Tras las elecciones, los trabajadores debemos buscar nuestros propios pactos

El PSOE es el ganador de las elecciones municipales, autonómicas y europeas, en las que superó el 32% de los votos y dejó al PP, segundo, a doce puntos de distancia. Los socialistas fueron la fuerza más votada en diez de las doce Comunidades, pero necesitan pactos en el resto de Comunidades y en muchos Ayuntamientos. Pero los socialistas no podrán gobernar Madrid, que quedará en mano de las derechas a través de los pactos.  Así, Pablo Casado se ha librado por los pelos: Madrid es “su victoria” pero gracias a los pactos con Ciudadanos y Vox. Con tan sólo sus votos, han perdido apoyos por todas partes.

El batacazo de Podemos es grande, ha bajado en todas las comunidades y también en las europeas; en Madrid, por ejemplo, muchos barrios populares han tenido una gran abstención: es el peligro de que la izquierda desilusione una y otra vez. Por su parte Vox, aunque entra en algunos Ayuntamientos, ha perdido fuelle, al igual que Ciudadanos, pero este será clave a la hora de los pactos para la gobernabilidad.

Y ahora, que empiezan el baile de los pactos, es cuándo los trabajadores y la población en general debían empezar a preparar sus luchas y su contestación a los  problemas que persisten, gobiernen quienes gobiernen: contratos basura, bajos sueldos, pérdida de derechos, precariedad, pobreza, emigración, destrucción del planeta… y enriquecimiento de una minoría.

Participar en las elecciones no es suficiente; es bueno como medio que permite expresarte. Pero  sabemos que todos los avances sociales para la clase trabajadora se han conseguido con las luchas.  Hay que decir la verdad y no ocultar nada. No se puede vender la quimera de que votando vamos a cambiar la sociedad, porque para ello se necesitan luchas. A lo más que se llega en tiempos de bonanzas es a arrancar algunas concesiones. Pero sin luchas, no hay cambio significativo, ni perdurable, puesto que quien tiene el gobierno no tiene el poder realmente:  son los capitalistas, los ricos, los grandes patrones, los bancos, etc., quienes manejan la sociedad y la economía.