Palmas y caceroladas en los balcones de toda España

Todos los días a las 8 de la tarde los balcones se llenan de aplausos en homenaje a las y los trabajadores de la sanidad que están manteniendo la salud de millares de personas en estas horas tan difíciles y a costa de la suya propia. La precariedad y los contagios del personal sanitario no han sido casuales. A los recortes de los servicios públicos y sanitarios de los gobiernos socialistas y de la derecha en la anterior crisis, se añaden la falta de protección contra la epidemia. Los aplausos del jueves pasado fueron más emotivos incluso, una enfermera de 52 años había muerto en el País Vasco víctima del Covid19.

Estos aplausos diarios muestran la solidaridad, la conciencia de la situación y el agradecimiento popular a los que verdaderamente mantienen en funcionamiento, con medios precarios, el sistema público sanitario. Muestran también, que son los servicios públicos, de todos, y no el capital privado, los que mantienen realmente la salud de todos, sin distinción ninguna. Muestran también, el rechazo a las privatizaciones y ventas al capital privado de empresas estatales, luz, agua, servicios sanitarios etc. En definitiva, muestra que el lucro capitalista solo resuelve los problemas de unos pocos ricachones a costa de perjudicar y explotar el trabajo de la mayoría.

Por el contrario, cientos de miles de personas salieron este miércoles a los balcones e inundaron de sonidos metálicos las calles, a golpes de cacerolas en el mismo momento que Felipe IV realizaba su discurso televisivo. La protesta mostraba la indignación por la fortuna oculta en paraísos fiscales de la Corona, amasada a base de los negocios de Juan Carlos I, en comandita con los grandes empresarios del país y del mundo.

Son la cara y la cruz de una sociedad agradecida a los trabajadores e indignada con los ricachones. Es el despertar de la conciencia, de comprender que quién crea la riqueza y mantiene la sociedad es la clase trabajadora y, por el contrario, quiénes son los que se aprovechan de ella.