Rajoy no deja resquicio a Puigdemont

El pulso que Rajoy – con apoyo del PSOE y Ciudadanos- y los nacionalistas catalanes tienen parece que está llegando a su fin. Parece que ya es una evidencia que tanto Junqueras en la cárcel como Puigedmont en Bélgica han abandonado la llamada “República catalana”. Impotentes ante la acción del Estado central, su “república” se ha convertido en un fiasco. Para muchos que se habían creído sus proclamas, los últimos acontecimientos prueban la traición a la república de estos políticos nacionalistas.

El ERC ha apostado por otro candidato posible para tener la presidencia de la Generalitat, ya que para Puigdemont todo indica que en ningún caso va a serlo, pues el Estado central va a impedirlo con su “Constitución”. Para la CUP, la izquierda del “procés”, hay que mantener la desobediencia al Estado poniendo en marcha la República independiente. Tampoco sabemos cómo esto es posible, pues es la fuerza de las armas lo que impone un régimen sobre otro. Creer que el Estado capitalista va a ser derrocado, o en este caso debilitado, por la fuerza de los votos es de una ingenuidad impropia de un revolucionario.

Y lo que evidencia todo el “procés” es que los nacionalistas catalanistas han jugado sus cartas politiqueras dentro de su propio orden social, intentando debilitar al Estado y a Rajoy. Desgraciadamente esto ha conseguido la polarización nacionalista de la sociedad catalana, tapando los problemas de la explotación capitalista, el reforzamiento del nacionalismo españolista, igual o más de dañino que el catalanista en todo el país y de Rajoy, que ha tapado su corrupción y sus medidas antiobreras.

Y en todo esto, ¿qué gana la clase trabajadora? Nada. El conflicto de Carrefour en Cataluña y en Madrid, o el de Opel en Zaragoza lo muestran. Independientemente donde esté ubicada la clase obrera es necesario que sus problemas salgan a la luz y sean prioritarios. Ningún nacionalismo, sea catalanista o españolista va a defender a la clase obrera y sólo la solidaridad obrera y su lucha unida podrá resolver los problemas sociales incluso los “nacionales” como existen en Cataluña.

Como dice la chirigota de los Ángeles de la guardia, hasta podemos entender que haya catalanes que quieran independizarse, pues los gobiernos capitalistas del Estado central no han hecho más que machacar a la población trabajadora del Estado. Y contra eso, incluso para poder tener una república democrática, solo hay una alternativa: la lucha obrera, unida independiente de donde esté, su nacionalidad o condición.