Lobos capitalistas disfrazados de corderos

El acuerdo de París para tratar el cambio climático: Las soluciones que proponen los causantes del desorden mundial capitalista

Resulta paradójico que los que deben tratar de buscar soluciones a los desastres ambientales y ecológicos desde decenios, sean los mismos que actúan en forma depredadora sobre todos los recursos del planeta.
En su último informe sobre el cambio climático, la ONU declaró una serie de recomendaciones generales. Su propósito es que los países vayan adaptando cuanto antes políticas tendentes a minimizar el impacto de la industria y el comercio sobre los ecosistemas locales y su repercusión a escala global.
En la primera reunión de países, celebrada en el acuerdo por el clima en París, la prensa destaca dos puntos que resultaron de interés:
Denuncian el derroche de alimentos en todo el planeta en más de un 25%. Así como proponen cambiar las opciones alimentarias para reducir la obesidad o el sobrepeso. Son un problema que se agrava, más aún con la tendencia mercantilista de producir alimentos procesados, saturados y poco saludables. La industria alimentaria es la principal interesada en seguir adelante con este modelo alimenticio, cuyos costos sobre la salud pública se traduce en muertes cada año y en elevados costes públicos.
Pero además se olvida decir que millones se mueren de hambre en el mundo, porque no pueden pagar por los alimentos. La sociedad produce alimentos de sobra para alimentar todo el planeta, pero la propiedad privada sobre los medios de producción protege a la industria alimentaria. Las empresas, prefieren destruir sus excedentes antes que darlos a quienes no tienen nada.
Por otra parte, los países reunidos denuncian que las políticas del suelo deben cambiar, reduciendo el terreno agrícola y para recuperar el protagonismo del terreno forestal, verdadero reductor del CO2 y regulador del clima.
Pero son las políticas agrícolas las que acrecientan un poder de oligopolio comercial, ejecutadas por los gobiernos y cuyos beneficiarios son las multinacionales. Aquí de nuevo las empresas capitalistas, de comercio y distribución son las que condicionan el verdadero poder, que regula esas políticas. Son las causantes de deforestaciones masivas, ya sean planificadas o de forma deliberada en muchos países.
Dado que el capitalismo es incapaz de hacer nada por la humanidad sin beneficio de por medio, muy probablemente los cambios que propongan sean a costa de la salud de millones de personas.
Solo la clase trabajadora, que produce todo, desde alimentos hasta ropa, energía y vehículos, podrá imponer sus condiciones. Expulsando a los capitalistas, cuyo papel se basa en la explotación laboral y los beneficios, por un sistema planificado según las necesidades sociales de la población.