Maersk anuncia que sus beneficios se hunden

El danés A.P. Moller-Maersk, propietario de Maersk Line, principal operador mundial de transporte marítimo de contenedores, ha anunciado que sus cuentas se están viendo afectadas por el cierre de puertos en China, a causa del coronavirus.
La compañía ha presentado sus cuentas de 2019, que han registrado unas pérdidas de 78 millones de euros, frente al beneficio de 2.766 millones de euros de un año antes. ¿Pero esto es para asustarse realmente?
Aunque destaca que aún es temprano para medir el impacto, la naviera ha registrado una “caída significativa” en el tránsito de contenedores en los puertos chinos durante las últimas semanas de enero y primeras de febrero, mientras se espera una bajada de las tarifas de flete por la caída de la demanda de transporte de contenedores. China posee siete de los diez puertos más grandes del mundo en volumen de negocio.
El transporte marítimo está en manos de grandes consorcios de empresas, además de bancos y compañías de seguros. Junto con las mercancias, se mueven cifras de dinero astronómicas.
La irrisoria cifra de pérdidas que lamenta la naviera no le han impedido hacerse con varias nuevas terminales portuarias a lo largo del mundo.
Adquirió, a través su filial APM Terminals, el 60,5% de Grup Marítim TCB, con sede en Barcelona, principal operador de terminales de contenedores de capital español. Los detalles de la compra no se hicieron públicos, sin embargo cuando APM descubrió que la terminal estaba siendo investigada por el caso Villarejo, APM reclamó 764 millones de euros por estafa.
En enero pasado la Comisión Europea autorizó a otra filial de Maersk el control sobre empresas con concesiones, que llevará a cabo en varios países de África occidental. Tampoco se conocen las condiciones ni los montos de esta operación.
Total secretismo en las compras pero anuncios a los cuatro vientos de pérdidas de beneficio. Evidentemente, una sola de estas compras superan con mucho esos 78 millones.
Cualquier excusa es buena para anunciar recortes, cada ajuste empresarial se corresponde con ataques laborales y más despidos.
Ya sea culpando al corona virus o a las leyes comerciales, cualquer excusa les vale para salvar los beneficios.
En una sociedad con una economía planificada en función de las necesidades sociales y no del capital, en una sociedad comunista, esto se resolvería en minutos, pues no sería problema aprovechar los medios de trasporte actuales para llevar mercancías a cualquier parte del mundo.
El capitalismo somete todo y antepone los beneficios a cualquier plan de acción, aquí no solo se paraliza, como vemos, el transporte de bienes y servicios. Anteponiendo egoistamente sus propios intereses condena al paro y la miseria a la clase trabajadora, que es precisamente la que produce todo lo que se consume en el mundo.

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