit\u00e9, negoci\u00f3 la rendici\u00f3n con el general L\u00f3pez Ochoa.<\/p>\n<p>Impresionados por los asesinatos, robos, incendios y violaciones a que se libraban las tropas africanas, los revolucionarios impusieron como \u00fanica condici\u00f3n que las fuerzas de Regulares y del Tercio no entrasen en la cuenca minera. L\u00f3pez Ochoa no opuso inconvenientes en aceptar tal condici\u00f3n, tanto menos cuanto no pensaba cumplir lo pactado.<\/p>\n<p>Por la tarde, desde el balc\u00f3n del Ayuntamiento de Sama, Belarmino Tom\u00e1s lee las condiciones impuestas por Ochoa a los revolucionarios concentrados en la plaza. Le cuesta convencerlos. No se quieren  rendir. No conf\u00edan en absoluto en aquel pacto con un general del ej\u00e9rcito de asesinos, ladrones y violadores. Pero no se puede hacer ya nada m\u00e1s. S\u00f3lo queda rendirse o coger la dinamita restante para hacer volar las casas en un suicidio colectivo. Por las caras negras de los mineros corren l\u00e1grimas de rabia. \u201cEl desfile de los obreros hacia los hogares fue tr\u00e1gico y sublime\u201d, dir\u00eda Narc\u00eds Molins.<\/p>\n<p>Aquella misma noche, el Comit\u00e9 Provisional Revolucionario de Asturias y el Comit\u00e9 Anarquista de La Felguera ordenaron a los mineros deponer las armas y volver al trabajo. La Revoluci\u00f3n de Asturias hab\u00eda terminado.<\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/vozobrera.org\/periodico\/80-anos-de-la-comuna-de-asturias-de-1934\/\" title=\"80 a\u00f1os de la Comuna de Asturias de 1934\">80 a\u00f1os de la Comuna de Asturias de 1934<\/a>, octubre de 2014<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mieres da el ejemplo En las primeras horas del 5 de octubre, armados de algunos fusiles, de escopetas de caza, de utensilios de labranza y de cartuchos de dinamita, los mineros de Mieres y del resto de la cuenca minera se lanzan al ataque de los cuarteles de la guardia civil y de los guardias&hellip;&nbsp;<a href=\"https:\/\/vozobrera.org\/periodico\/asturias-15-dias-de-revolucion-socialista\/\" rel=\"bookmark\">Leer m\u00e1s &raquo;<span class=\"screen-reader-text\">Asturias: 15 d\u00edas de revoluci\u00f3n socialista<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"neve_meta_sidebar":"","neve_meta_container":"","neve_meta_enable_content_width":"","neve_meta_content_width":0,"neve_meta_title_alignment":"","neve_meta_author_avatar":"","neve_post_elements_order":"","neve_meta_disable_header":"","neve_meta_disable_footer":"","neve_meta_disable_title":"","footnotes":""},"categories":[535,37],"tags":[],"class_list":["post-6514","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historia","category-lucha-de-clase"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vozobrera.org\/periodico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6514","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vozobrera.org\/periodico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vozobrera.org\/periodico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vozobrera.org\/periodico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vozobrera.org\/periodico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6514"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/vozobrera.org\/periodico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6514\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7984,"href":"https:\/\/vozobrera.org\/periodico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6514\/revisions\/7984"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vozobrera.org\/periodico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6514"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vozobrera.org\/periodico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6514"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vozobrera.org\/periodico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6514"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}