Una historia más …

Os cuento lo que sucedió el otro día en el instituto dónde trabajo: después de 3 cursos de haber finalizado la E.S.O., han llegado los títulos de l@s alumn@s que lo obtuvieron en junio de 2011 (cosa normal que tarden tanto tiempo, “por falta de dinero para el papel”, me dijeron un día en Delegación).

Est@s alumn@s van pasando a recoger el suyo y la pregunta obligada: ¿cómo te va, qué estás haciendo?… Algun@s, los menos, han podido seguir estudiando. Casi ningún@ está trabajando y los que han logrado tener algún trabajo, el esquema general es el mismo: explotación, bajos salarios y precariedad.

El instituto donde trabajo está en uno de los tantos barrios obreros en los que la supervivencia diaria es una lucha constante y l@s chavales que consiguen terminar sus estudios lo hacen con mucho esfuerzo dadas las condiciones sociales de su familia y entorno.

Pero lo que os quería contar se refiere a un alumno, Rubén, que a pesar de ciertas dificultades académicas y gracias a su esfuerzo, sacó la E.S.O. y, posteriormente, un módulo de grado medio. El otro día vino súper contento a recoger su título de secundaria (decir que es el primero de su familia que lo obtiene) y me estuvo contando el último “trabajo” que había tenido. Sin perder la sonrisa, me contó cómo había estado cogiendo naranjas en un pueblo a más de una hora de su casa: de 8 mañana a 8 tarde, 5 minutos para comer, salario por debajo del convenio y con amenazas constante ante cualquier atisbo de exigencia: “mira que sois lentos, pongo una cuadrilla de rumanos que ni paran para comer y les pago 20€ y ya está”. Añadir que después de 16 días de haber finalizado el trabajo aún no habían cobrado.

Me contó también que coincidieron un día con unos guardias civiles que quisieron informarse de dónde venían y qué estaban haciendo. Todos callaron pero Rubén les contó las condiciones de trabajo y les dijeron que se pasarían al día siguiente por el tajo. Cosa que hicieron y ese día “sí pararon media hora para comer”. Pero nada más se supo de ellos, ni de ningún inspector de trabajo, ni nada similar.

Terminar con una frase de Rubén a modo de conclusión: “QUIEREN ESCLAVOS Y CASI LO ESTÁN CONSIGUIENDO”.