¡No al ERE de Vodafone y ONO!

Hace un año, el grupo Vodafone compró la empresa Ono por 7.200 millones de euros. Son 7.200 millones que no servirán para desarrollar nada ni crear empleos, sino al revés: al fusionar las dos operadoras plantearon un ERE (Expediente de Regulación de Empleo) que podía afectar a 1.300 trabajadores en toda España – lo que supone casi un 20% de la plantilla de las dos empresas.

La multinacional Vodafone ha realizado en los últimos tres años sendos EREs; en el 2012 planteó un ERE que afectaba al 25% de la plantilla, en 2014 despidió a 620 trabajadores más y en el 2015 vuelve a la carga.

Vodafone justifica los despidos por la necesidad de competitividad y eficiencia, las redundancias generadas por la fusión de las dos empresas, y el coste de las inversiones en redes de nueva generación, además de la caída de sus resultados de explotación en los últimos años. Es cierto que se puede confiar en los dirigentes de Vodafone y Ono para aumentar la rentabilidad y los beneficios de la empresa, si los trabajadores no les obligan a retroceder, pero será a cambio de más paro y más precariedad en España.

El 19 de septiembre varias centenas de compañeros y compañeras de Vodafone y Ono se manifestaron en las calles de Madrid en contra del ERE, convocadas por CCOO, UGT y STC (Sindicato de Trabajadores de Comunicaciones). A raíz de esta protesta la dirección de Vodafone anunció que el número de despidos se quedaría en unos 1059. Los sindicatos UGT y STC han firmado esa propuesta a finales de septiembre, después de haber convocado tres días de huelga.

Contra el paro y la precariedad, los trabajadores no tienen otro camino que la solidaridad obrera y la lucha colectiva. Juntos tendremos que imponer lo que se vuelve cada día más vital para nosotros: la prohibición de los despidos y EREs, y el reparto del trabajo entre todos sin bajar los salarios. Frente a la lógica capitalista, tendremos que imponer las reivindicaciones obreras.

Hay que impedir que la burguesía se dedique a despedir a los trabajadores mientras que ellos engordan sus bolsillos y sus plusvalías con crisis, o sin ella.

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