Madrid en la encrucijada

Una gestión irracional de la crisis sanitaria sobre el escenario de una ofensiva de la patronal contra la clase trabajadora en todo el Estado

 

El espectáculo de la gestión de la crisis en Madrid durante las últimas semanas ha sido simplemente alucinante. Por un lado, la política de la presidenta de la Comunidad de Madrid, adoptando el estilo de Trump, jugando a dos barajas – crítica al gobierno por no implantar el estado de alarma y después por implantarlo- y mostrando un profundo desprecio social, ha conseguido concentrar en ella la ira de muchos habitantes de los barrios populares. Por más surrealista que parezca Díaz Ayuso, su discurso antigubernamental le aporta el apoyo de una franja reaccionaria de la población madrileña, pero también el de muchos pequeños comerciantes que temen que un nuevo confinamiento les condene a la quiebra.
Por otro lado, para Sánchez, atacar la irresponsabilidad de Ayuso al no imponer medidas contra la pandemia y su manejo de la situación es una forma fácil de conseguir algo de crédito político y aparecer como un político decidido contra la Covid. Sin embargo, no tiene nada mejor que ofrecer. Lo que propone principalmente el gobierno es aumentar los controles de la población. De hecho, el viernes, después de declarar el estado de alarma, la principal medida tomada fue enviar 70.000 policías para controlar las idas y venidas. ¡Mientras que todo el mundo sabe que se necesitan recursos sanitarios y humanos y contratar de una vez por todas enfermeras, médicos, conductores de tren, etc.!
La pugna política que Sánchez y Ayuso llevan haciendo mucho tiempo, demasiado, entre reconciliación y disputa, entre intercambios de disparos y agradecimiento mutuo, no es más que una vulgar guerra de fogueo que oculta su impotencia ante la crisis y sobre todo ante la intensificación de los ataques de la burguesía contra la clase obrera. De hecho, de este lado, no hay tregua, los ERE se multiplican y los ERTE se convierten en ERE, como en Selecta, Nissan, Alcoa, Airbus, Alestis, Iberdrola, Alumalsa, etc. Hay que añadir a esto la explotación que se intensifica para los que mantienen su trabajo: horas extras sin pagar, bajada de salarios, sanciones de empleo y sueldo etc. El confinamiento no da ninguna contención a los capitalistas sino todo lo contrario: quieren hacer pagar la crisis a los trabajadores a toda costa para no pagar nada y así mantener su nivel de beneficios.
Frente al colapso sanitario y social es necesario tomar medidas de emergencia en contra del paro masivo y luchar de forma adecuada contra la pandemia: prohibición de los despedidos y control obrero de las empresas e investigación de la contabilidad; incautación de las empresas y sectores esenciales como la banca, sanidad privada, luz y electricidad etc., y reparto del trabajo entre todos, reclutamiento masivo de personal sanitario, educativo, etc.
Hace más de 6 meses del comienzo de la pandemia y la crisis económica y social se agudiza. La segunda ola de la Covid amplía la crisis. Las medidas del llamado “gobierno de progreso” han demostrado ser insuficientes para implementar “el escudo social” necesario para las clases populares. Y la razón de esta incapacidad del gobierno central es que protege los beneficios del capital privado y de recortes que ha arruinado el sistema público sanitario y educativo. El caso de Bankia regalada a CaixaBank es paradigmático.
El período actual, con los ataques de la patronal y el miedo al virus, contribuyen a la desmoralización o a la idea de que no se puede hacer nada. Ahora, el papel de los militantes más conscientes, y algunos ya lo están haciendo en varias luchas actuales, es encontrar maneras de desafiar la dictadura de la patronal, buscando la unidad y la solidaridad en las luchas independientemente de siglas y sindicatos, creando asambleas e intentando organizar y extender la defensa de nuestros intereses.
Es la clase trabajadora, empezando por la sanitaria y de los sectores esenciales, que en esta pandemia ha salvado la sociedad y, terminando por el resto de sectores productivos y de servicios, la única capaz de resolver los problemas actuales porque mantiene en funcionamiento todo y es el único sector social que puede llevar un futuro de igualdad y solidaridad a toda la humanidad.