{"id":6450,"date":"2014-11-20T13:35:10","date_gmt":"2014-11-20T11:35:10","guid":{"rendered":"http:\/\/vozobrera.org\/periodico\/?p=6450"},"modified":"2017-12-15T01:17:06","modified_gmt":"2017-12-14T23:17:06","slug":"de-la-republica-de-abril-a-la-insurreccion-de-octubre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vozobrera.org\/periodico\/de-la-republica-de-abril-a-la-insurreccion-de-octubre\/","title":{"rendered":"De la Rep\u00fablica de abril a la insurrecci\u00f3n de Octubre"},"content":{"rendered":"<p>La transici\u00f3n de la Monarqu\u00eda a la Rep\u00fablica se hizo sin sangre ni violencia porque los hombres que tomaron el poder el 14 de abril de 1931 lo hicieron no para realizar la revoluci\u00f3n, sino para evitarla. En el fondo, la proclamaci\u00f3n de la Rep\u00fablica no fue m\u00e1s que un intento realizado a la desesperada por la burgues\u00eda y los grandes terratenientes para preservar sus privilegios. Dejaron las manos libres a republicanos y socialistas, al bloque que, como dijo Trotski, \u201c&#8230; se ha situado en el terreno de la instauraci\u00f3n de la Rep\u00fablicad a fin de impedir a las masas tomar el camino de la revoluci\u00f3n socialista.\u201d<\/p>\n<h5>La amarga experiencia republicano-socialista<\/h5>\n<p>Colaborando directamente con los republicanos, los dirigentes socialistas se convirtieron en los mejores auxiliares en la maniobra realizada por las clases explotadoras. Seg\u00fan ellos, todo deb\u00eda supeditarse a la \u201cconsolidaci\u00f3n de la Rep\u00fablica\u201d. Con este pretexto, se pasaron a segundo t\u00e9rmino todos los problemas fundamentales de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tico-burguesa: el de la tierra, el de las nacionalidades, el de las relaciones Iglesia-Estado, el de la  transformaci\u00f3n del burocratizado aparato administrativo del Estado y de la lucha contra la reacci\u00f3n. La \u00fanica clase que se benefici\u00f3 de la llamada \u201cconsolidaci\u00f3n de la Rep\u00fablica\u201d fue la burgues\u00eda, que pudo superar as\u00ed los momentos m\u00e1s dif\u00edciles y luego, una vez reforzadas sus posiciones, lanzarse a liquidar violentamente todas las anteriores conquistas del proletariado.<\/p>\n<p>Los socialistas tambi\u00e9n aprovecharon este per\u00edodo para fortalecer, como ya hab\u00edan hecho durante la dictadura, sus propias organizaciones. Examinando la estrategia de los socialistas en este per\u00edodo, Jon Amsden, en su libro \u201cConvenios Colectivos y lucha de clases en Espa\u00f1a\u201d, escribe: \u201cLos socialistas, al llegar la Segunda Rep\u00fablica, conservaban la intenci\u00f3n de mantener a ultranza su \u2018monopolio\u2019 de la organizaci\u00f3n obrera y de reforzarlo en cuanto fuera posible. La CNT, por supuesto, sali\u00f3 de la ilegalidad pero, con Largo Caballero de Ministro de Trabajo, una situaci\u00f3n de seria desventaja para los anarco-sindicalistas, Largo Caballero dise\u00f1\u00f3 un sistema laboral con claras reminiscencias del creado por Aun\u00f3s (los \u2018Comit\u00e9s paritarios\u2019 recibieron el nuevo nombre de \u2018jurados mixtos\u2019). De todas maneras, llega a sorprender que su Ley de Asociaciones profesionales fuera tan claramente en contra de la CNT.\u201d<\/p>\n<p>El principal objetivo de todas esas leyes y de la infinidad de organismos burocr\u00e1ticos que se crearon para aplicarla era, como es obvio, el de mantener la paz social. Se trataba de reducir la misi\u00f3n de los sindicatos a negociar con los patronos las bases del trabajo y a recurrir, en caso de desacuerdo, a los jurados mixtos en busca de una conciliaci\u00f3n; mientras que, al mismo tiempo, se restring\u00eda el derecho de huelga estableciendo la obligaci\u00f3n de anunciarla con 8 d\u00edas de antelaci\u00f3n. Igual que durante la dictadura, la burocracia sindical y los funcionarios del partido socialista se lanzaron en masa a ocupar puestos en los jurados mixtos, bolsas de trabajo, comisiones gestoras y todos los organismos encargados de aplicar las leyes que brotaran del Ministerio del Trabajo.<\/p>\n<p>\u201cUn verdadero ej\u00e9rcito de empleados del gobierno, la mayor parte de ellos socialistas, hizo su aparici\u00f3n para afianzar las nuevas leyes y servirse de ellas, en lo posible, para extender la influencia de la UGT a expensas de la CNT\u201d, dir\u00eda Gerald Brenan.<\/p>\n<p>En \u201cComunismo\u201d, \u00f3rgano de la Oposici\u00f3n Comunista Espa\u00f1ola (OCE), Henri Lacroix escrib\u00eda en 1932: \u201cHoy los socialistas espa\u00f1oles pueden contener un poco a los \u2018disidentes\u2019 jefes obreristas porque todos tienen enchufes y colocaciones de la \u2018Rep\u00fablica de trabajadores\u2019. Ma\u00f1ana, cuando la socialdemocracia espa\u00f1ola pase a la oposici\u00f3n, cuando no haya ministros ni enchufes socialistas, se plantear\u00e1 el caso de Alemania, el de Inglaterra: la lucha por el miedo que supone el divorcio de la clase obrera\u201d.<\/p>\n<h5>El viraje socialista de 1933<\/h5>\n<p>El pron\u00f3stico de Henri Lacroix se confirmar\u00eda bien pronto. En noviembre de 1933, en el curso de unas elecciones celebradas en un clima de desencanto de la clase obrera y de los trabajadores del campo por la inoperancia de la coalici\u00f3n republicano-socialista durante el primer bienio, y con el drama de Casas Viejas al fondo, la derecha m\u00e1s reaccionaria, agrupada en la Confederaci\u00f3n Espa\u00f1ola de Derechas Aut\u00f3nomas (CEDA), dirigida por Gil Robles, se alz\u00f3 con la victoria, inici\u00e1ndose as\u00ed el llamado \u201cbienio negro\u201d.<\/p>\n<p>Tras su descenso del Olimpo gubernamental, la actitud de los dirigentes socialistas cambi\u00f3 radicalmente en unos meses. El ex ministro de Trabajo Largo Caballero se declar\u00f3 partidario de la \u201cdictadura del proletariado\u201d y de la \u201crevoluci\u00f3n social\u201d; al tiempo que su viejo rival, el ex ministro de Hacienda Indalecio Prieto, trataba de demostrar su \u201cmilitancia proletaria\u201d introduciendo armas de contrabando en Asturias a bordo del c\u00e9lebre yate \u201cTurquesa\u201d. Demostraci\u00f3n que, por lo dem\u00e1s, le sali\u00f3 bastante deslucida; pues el alijo de armas fue interceptado por los carabineros y, ante el cariz que tomaban las cosas, nuestro h\u00e9roe prefiri\u00f3 ponerse a salvo huyendo a Francia, donde permanecer\u00eda hasta finales de 1935.<\/p>\n<p>Cabe pensar que lo ocurrido en Alemania en 1933, donde los socialistas fueron borrados sin pena ni gloria del mapa pol\u00edtico por los nazis, o en Austria, donde el canciller cristiano-populista Dollfuss (cuya pol\u00edtica era imitada por Gil Robles en Espa\u00f1a) deshizo a ca\u00f1onazos los barrios obreros de Viena, el \u00faltimo reducto de los socialistas austriacos, tuvo cierta influencia en el viraje efectuado por el grupo encabezado por Largo Caballero.<\/p>\n<p>\u201cNo nos dejaremos intimidar como los socialdem\u00f3cratas alemanes ni permitiremos que se nos acorrale como a los socialistas austriacos\u201d, repet\u00edan incansablemente los dirigentes del PSOE y la UGT. Pero como se encargar\u00edan de demostrar posteriormente los hechos, todas sus amenazas ten\u00edan m\u00e1s que un objetivo: intimidar a la burgues\u00eda para que \u00e9sta no se atreviera a consumar la obra iniciada tras la victoria del bloque reaccionario Leroux-Gil Robles, dando entrada en el gobierno a los hombres de la CEDA, que era una de las etapas que Gil Robles se hab\u00eda fijado para llegar al poder. \u201cLa democracia \u2013 hab\u00eda dicho Gil Robles poco antes de las elecciones de 1933 \u2013 es para nosotros no un fin, sino un medio para llegar a la conquista de ese nuevo Estado. Cuando llegue el momento las Cortes se someter\u00e1n o las haremos desaparecer\u201d.<\/p>\n<p>Pero si bien la fraseolog\u00eda revolucionaria permiti\u00f3 a los dirigentes socialistas acrecentar su influencia entre unas masas obreras y campesinas radicalizadas y francamente hostiles a la pol\u00edtica reaccionaria del gobierno, la derecha no la tom\u00f3 demasiado en serio. \u201cVosotros los socialistas ser\u00e9is siempre incapaces de desencadenar la revoluci\u00f3n, porque la tem\u00e9is; sabemos que de vuestra parte todo quedar\u00e1 en palabras\u201d, les hab\u00eda dicho Gil Robles.<\/p>\n<p>En esto por lo menos, Gil Robles ten\u00eda raz\u00f3n. Lo que realmente tem\u00eda la burgues\u00eda no era el verbalismo revolucionario de los dirigentes socialistas, sino el hecho que sus promesas de desencadenar la revoluci\u00f3n eran recibidas con entusiasmo por las masas obreras y campesinas, y \u00e9stas s\u00ed estaban dispuestas a transformar las palabras en actos.<\/p>\n<h5>1934: entre las luchas obreras&#8230;<\/h5>\n<p>Alba\u00f1iles, metal\u00fargicos e impresores lanzaron varias huelgas reivindicativas al comenzar el a\u00f1o. A finales de marzo, la CNT consigui\u00f3 paralizar Zaragoza durante seis semanas en el curso de una huelga general desencadenada para exigir la liberaci\u00f3n de los apresados en el fracasado levantamiento anarquista de diciembre de 1933. Y, cuando las familias de los huelguistas se enfrentaron con el fantasma del hambre, la clase obrera de Barcelona y Madrid particip\u00f3 en un gran movimiento de solidaridad acogiendo a sus hogares a las mujeres y los ni\u00f1os de los huelguistas.<\/p>\n<p>\u201cA los pocos d\u00edas \u2013 cuenta Munis \u2013 faltaban en Zaragoza ni\u00f1os y mujeres para satisfacer las ofertas de alojamiento\u201d. El 22 de abril, cuando Gil Robles intent\u00f3 hacer una gran manifestaci\u00f3n de masas en El Escorial, los trabajadores de Madrid \u2013 como lo har\u00edan despu\u00e9s los de Asturias contra la concentraci\u00f3n de Covadonga \u2013 respondieron desencadenando una huelga general que dej\u00f3 completamente paralizada la ciudad durante 24 horas, impidiendo as\u00ed la llegada a El Escorial de la mayor\u00eda de los asistentes previstos.<\/p>\n<h5>&#8230;y la huelga campesina<\/h5>\n<p>En el campo, donde la reducci\u00f3n de los salarios y los despidos de trabajadores hab\u00edan tra\u00eddo un aumento enorme de la miseria, se ven\u00eda hablando desde hac\u00eda meses de una huelga de los jornaleros agr\u00edcolas. Seg\u00fan fuentes oficiales, en 1934, hab\u00eda 150.000 familias de campesinos que carec\u00edan de lo m\u00e1s indispensable. Ante una cosecha de trigo que se anunciaba como la m\u00e1s abundante de todos los tiempos, la Federaci\u00f3n de Trabajadores de la Tierra de la UGT pidi\u00f3 el restablecimiento de los salarios que se pagaban durante el per\u00edodo de Aza\u00f1a y la supresi\u00f3n de las discriminaciones en la otorgaci\u00f3n del trabajo, anunciando que declarar\u00eda la huelga a partir del 5 de junio si estas peticiones no eran atendidas. Los patronos, sinti\u00e9ndose estimulados y protegidos por el gobierno, se negaron a pagar los salarios exigidos y en ciertas zonas siguieron poniendo en la lista negra a los obreros de la CNT y la UGT. El 5 de junio, la huelga era efectiva en m\u00e1s de 1.500 t\u00e9rminos municipales y se extendi\u00f3 a casi toda Espa\u00f1a, alcanzando el m\u00e1ximo apogeo en las regiones latifundistas.<\/p>\n<p>El gobierno respondi\u00f3 decretando que la recolecci\u00f3n de la cosecha era un \u201cservicio p\u00fablico\u201d, suspendi\u00f3 los derechos de reuni\u00f3n e impuso la censura en las regiones afectadas. Recurri\u00f3 a la Guardia Civil y la de Asalto y detuvo a 7.000 campesinos durante las dos semanas que dur\u00f3 la huelga, muchos de los cuales fueron enviados a varios ce ntenares de kil\u00f3metros de distancia del lugar de su detenci\u00f3n. Finalmente, el 20 de junio, vencidos y desmoralizados, los obreros agr\u00edcolas reemprend\u00edan el trabajo&#8230;<\/p>\n<p>Mucho se ha especulado luego sobre la conveniencia o no de convocar esta huelga. El sector de Largo Caballero, obsesionado por la idea de responder con un movimiento revolucionario a cualquier tentativa de la derecha para formar un gobierno con participaci\u00f3n de la CEDA, la consider\u00f3 prematura e inoportuna y no hizo nada para extenderla a las ciudades. En cambio, G. Munis, el representante de la Izquierda Comunista (OCE) en la Alianza Obrera de Madrid, denuncia la negativa que los socialistas opusieron a sus proposiciones de apoyar la huelga y afirma que el momento pol\u00edtico era excepcionalmente favorable para una acci\u00f3n convergente del proletariado industrial, el proletariado agr\u00edcola y el campesinado pobre. \u201cLas mieses aguardaban en los campos; la tensi\u00f3n pol\u00edtica y la tensi\u00f3n de las voluntades de las clases pobres marcaban la presi\u00f3n m\u00e1s alta. Los patronos no pod\u00edan demorar las cosechas sin graves p\u00e9rdidas. En la ciudad, el proletariado, repuesto de sus p\u00e9rdidas anteriores por los triunfos de las huelgas pol\u00edticas y las de la construcci\u00f3n, metal\u00fargicos, Zaragoza, rebosaba de esp\u00edritu de lucha, y se sent\u00eda inclinado a sostener los campesinos como sus aliados naturales.\u201d<\/p>\n<p>Tal como se desarrollaron las cosas, la oposici\u00f3n de los dirigentes socialistas a movilizar el proletariado industrial para ayudar a los campesinos, bajo el pretexto de preservar las fuerzas de \u00e9ste, aparece pura y simplemente como una traici\u00f3n a la huelga campesina, una huelga que ellos mismos hab\u00edan atizado y presentado unos meses antes como el comienzo de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Si el proletariado industrial hubiera apoyado la huelga campesina, \u00e9sta no habr\u00eda desembocado quiz\u00e1 en una revoluci\u00f3n, pero habr\u00eda provocado seguramente la ca\u00edda del d\u00e9bil gobierno de Samper y de las Cortes reaccionarias que lo apoyaban. En cualquier caso, se habr\u00eda impedido la ruptura que se produjo entre la ciudad y el campo que tan cara se pagar\u00eda en octubre. Pues, a partir de entonces, era evidente que el movimiento campesino no estar\u00eda en condiciones de participar en ninguna acci\u00f3n revolucionaria antes de haber resta\u00f1ado sus heridas.<\/p>\n<p>En este momento crucial, los socialistas demostraron pr\u00e1cticamente su incapacidad para dirigir cualquier movimiento revolucionario. Como hab\u00eda dicho poco antes Esteban Bilbao, uno de los fundadores del Partido Comunista del Pa\u00eds Vasco y luego de la OCE (trotskista): \u201cLo que en los momentos actuales necesita la clase obrera es un partido que pueda, quiera y sepa hacer, no un partido que s\u00f3lo es capaz de amenazar. Porque la contrarrevoluci\u00f3n no es a la hora presente un producto de libre elecci\u00f3n de la burgues\u00eda, una cosa que puede hacer o dejar de hacer, una veleidad o un capricho, sino una necesidad insoslayable del capitalismo.\u201d<\/p>\n<h5>La cuesti\u00f3n del partido revolucionario<\/h5>\n<p>La falta de un partido revolucionario en unos de los per\u00edodos m\u00e1s cruciales de la historia del movimiento obrero espa\u00f1ol, se tradujo por dos derrotas: una de car\u00e1cter transitorio, la de octubre de 1934, y otra, la de 1936-39, que dejar\u00eda desmantelado al proletariado espa\u00f1ol durante m\u00e1s de un cuarto de siglo y de cuyas secuelas todav\u00eda no se ha repuesto.<\/p>\n<p>Nada se pod\u00eda esperar a ese respecto de los dirigentes del Partido Socialista, que nunca se plantearon en serio el problema de dirigir la revoluci\u00f3n, ni tampoco de los del Partido Comunista, que siempre se mantuvieron fieles a la l\u00ednea marcada por la pol\u00edtica exterior de la burocracia estalinista. Pero los dirigentes de la Izquierda Comunista, los Andreu Nin, Juan Andrade, etc., habr\u00edan podido jugar un gran papel en ese sentido. Trotski les ped\u00eda insistentemente que entraran en el Partido Socialista y en las Juventudes Socialistas para tratar de aprovechar lo que parec\u00eda, en las circunstancias de la \u00e9poca, como la mejor posibilidad pr\u00e1ctica de trabajar por la construcci\u00f3n de un partido revolucionario.<\/p>\n<p>En efecto, en 1933-1934, no bastaba en absoluto constatar la necesidad de \u201cun partido que pueda, quiera y sepa hacer\u201d, como lo hac\u00eda Esteban Bilbao, ni afirmar con letras may\u00fasculas que \u201cSIN PARTIDO REVOLUCIONARIO, NO HAY REVOLUCI\u00d3N TRIUNFANTE\u201d, como lo hac\u00eda Andreu Nin despu\u00e9s del fracaso de la Revoluci\u00f3n de Octubre; pues la diferenciaci\u00f3n que estaba produci\u00e9ndose dentro del Partido Socialista, les estaba ofreciendo una excelente oportunidad para subsanar la carencia que estaban constatando.<\/p>\n<p>Por aquel entonces, la Izquierda Comunista contaba entre mil y dos mil militantes; pero, si sus efectivos eran reducidos, sus dirigentes aparec\u00edan como los mejores, por no decir los \u00fanicos, representantes del marxismo en Espa\u00f1a. \u201cJuan Andrade y Garc\u00eda Palacios en Madrid, Jos\u00e9 Laredo Aparicio en Asturias, Esteban Bilbao en el Pa\u00eds Vasco, Andreu Nin en Catalu\u00f1a, etc\u00e9tera, unidos a otros miembros de probada militancia, caracterizaban a la oposici\u00f3n \u2018trotskista\u2019 como la organizaci\u00f3n comunista m\u00e1s preparada te\u00f3ricamente\u201d, dir\u00e1 Pelai Pag\u00e8s.<\/p>\n<p>Si, tal como se lo ped\u00eda, estos hombres hubieran entrado en el Partido Socialista, no cabe duda que habr\u00edan podido ejercer una gran influencia entre los sectores m\u00e1s radicalizados del socialismo espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>Estos \u00faltimos, por su parte, empezaron a interesarse por el programa pol\u00edtico de la Izquierda Comunista a partir del desastre electoral de 1933. En septiembre de este a\u00f1o, el \u00f3rgano de las Juventudes Socialistas se acerca al proyecto trotskista de crear una nueva Internacional. Federico Melchor, que entonces era uno de los dirigentes de las Juventudes Socialistas, escribi\u00f3 una serie de art\u00edculos en esta revista \u2013 entre septiembre y diciembre de 1933 \u2013 sobre la cuesti\u00f3n de la IV Internacional. En ellos, Melchor afirmaba que los socialistas de izquierda llevaban a cabo dentro del socialismo la misma tarea que los trotskistas dentro del comunismo. \u201cPrecisa romper con los errores del estalinismo y del reformismo\u201d, dec\u00eda. Y a\u00f1ad\u00eda que si \u201cla m\u00e1s importante de nuestras misiones es desterrar el revisionismo de la II Internacional\u201d, hasta ahora el trotskismo \u201crealizaba nuestra misma labor. Criticaba con el an\u00e1lisis del marxismo los errores del estalinismo.\u201d<\/p>\n<p>\u201cObrando hasta ahora, como ha obrado el trotskismo en la Internacional Comunista, se conseguir\u00e1 desbancar las desviaciones del marxismo. Si de alguien podemos tomar ejemplo para esta posici\u00f3n, en nadie mejor que en Le\u00f3n Trotski.\u201d Esta buena predisposici\u00f3n de la izquierda socialista hacia el programa trotskista, hizo que \u201cRenovaci\u00f3n\u201d publicara diversas entrevistas con los trotskistas espa\u00f1oles y que los dirigentes m\u00e1s importantes de la Izquierda Comunista iniciaran, a partir de septiembre de 1934, una serie de colaboraciones period\u00edsticas en \u201cLeviat\u00e1n\u201d, la revista te\u00f3rica dirigida por el socialista de izquierda Luis Araquist\u00e1in. \u201cRenovaci\u00f3n\u201d lleg\u00f3 incluso a lanzar un llamamiento p\u00fablico invitando a los trotskistas&#8230; \u201cque son los mejores revolucionarios y los mejores te\u00f3ricos de Espa\u00f1a, a entrar en las Juventudes y en el Partido Socialista para precipitar su bolchevizaci\u00f3n.\u201d<\/p>\n<p>A principios de agosto de 1935, el propio Santiago Carrillo lanzaba todav\u00eda un llamamiento a la unidad, declarando: \u201cLos disidentes acaudillados por Trotsky, el infatigable revolucionario, representan una tendencia del proletariado. El Bloque Obrero y Campesino est\u00e1 circunscrito a Catalu\u00f1a. Y cuando la depuraci\u00f3n del Partido Socialista sea un hecho, \u00bfpodr\u00e1n negarse estos grupos marxistas a ingresar en nuestro Partido?\u201d<\/p>\n<p>Unos meses despu\u00e9s, ante la negativa de los dirigentes del BOC y de la ICE a sus ofertas de unidad, el n\u00facleo dirigente de las Juventudes Socialistas &#8211; Santiago Carrillo, Federico Melchor y Jos\u00e9 Cazorla \u2013 inici\u00f3 el acercamiento hacia el PCE que conducir\u00eda a la fusi\u00f3n de las Juventudes Socialistas (unos 80.000 militantes) con las Juventudes Comunistas (unos 5.000 militantes), dando lugar a la creaci\u00f3n de las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU) controladas por el PCE, en mayo de 1936.<\/p>\n<p>Durante m\u00e1s de dos a\u00f1os, existi\u00f3, pues, la posibilidad de crear un partido revolucionario de masas a partir de la juventud radicalizada del PSOE y los militantes de la Izquierda Comunista. Pero los dirigentes de la ICE la desaprovecharon lastimosamente.<\/p>\n<p>\u201cEste error \u2013 dir\u00e1 G. Munis \u2013 imposibilit\u00f3 la evoluci\u00f3n hacia los principios del marxismo a miles de j\u00f3venes llamados a realizar la revoluci\u00f3n. Por repercusi\u00f3n, facilit\u00f3 la nefasta extensi\u00f3n adquirida por el estalinismo a partir del frente popular.\u201d<\/p>\n<p>Tras la creaci\u00f3n del POUM con la fusi\u00f3n de la Izquierda Comunista y el Bloc Obrer i Camperol de Maur\u00edn, Trotski condenar\u00eda mucho m\u00e1s duramente los errores de los dirigentes de la Izquierda Comunista, escribiendo: \u201cCon una pol\u00edtica correcta, la Izquierda Comunista habr\u00eda podido encontrarse hoy, en tanto que secci\u00f3n de IV Internacional, a la cabeza del proletariado espa\u00f1ol. En lugar de esto, vegeta en la organizaci\u00f3n confusionista de Maur\u00edn, sin programa, sin perspectivas, sin ninguna importancia pol\u00edtica. La sesi\u00f3n de los marxistas en Espa\u00f1a debe comenzar por la condena del conjunto de la pol\u00edtica de Andreu Nin y Andrade, que ha sido y sigue siendo no s\u00f3lo err\u00f3nea, sino criminal.\u201d<\/p>\n<h5>La formaci\u00f3n de las Alianzas Obreras<\/h5>\n<p>Inmediatamente despu\u00e9s del triunfo electoral de los radicales y la CEDA, la Izquierda Comunista, que preconizaba la necesidad del frente \u00fanico desde 1931, se moviliz\u00f3 por \u201cla formaci\u00f3n inmediata del frente \u00fanico de todas las organizaciones pol\u00edticas y sindicales del proletariado\u201d, con el fin \u201cde oponer un dique a la reacci\u00f3n, organizando la acci\u00f3n conjunta de la clase trabajadora.\u201d<\/p>\n<p>Por su parte, el BOC, convencido tambi\u00e9n de la necesidad vital del frente \u00fanico por la tr\u00e1gica experiencia del proletariado alem\u00e1n, ya hab\u00eda creado en Catalu\u00f1a, en marzo de 1933, un embri\u00f3n de Alianza Obrera de car\u00e1cter antifascista, junto con la Federaci\u00f3n Sindicalista Libertaria de Angel Pesta\u00f1a y la Uni\u00f3 Socialista de Catalu\u00f1a.<\/p>\n<p>De esta confluencia surgir\u00eda en Catalu\u00f1a la primera Alianza Obrera de Espa\u00f1a \u2013 a finales de 1933 \u2013 con la incorporaci\u00f3n, al lado del BOC, la FSL y la USC, de la Izquierda Comunista, la UGT y la Federaci\u00f3n Socialista del PSOE, la Uni\u00f3 de Rabassaires (campesinos), la Federaci\u00f3n de sindicatos de oposici\u00f3n dentro de la CNT (trentista) y la Federaci\u00f3n de sindicatos expulsados de la CNT (controlados por el BOC).<\/p>\n<p>A principios de 1934, Largo Caballero habl\u00f3 con los dirigentes de la Alianza Obrera catalana y se acord\u00f3 la expansi\u00f3n de las Alianzas a otras regiones. Sin embargo, los socialistas hicieron muy poco para conseguirlo. En vez de impulsar a sus organizaciones hacia la creaci\u00f3n de nuevas AO, se dedicaron esencialmente a utilizar las existentes como un expediente m\u00e1s para dar mayor verosimilitud a sus amenazas revolucionarias.<\/p>\n<p>En Asturias, la Alianza Obrera se constituy\u00f3 sobre todo gracias a la labor desarrollada por los militantes del BOC, la ICE y los sindicatos de oposici\u00f3n de la CNT.<\/p>\n<p>En Madrid, donde dominaban el PSOE y la UGT, la Alianza Obrera no se constituy\u00f3 hasta el 6 de mayo de 1934, y los socialistas se guardaron muy bien de darles cualquier tipo de atribuci\u00f3n en las luchas que precedieron la sublevaci\u00f3n de Octubre, y menos todav\u00eda cuando estall\u00f3 \u00e9sta.<\/p>\n<p>Movidos por razones distintas, pero demostrando id\u00e9ntico sectarismo, tanto los comunistas como los anarquistas (excepto los de la CNT asturiana) se negaron desde el principio a ingresar en las Alianzas existentes.<\/p>\n<p>La ausencia del PCE no era demasiado grave en raz\u00f3n de su d\u00e9bil implantaci\u00f3n entre la clase obrera durante aquel per\u00edodo, no as\u00ed la de la CNT, cuya influencia era determinante en Barcelona y que, en Madrid, hubiera permitido contrarrestar las posiciones atentistas y la prepotencia de los delegados socialistas, cuyos votos eran decisivos a la hora de tomar cualquier decisi\u00f3n.<\/p>\n<h5>De las piruetas del PCE&#8230;<\/h5>\n<p>Hasta unas semanas antes de la insurrecci\u00f3n de octubre, el PCE no ces\u00f3 de lanzar furibundos ataques contra las Alianzas Obreras, diciendo, por ejemplo, que la de Asturias no era m\u00e1s que \u201cel comadreo de unos jefes con bases ideol\u00f3gicas que descansan sobre un mont\u00f3n de esti\u00e9rcol pol\u00edtico\u201d, que la de Catalu\u00f1a estaba compuesta por \u201clos perros falderos de la burgues\u00eda&#8230; que andan a la gre\u00f1a disput\u00e1ndose un hueso sindical que les han lanzado sus amos como premio de sus traiciones a los obreros&#8230;\u201d, y acab\u00f3 motej\u00e1ndolas a todas de \u201cSanta Alianza de la Contrarrevoluci\u00f3n\u201d. \u201cUnos meses antes de la insurrecci\u00f3n de Asturias \u2013 escribe Joan Estruch \u2013 el sectarismo del PCE continuaba igual que en los primeros tiempos de la Rep\u00fablica. Sus denuncias del r\u00e9gimen republicano, de los \u2018socialfacistas\u2019 y de los \u2018anarcofacistas\u2019 continuaban llenando las p\u00e1ginas de sus peri\u00f3dicos\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, todo esto no impedir\u00eda que los dirigentes comunistas, mostrando una vez m\u00e1s sus dotes de camaleones pol\u00edticos, dijeran blanco donde dec\u00edan negro y se declararan decididos partidarios de las Alianzas a partir del 12 de septiembre de 1934.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 habr\u00eda ocurrido? Algunos autores, entre ellos el propio Andrade, han querido explicar este brusco viraje del PCE como una rectificaci\u00f3n de sus dirigentes despu\u00e9s de haber comprendido que estaban quedando aislados de \u201cun gran movimiento revolucionario y popular\u201d. Pero hac\u00eda ya bastantes a\u00f1os que la pol\u00edtica de los partidos comunistas no se decid\u00eda en funci\u00f3n de los movimientos revolucionarios que pod\u00edan sacudir tal o cual pa\u00eds, sino con arreglo a las necesidades de la pol\u00edtica exterior sovi\u00e9tica.<\/p>\n<p>A mediados de 1934, Stalin hab\u00eda dejado de confiar en la pol\u00edtica de neutralidad mantenida hasta entonces respecto al r\u00e9gimen nazi y se orientaba hacia la b\u00fasqueda de una alianza con Francia, la cual se concretizar\u00eda, el 25 de mayo de 1935, con la firma del pacto franco-sovi\u00e9tico. Entretanto, esta pol\u00edtica de acercamiento a las democracias occidentales hab\u00eda permitido la entrada de la URSS en la Sociedad de Naciones, el 18 de septiembre de 1934. Ello exig\u00eda, evidentemente, que la Internacional Comunista y sus secciones nacionales modificaran en consecuencia todos los planteamientos mantenidos hasta entonces; es decir, que pusieran en el desv\u00e1n de los trastos viejos la consigna de \u201cninguna alianza, ning\u00fan compromiso\u201d derivada de la pol\u00edtica de \u201cclase contra clase\u201d, que todos los partidos comunistas hab\u00edan mantenido contra viento y marea, incluso despu\u00e9s de haberse producido la cat\u00e1strofe alemana.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, el viraje que el PCE imprimi\u00f3 a su pol\u00edtica en 1934, no se deb\u00eda en absoluto a una reconsideraci\u00f3n de la situaci\u00f3n espa\u00f1ola por parte de sus dirigentes, sino a las \u00f3rdenes cursadas por Stalin a todos los partidos comunistas occidentales para que \u00e9stos adaptaran su actuaci\u00f3n a las necesidades de su pol\u00edtica exterior. A partir de entonces, los \u201csocialfascistas\u201d pasaron a ser socialistas a secas en todas partes, y no fue desde luego por casualidad que, mientras en Espa\u00f1a el PCE se pronunciaba, en una reuni\u00f3n de su Comit\u00e9 Central celebrada los d\u00edas 11 y 12 de septiembre de 1934, \u201cpor el ingreso de todas sus organizaciones en el seno de las Alianzas Obreras\u201d, Maurice Thorez lanzaba en Francia, el 9 de octubre de 1934, la idea de un \u201camplio frente popular\u201d, declarando que se trataba de poner en pie \u201c1una pol\u00edtica popular capaz de rehabilitar la democracia transform\u00e1ndola\u201d. Unos meses m\u00e1s tarde, tras el VII Congreso de la Internacional Comunista, esta pol\u00edtica se concretizar\u00eda en el gran viraje hac\u00eda la t\u00e1ctica de Frentes Populares, de alianzas no s\u00f3lo con los partidos socialistas y otras organizaciones obreras, sino tambi\u00e9n con los partidos burgueses de Francia y Espa\u00f1a.<\/p>\n<h5>&#8230;al sectarismo de la CNT-FAI&#8230;<\/h5>\n<p>En cambio, la CNT, dominada por la FAI, se mantuvo siempre contraria a ingresar en las Alianzas. Para los dirigentes anarquistas (excepto los asturianos, que impusieron sus propios criterios al resto de la organizaci\u00f3n), la cosa estaba clara: nada de frente \u00fanico con organizaciones pol\u00edticas; si la UGT quiere luchar, que se desmarque de ellas y diga si est\u00e1 dispuesta a hacerlo por la supresi\u00f3n del capitalismo y del Estado, ven\u00eda a decir en s\u00edntesis la resoluci\u00f3n adoptada por el Pleno de la CNT celebrado el 8 de febrero de 1934.<\/p>\n<p>\u201cS\u00f3lo existe una f\u00f3rmula que har\u00eda viable la formaci\u00f3n del removido frente: que los obreros comunistas, socialistas, ugetistas o lo que sean, rebasen a sus dirigentes y se unan a los dem\u00e1s obreros en abierta revoluci\u00f3n, aceptando expl\u00edcitamente el objetivo m\u00ednimo posible, despu\u00e9s de pasar por encima de sus directores\u201d, dec\u00eda \u201cSolidaridad Obrera\u201d en uno de sus editoriales.<\/p>\n<p>Planteando la cuesti\u00f3n del frente \u00fanico en tales t\u00e9rminos, los anarquistas adoptaban posiciones muy similares a las del estalinismo: ultimatismo (\u201cque los dem\u00e1s se plieguen a nuestras posiciones\u201d) y frente \u00fanico por la base (\u201cechad por la borda a vuestros jefes\u201d); es decir, recurr\u00edan a los mismos planteamientos que hab\u00edan conducido al proletariado alem\u00e1n a la derrota de 1933. Aunque, dicho sea de paso y entre par\u00e9ntesis, esta misma CNT mostrar\u00eda menos ascos unos a\u00f1os despu\u00e9s y no dudar\u00eda en colaborar a la derrota del proletariado espa\u00f1ol participando en los gobiernos republicanos de Largo Caballero y de Negr\u00edn.<\/p>\n<h5>&#8230;pasando por el sabotaje del PSOE<\/h5>\n<p>Boicoteadas por la CNT y deliberadamente saboteadas por el PSOE, las Alianzas Obreras dif\u00edcilmente pod\u00edan extenderse m\u00e1s all\u00e1 de donde pod\u00edan llegar las peque\u00f1as organizaciones que las impulsaron. \u201cHabi\u00e9ndolas admitido (los socialistas) como una necesidad exhibicionista, ten\u00edan que reducirlas al m\u00ednimo en n\u00famero y a lo m\u00ednimo en la acci\u00f3n\u201d, comenta G. Munis en su libro.<\/p>\n<p>\u201cEllo ser\u00eda una de las causas de que la Alianza Obrera no se extendiera en el Centro y en el Norte de Espa\u00f1a; tambi\u00e9n explica el hecho que no se constituyese un Comit\u00e9 Nacional de Alianza Obrera, y, finalmente, explica el que la Revoluci\u00f3n de Asturias no hallase en el resto de Espa\u00f1a el decisivo apoyo que hubiera podido facilitar su triunfo\u201d, concluye Pelai Pag\u00e8s.<\/p>\n<p>As\u00ed, cuando lleg\u00f3 el momento en que, seg\u00fan el \u201cplan\u201d previsto (?) por los socialistas, las Alianzas Obreras deb\u00edan ponerse al frente de la insurrecci\u00f3n, s\u00f3lo exist\u00edan tres con posibilidades de hacerlo: la catalana, la madrile\u00f1a y la asturiana. Pero la primera estaba condenada a representar el papel de ap\u00e9ndice de la Generalitat debido a la miop\u00eda pol\u00edtica de sus propios dirigentes y a la abstenci\u00f3n de la CNT; mientras que la segunda no tendr\u00eda ocasi\u00f3n alguna de intervenir en los acontecimientos a causa del total ostracismo al que la condenaron los socialistas. \u201cLos dirigentes socialistas de Madrid en la capital no quisieron reunir una sola vez el Comit\u00e9\u201d, se\u00f1ala Molins i F\u00e0brega.<\/p>\n<p>\u00danicamente en Asturias, con la incorporaci\u00f3n a \u00faltima hora del PCE, la Alianza Obrera conseguir\u00eda reunir en su seno a todas las organizaciones obreras. Este fue lo que hizo su fuerza. Fue esto lo que la convirti\u00f3 en aquella Uni\u00f3n de Hermanos Proletarios, aquella m\u00edtica \u201cU.H.P.\u201d, que galvaniz\u00f3 a la clase obrera asturiana y le permiti\u00f3 escribir una de las p\u00e1ginas m\u00e1s gloriosas de la historia del movimiento obrero.<\/p>\n<h5>Comienza el movimiento de Octubre<\/h5>\n<p>El 4 de octubre, cuando Lerroux anunci\u00f3 p\u00fablicamente la constituci\u00f3n de su nuevo gobierno con la incorporaci\u00f3n de tres ministros de la CEDA, los socialistas, como hab\u00eda previsto Gil Robles, no se atrevieron a lanzar su tan cacareada \u201crevoluci\u00f3n social\u201d. En lugar de la prometida insurrecci\u00f3n, se limitaron a ordenar la huelga general pac\u00edfica en todo el pa\u00eds, esperando todav\u00eda que el Presidente Alcal\u00e1 Zamora reflexionar\u00eda y exigir\u00eda la dimisi\u00f3n del reci\u00e9n formado gobierno.<\/p>\n<p>En las principales ciudades de Espa\u00f1a, el paro fue total a partir del d\u00eda 5. Pero el campo, muy quebrantado por la represi\u00f3n que sigui\u00f3 a la huelga de junio, no secund\u00f3 el movimiento salvo en algunos pueblos aislados.<\/p>\n<p>En Euskadi, el Partido Nacionalista Vasco preconiz\u00f3 \u201cno participar en movimiento de  ninguna clase\u201d, y el Sindicato de Trabajadores Vascos, m\u00e1s d\u00factil, orden\u00f3 trabajar \u201call\u00e1 donde pueda trabajarse sin peligro\u201d y retirarse \u201csin participar en ninguna actividad\u201d en caso  de encontrar \u201calguna dificultad o peligro\u201d, dice Tu\u00f1on de Lara.<\/p>\n<p>Este mismo historiador aportar\u00e1 m\u00e1s detalles escribiendo despu\u00e9s: \u201cEn Bilbao y toda su r\u00eda la huelga fue total, pero el comit\u00e9 socialista estaba dividido en cuanto a la t\u00e1ctica a seguir. Estas dudas y la ausencia de unidad frustraron la insurreci\u00f3n; la huelga durar\u00e1 una semana. En cambio, en la zona minera, no podr\u00e1n penetrar las fuerzas gubernamentales hasta el d\u00eda 11, secundadas por la aviaci\u00f3n, y los obreros (aqu\u00ed s\u00f3lidamente unidos en unos llamados comit\u00e9s antifascistas y bajo otras formas de ocasi\u00f3n) resisten en barricadas due\u00f1os del tri\u00e1ngulo que forman las localidades de Somorrostro, San Salvador del Valle y Portugalete. Guip\u00fazcoa, Eibar y Mondrag\u00f3n estar\u00e1n dos d\u00edas en poder de los revolucionarios. Una situaci\u00f3n parecida es la de la zona minera del norte de Le\u00f3n y Palencia, donde la reconquista del poder local dur\u00f3 dos, tres y hasta cuatro d\u00edas, seg\u00fan los casos.\u201d<\/p>\n<h5>Fracaso en Madrid&#8230;<\/h5>\n<p>En Madrid, la huelga general dur\u00f3 tambi\u00e9n una semana. Al despertar el d\u00eda 5, la ciudad apareci\u00f3 completamente paralizada. Una multitud expectante se fue concentrando en las calles. La gente cre\u00eda que la consigna de \u201chuelga general pac\u00edfica\u201d era un ardid de los socialistas destinado a desorientar al gobierno y que no tardar\u00edan en llamar a la acci\u00f3n. Pero la \u201cdirecci\u00f3n revolucionaria\u201d se manten\u00eda invisible y callada. Y, al acabar la jornada, quienes estaban desorientados por la supuesta \u201ct\u00e1ctica\u201d socialista no eran Lerroux y sus ministros, sino los miles de trabajadores que hab\u00edan esperado en vano nuevas consignas y las armas vagamente prometidas por los dirigentes del PSOE y la UGT. En efecto, mientras el gobierno, una vez pasado el susto, empezaba a reaccionar y sus fuerzas represivas se decid\u00edan por fin a disolver violentamente las aglomeraciones de trabajadores, entre \u00e9stos cund\u00eda la desmoralizaci\u00f3n ante lo que ellos consideraban una traici\u00f3n de sus dirigentes. A partir de entonces, estaba ya claro que el movimiento transcurrir\u00eda en Madrid sin insurrecci\u00f3n ni lucha seria.<\/p>\n<p>G. Munis que era en aquellos momentos el representante de la Izquierda Comunista en la Alianza Obrera madrile\u00f1a, afirma que el PSOE se inhibi\u00f3 totalmente de los que estaba pasando. \u201cEl Partido y sus bur\u00f3cratas desaparecieron como tragados por la tierra\u201d, dice. Y relata que, durante la ma\u00f1ana del d\u00eda 5, cuando consigui\u00f3 divisar en una calle a Amaro del Rosal, \u201cuno de los pretendidos jefes de la militancia socialista\u201d, \u00e9ste \u201ciba tap\u00e1ndose la cara con el pa\u00f1uelo para no ser reconocido\u201d, y que cuando Munis le increp\u00f3 dici\u00e9ndole que todo el mundo aguardaba armas y \u00f3rdenes del Partido Socialista, aquel le respondi\u00f3: \u201cSi quieren armas que las busquen y hagan lo que les d\u00e9 la gana\u201d.<\/p>\n<p>Lo que tan gr\u00e1ficamente expres\u00f3 Amaro del Rosal en un momento de acaloramiento, lo hicieron a la chita callando los dem\u00e1s dirigentes socialistas.<\/p>\n<p>En Madrid, la \u201cinsurrecci\u00f3n\u201d fue un fracaso total. Toda la \u201cacci\u00f3n\u201d de los socialistas se redujo a mantener durante una semana la consigna de huelga, a realizar varios simulacros de ataque contra algunos edificios oficiales y a utilizar la t\u00e1ctica del \u201cpaqueo\u201d nocturno contra las fuerzas represivas que patrullaban por las calles de la capital. En la mayor\u00eda de las provincias, este mismo abandono y falta de planes concretos, el \u201chagan lo que les d\u00e9 la gana\u201d, engendr\u00f3 id\u00e9ntica confusi\u00f3n y desmoralizaci\u00f3n. En ninguna lleg\u00f3 a adquirir el car\u00e1cter de insurrecci\u00f3n excepto en Catalu\u00f1a y Asturias, aunque de forma y contenido muy diferentes en cada una de estas regiones.<\/p>\n<h5>&#8230;y aborto peque\u00f1oburgues en Barcelona<\/h5>\n<p>En Catalu\u00f1a, la Alianza Obrera no estaba tan mediatizada por los socialistas como la de Madrid y ten\u00eda muchas m\u00e1s posibilidades de intervenir en los acontecimientos, como lo hab\u00eda demostrado en marzo de 1934 convocando con \u00e9xito una huelga de solidaridad con los impresores madrile\u00f1os en lucha.<\/p>\n<p>Por su influencia era insignificante en Barcelona, donde la CNT ejerc\u00eda una hegemon\u00eda casi absoluta entre el proletariado de la capital catalana. Por eso, cualquier intento de insurrecci\u00f3n en ella estaba condenado de antemano al fracaso si no se consegu\u00eda la participaci\u00f3n de los anarquistas. Esta evidencia hubiera debido guiar toda la pol\u00edtica de la Alianza Obrera en los meses que precedieron la insurrecci\u00f3n. Desgraciadamente no fue as\u00ed, y, cuando lleg\u00f3 el momento decisivo, la clase obrera estaba dividida. Ciertamente, el sectarismo de la FAI contribuy\u00f3 enormemente a mantener la hostilidad de la CNT hacia la Alianza Obrera catalana, pero no es menos cierto que los dirigentes de \u00e9sta hicieron cuanto pudieron para que los anarco-socialistas la consideraran, como dice C\u00e9sar M. Lorenzo en su libro \u201cLos anarquistas espa\u00f1oles y el poder\u201d, un \u201crecept\u00e1culo de todos los adversarios de la CNT\u201d.<\/p>\n<p>En efecto, la principal organizaci\u00f3n de la Alianza Obrera catalana, el BOC, no hab\u00eda cesado de estimular la lucha interna que se desarrollaba en la CNT desde que los cenetistas disidentes firmaron el manifiesto de \u201ctreinta\u201d en 1931. En vez de combatir ideol\u00f3gicamente el apoliticismo y el aventurismo preconizados por la FAI, los dirigentes del BOC fomentaron la escisi\u00f3n de la CNT con el prop\u00f3sito de crear su propia central sindical a partir de los sindicatos expulsados de la CNT. Este error del BOC lo pag\u00f3 la Alianza Obrera, pues \u00e9l dio argumentos suplementarios a los anarquistas para convencer a los trabajadores de que la Alianza no era lo que pretend\u00eda, sino una m\u00e1quina de guerra dirigida contra la CNT.<\/p>\n<p>Y cuando m\u00e1s le pareci\u00f3, fue precisamente en los meses que precedieron octubre, durante los cuales la escisi\u00f3n sindical alcanz\u00f3 su punto m\u00e1s alto con la crisis abierta en la CNT tras los desastrosos resultados de la fallida insurrecci\u00f3n faista de diciembre de 1933.<\/p>\n<p>Para empeorar todav\u00eda m\u00e1s las cosas, la Alianza Obrera coqueteaba con los nacionalistas catalanes y aparec\u00eda como un aliado del gobierno de la Generalitat, cuyos \u201cescamots\u201d y fuerzas de polic\u00eda se dedicaban perseguir a los anarquistas. Esta pol\u00edtica represiva del gobierno catal\u00e1n culminar\u00eda el 4 de octubre con la detenci\u00f3n de los principales dirigentes anarquistas, el cierre de todos los sindicatos de la CNT y la prohibici\u00f3n de sus peri\u00f3dicos.<\/p>\n<p>Todo parece indicar que tanto la Generalitat como los dirigentes de la Alianza Obrera pretend\u00edan realizar la insurrecci\u00f3n sin contar con la CNT. Es decir, hacer una algarada m\u00e1s.<\/p>\n<p>En realidad, la pol\u00edtica de la Generalitat correspond\u00eda a las posiciones ultranacionalistas y fascistizantes del Consejero de Gobernaci\u00f3n Denc\u00e0s y de sus \u201ccamisas verdes\u201d, una organizaci\u00f3n paramilitar \u2013 los \u201cescamots\u201d \u2013 compuesta por j\u00f3venes exaltados y aventureros provenientes del mismo medio social en que se reclutaron los Sindicatos Libres entre 1920 y 1923, y, por tanto, violentamente opuestos al anarcosindicalismo.<\/p>\n<p>Por su parte, la Alianza Obrera se dej\u00f3 arrastrar por el catalanismo de la mayor\u00eda de las organizaciones que la compon\u00edan, lo cual contribuy\u00f3 a agravar todav\u00eda m\u00e1s sus relaciones con la CNT y la llev\u00f3 a desarrollar, de forma m\u00e1s o menos velada, una pol\u00edtica antiunitaria, a supeditar los intereses del movimiento revolucionario a los de la Generalitat.<\/p>\n<p>Para Maur\u00edn, el l\u00edder m\u00e1ximo del Bloc Obrer i Camperol y principal inspirador de la Alianza Obrera, era la Generalitat quien ten\u00eda en sus manos la posibilidad de impedir la contrarrevoluci\u00f3n. \u201cEl \u00e9xito o el fracaso depende de la Generalitat\u201d, escribi\u00f3. Seg\u00fan \u00e9l, hab\u00eda que evitar que tanto esta \u00faltima como la peque\u00f1a burgues\u00eda desconfiaran de las masas trabajadoras.<\/p>\n<p>\u201cHay que procurar \u2013 dec\u00eda \u2013 que este temor no surja, para lo cual el movimiento obrero se colocar\u00e1 al lado de la Generalitat para presionarla y prometerle ayuda sin ponerse delante de ella, sin aventajarla en los primeros momentos. Lo que interesa es que la insurrecci\u00f3n comience y que la peque\u00f1a burgues\u00eda con sus fuerzas armadas no tenga tiempo de retroceder. Despu\u00e9s ya veremos.\u201d<\/p>\n<p>La Alianza Obrera no conceb\u00eda pues los acontecimientos como un movimiento esencialmente obrero, sino como un enfrentamiento entra la Generalitat y el gobierno de Madrid, en el curso del cual el proletariado y os campesinos deb\u00edan limitarse a apoyar a la primera contra el segundo.<\/p>\n<p>En estas condiciones, lo que despu\u00e9s se vio tuvo  m\u00e1s el car\u00e1cter de una \u00f3pera bufa que de otra cosa. El 5 de octubre, al atardecer, el presidente Companys proclam\u00f3 con voz t\u00edmida y vacilante el \u201cestado catal\u00e1n dentro de la Rep\u00fablica federal espa\u00f1ola\u201d. Acto seguido, los dirigentes catalanistas, con Companys y Denc\u00e0s a la cabeza, se encerraron en la Generalitat y en la Consejer\u00eda de Gobernaci\u00f3n, esperando que el general Batet, por el mero hecho de ser catal\u00e1n, no har\u00eda intervenir a la guarnici\u00f3n local contra ellos, d\u00e1ndoles as\u00ed un tiempo de respiro para poder negociar, tal como lo hizo Maci\u00e0 en 1931, una f\u00f3rmula de compromiso con el gobierno central. Pero contrariamente a lo previsto, Batet se present\u00f3 con sus tropas durante la noche y siti\u00f3 a sus paisanos insurrectos. A las cinco de la ma\u00f1ana, tras un ligero tiroteo y algunos ca\u00f1onazos destinados a hacer m\u00e1s ruido que da\u00f1o, el presidente Companys acordaba con el general Batet los t\u00e9rminos de su rendici\u00f3n y la de su gobierno, antes de ser enviados todos a la c\u00e1rcel en espera de ser procesados.<\/p>\n<p>El \u00fanico que consigui\u00f3 escapar de la quema fue Denc\u00e0s, el \u201cconsejero\u201d y promotor del golpe de palacio de Companys, el cual huy\u00f3 a trav\u00e9s de un t\u00fanel previamente construido en los s\u00f3tanos de la Consejer\u00eda de Gobernaci\u00f3n que desembocaba en el sistema de alcantarillado de Barcelona. Despu\u00e9s se supo que se hab\u00eda refugiado en Italia, junto a su admirado Mussolini. \u201cTodas las cloacas conducen a Roma\u201d, pudo decir la gente.<\/p>\n<p>Finalmente, hasta la CNT acabar\u00eda vi\u00e9ndose implicada en esta tragi-comedia aceptando dirigirse por la radio oficial a los trabajadores para pedirles que volvieran al trabajo. \u201cEn resumen \u2013 dir\u00e1 G. Munis \u2013 si la CNT a causa del sectarismo anarquista, se mantuvo alejada del frente \u00fanico, la A.O. dist\u00f3 mucho de actuar como deb\u00eda para vencer el sectarismo \u00e1crata. Se comport\u00f3  con la CNT de forma ultimat\u00edstica y hasta contraria a un acercamiento leal y en los d\u00edas de Octubre desperdici\u00f3 indignamente las posibilidades de actuaci\u00f3n en com\u00fan. (&#8230;) Por razones diferentes, la CNT y la Alianza Obrera dejaron la iniciativa a la Generalitat, que no deseaba sino poner fin lo m\u00e1s r\u00e1pidamente posible a su aparatosa proclamaci\u00f3n del &#8216;Estat Catal\u00e1&#8217;.\u201d<\/p>\n<p>La insurrecci\u00f3n proletaria total s\u00f3lo se producir\u00eda en Asturias, en la \u00fanica regi\u00f3n donde todos los grupos y organizaciones obreras se hab\u00edan unido con vistas a la conquista del poder por la clase trabajadora.<\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/vozobrera.org\/periodico\/80-anos-de-la-comuna-de-asturias-de-1934\/\" title=\"80 a\u00f1os de la Comuna de Asturias de 1934\">80 a\u00f1os de la Comuna de Asturias de 1934<\/a>, octubre de 2014<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La transici\u00f3n de la Monarqu\u00eda a la Rep\u00fablica se hizo sin sangre ni violencia porque los hombres que tomaron el poder el 14 de abril de 1931 lo hicieron no para realizar la revoluci\u00f3n, sino para evitarla. 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