Los trabajadores de Amazon se organizan

Recientemente los trabajadores de Amazon mantuvieron dos días de huelga por la decisión de la empresa de modificar sus condiciones laborales.

Amazon, la multinacional estadounidense de comercio electrónico, pretendía modificar la aplicación del convenio en su planta de San Fernando de Henares en Madrid.

En 2015 los trabajadores, unos 1.100 fijos y 900 temporales, disponían de un convenio colectivo propio, que aún contenía cláusulas que aseguraban unas condiciones de trabajo dignas y calidad de vida en aquel tiempo. A la llegada del año 2016 acabó dicho convenio y la voluntad de la empresa, desde entonces, es aplicar el Convenio Provincial de Logística y Paquetería de la Comunidad de Madrid, el cual perjudica gravemente las condiciones laborales.

Según denuncia el comité de empresa, formado por CGT, CSIT, CCOO y UGT, este nuevo convenio haría retroceder las condiciones laborales, reduciendo prestaciones y salarios. Este planteamiento de la empresa, en la que ya lleva empecinada durante meses, se produce en un contexto de aumento de beneficios constante.

Amazon obtuvo en 2015 beneficios de 544 millones, y un 20% más de ventas respecto al año anterior. En 2016 cuadruplicó ese beneficio hasta los 2371 millones. Con estas cifras, la empresa se posiciona líder en el mercado del comercio electrónico.

Los artífices de estos éxitos en ventas y en beneficios, son realmente, los propios trabajadores, se mire por donde se mire; las ventas de artículos llegan hasta el otro lado del mundo, gracias al trabajo coordinado de miles de estos trabajadores.

Viene siendo habitual sobre todo en las grandes compañías, no solo en Amazon que los beneficios millonarios vengan aparejados con una drástica reducción de las condiciones laborales, despidos, ERE. Un ejemplo reciente, cercano y no el único, el sector Aeronáutico.

Las condiciones de trabajo para los empleados de Amazon son duras, la manipulación de la paquetería se realiza de forma manual con movimientos repetitivos. Súmase a esto el ritmo y la carga de trabajo. Las lesiones de hombros y rodillas son frecuentes, aparejando bajas a veces duraderas. Algunos trabajadores de almacén pueden recorrer al día más de veinte kilómetros andando.

Otro punto negativo es la medida de la productividad, con la que acosan constantemente a la plantilla y que genera mucha presión psicológica.

El convenio provincial que la empresa pretende aplicar ahora conlleva un empeoramiento generalizado en materia laboral. Empezando por menos días de indemnización por bajas, horas extras peor pagadas. Además las subidas salariales se verán reducidas, junto con rebajas de categorías y sueldos. Estas medidas buscan la división de la plantilla, la discriminación junto a la precarización laboral.

Debido a la actitud de la empresa, en clara oposición a las reivindicaciones de los trabajadores, éstos decidieron realizar una huelga de 48 horas, los días 21 y 22 de marzo. Además, se hizo una llamada pública a no comprar en Amazon: se quiere que la empresa de marcha atrás en sus pretensiones.

Los dos días de paralización tuvieron un seguimiento del 95%, tras lo cual la empresa anunció a los medios su decisión de llevar un incremento salarial a partir del 1 de abril. Sin embargo, el comité de empresa no ha sido comunicado oficialmente.

Durante estos dos días, los trabajadores organizaron reuniones y piquetes, sufrieron el intenso frío y viento día y noche.

La respuesta de Amazon

Pese a todo, el pasado 17 de abril Amazon decidió dejar sin carga de trabajo a la planta de San Fernando de Henares y distribuir ésta entre otros centros nacionales. Este descenso de la actividad vino seguido del despido de unos cien trabajadores temporales. Según otro medio, en esta tanda de despidos entraron todos los subcontratados que secundaron la huelga de los días 21 y 22 de marzo pasados.

Estos trabajadores temporales sufren su propia problemática, sumada a la del resto de la plantilla. Padecen contratos semanales encadenados y libranzas con apenas 48 horas de antelación. Estas imposiciones impiden conciliar la vida privada.

Por último, Amazón ha decidido aplicar por la fuerza el convenio sectorial en el centro de San Fernando.

La lucha debe continuar. Para luchar contra un gigante ganamos en número, por eso la lucha de dos días llevada a cabo por los trabajadores en Alcalá de Henares debe retomarse, ampliarse y contar con la participación de todos los trabajadores, a nivel nacional y mundial. Tarde o temprano el golpe de la patronal recaerá sobre alguna otra de las plantas, pero si todos los trabajadores empezamos a organizarnos podremos pararlo.

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