LAS RELACIONES INTERNACIONALES – 2ª Parte

Oriente Medio, Estados Unidos, China y las relaciones con los EEUU, Rusia y Ucrania, y los países bajo dominio imperialista

Oriente Medio
  1. Oriente Medio está en una situación de guerra permanente, de la que no va a salir de inmediato. La voluntad de derribar al régimen iraní por parte de los EE. UU. podría desembocar en un conflicto armado; en todo caso, es una luz verde para los aliados de los EE. UU. en la región. Arabia Saudí sigue con su guerra espantosa en Yemen, con armas americanas, francesas y españolas. Los dirigentes israelíes mandan ataques en Siria, contra objetivos que consideran bases avanzadas de Irán, y afirman, a pesar de sus problemas políticos internos, su firmeza frente a los Ya están proyectando una anexión oficial de Cisjordania.
  1. También fue una luz verde a Turquía la retirada de las tropas estadounidenses que apoyaban a los kurdos de Siria, y éstos tuvieron que sufrir otro ataque turco. El gobierno de Erdogan usa las aventuras guerreras para buscar salida a sus dificultades Cree que de esta manera reconstruirá la unidad nacional a su alrededor y recuperará el crédito político que le viene quitando la crisis económica – ya se vieron sus resultados en las elecciones de la pasada primavera, cuando su partido perdió la dirección de las principales ciudades turcas. A él y a los dirigentes estadounidenses que lo dejan actuar, poco les importan los sufrimientos de la población kurda, los riesgos de encender otra nueva chispa entre milicias en Siria, en el momento en el que la guerra civil parecía estar a punto de terminar.
  1. Es un nuevo frente de guerra que se abre con el visto bueno de los dirigentes americanos. Sin duda, hay cálculos, pactos y negociaciones secretas entre ellos y Rusia en particular, sobre el reparto de las zonas de influencia en toda la región medio oriental. Destaca el cinismo de las grandes Los Estados Unidos sólo apoyaron a los kurdos de Siria mientras necesitaron de sus combatientes para vencer al Isis. La intervención turca les viene bien porque les ahorra el coste de un compromiso en favor de la autonomía de los kurdos sirios – un compromiso que nunca han deseado. Los dirigentes imperialistas son capaces de hacer discursos por la democracia y el derecho de los pueblos, justo el tiempo de utilizarlos para sus objetivos propios y después entregarlos a sus enemigos. Toda la historia de la lucha de los kurdos por su existencia nacional es una serie de manipulaciones de ese tipo por parte de las potencias de la región, con la consiguiente traición y represión violenta. Este pueblo es convertido en el rehén de dichas potencias regionales, de la evolución de sus alianzas y del uso que los imperialistas hacen de ellas. La política de los dirigentes nacionalistas kurdos los encierra en esta situación, porque la única salida que proponen es buscar el apoyo de un Estado u otro.
  1. Las primeras víctimas de la situación de Oriente Medio son los pueblos que sufren las guerras, bombardeos y masacres, están obligadas a vivir en países destruidos en gran parte, donde necesidades básicas como son el agua, la luz, los servicios esenciales y a veces hasta la posibilidad de comer y alojarse, no están garantizadas.

En Siria y más aún en Irak, la relativa distensión tras el periodo de guerra abierta despierta esperanzas que chocan con la realidad. La reconstrucción lenta de Irak, con la corrupción y el desprecio de las autoridades provocan revueltas que las milicias y los partidos comunitarios no logran controlar y a las que el poder opone una represión salvaje. Pero también Irán, por las consecuencias económicas de las presiones estadounidenses, y Turquía, por la crisis económica, están al borde de revueltas y si no estallan es debido a la existencia de regímenes dictatoriales con su retórica nacionalista.

  1. Ocho años después de la llamada “primavera árabe”, los motivos de aquellas revueltas siguen siendo más reales que nunca, y los agrava la crisis global. En Túnez, el único régimen en conservar una fachada democrática no ha podido satisfacer las necesidades de las masas populares, y en primer lugar la de tener un trabajo y un salario que permitan vivir decentemente. En Egipto, como única respuesta a la agravación de la situación, la dictadura empeoró.

En Libia, Yemen y Siria, las intervenciones de los imperialistas y las potencias regionales han desembocado en guerras y en un caos con terribles consecuencias.

  1. En el Sudán, las manifestaciones contra la dictadura militar fueron permanentes durante los últimos años, encontrando ánimo en el ejemplo de los países árabes. Pero al final de 2018 se produjo una verdadera explosión social, tras la decisión de triplicar el precio del pan. Frente a las protestas, el dictador Omar al Bashir tuvo que marcharse y la dirección del ejército puso en marcha un simulacro de transición democrática. Se trataba de una maniobra para imitar lo que se hizo en Túnez y en Egipto, pero el pueblo no se dejó engañar.

Sólo con una represión violenta pudieron los militares acabar con las marchas, causando centenas de muertes en la masacre del 3 de junio, y proclamar un gobierno civil que sirve para ocultar la dictadura en manos del ejército.

Al igual que en Egipto, el ejército apoyado y financiado por la burguesía de Arabia Saudí y los Emiratos es el último recurso para mantener la dictadura de los capitalistas del país y del imperialismo.

  1. En Argelia sigue dándose un movimiento amplio y duradero en el cual el profundo descontento social se vuelve contra el régimen y la corrupción de los clanes en el El lema “fuera el sistema” concentra la idea según la cual cabe revisar todo el sistema político porque no responde a las expectativas del pueblo. Lo mismo se vio en Egipto y en Túnez. Se trata de una reivindicación democrática, es decir que las masas quieren un régimen político que las respete, escuche sus voces y dé satisfacción a sus derechos básicos.

Sin reconocerse en ninguna fuerza política existente, este movimiento lleva en sí mismo recursos que le permiten seguir movilizando la juventud y gran parte de las clases populares. Se extiende a toda la sociedad, propicia la organización de los trabajadores por la defensa de sus reivindicaciones dentro de las empresas, a pesar de que la clase obrera no se ha manifestado como clase organizada con objetivos propios.

De momento, las maniobras del poder político no han podido con la movilización, cuyo carácter masivo hace difícil una represión directa y violenta – difícil pero no imposible, y hay que prepararse a afrontarla.

  1. En Argelia y Sudán, estamos ante un repunte de los movimientos nacidos en 2011 en el mundo árabe. Sin embargo, entre tanto hemos visto qué pasó en Egipto, cuando el ejército pretendió implementar una transición democrática y al final reprodujo una dictadura militar, peor si cabe que la de Mubarak. En el Sudán, nada más caer la dictadura de los militares, éstos impusieron a modo de “transición” otra masacre contra el movimiento de masa.

En Argelia, se desconfía con razón de las tentativas que hace jefe del Estado Mayor para presentarse como el líder de la regeneración democrática.

  1. En cuanto a las corrientes políticas del integrismo, si bien tuvieron un ascenso en gran parte del mundo musulmán, hoy en día han perdido mucho crédito político, a consecuencia de su participación en el poder político en Irán y otros países como Sudán, donde los partidos integristas apoyaron a la dictadura, revelando su corrupción y menosprecio a las masas. Allí donde se han radicalizado, dando lugar a organizaciones yihadistas dispuestas a ejercer su dictadura contra la población – es el caso de Argelia durante la “década negra” y luego de Irak y Siria, en los territorios conquistados por Dáesh –, esas corrientes integristas han dejado pésimos recuerdos. No obstante, la ausencia de movimientos capaces de oponerse a ellas deja abierta la posibilidad de que vuelvan a implantarse.

 

  1. En esta segunda edición de la “primavera árabe”, lo que lleva a las masas a sublevarse es la situación empeorada por la crisis y sus consecuencias locales. Al mismo tiempo, no hay ninguna corriente política que pueda representar sus aspiraciones, lo cual hace más evidente y más tremenda la necesidad y ausencia de una dirección
Los Estados Unidos
  1. La vida política estadounidense sigue girando en torno a la personalidad de Trump, sus declaraciones y tuits – a menudo estúpidos, a veces groseros, siempre reaccionarios – y a la difícil existencia de los demócratas frente a semejante demagogo. En las elecciones de 2016, Trump logró seducir a parte de los trabajadores blancos, votantes habituales de los demócratas. La fidelidad de esos votantes será una de las cuestiones en la próxima elección a la presidencia.
  1. En las elecciones de medio mandato de noviembre de 2018, los demócratas ganaron la mayoría en la Cámara de Representantes, pero no en el Dicho de otro modo, pueden entorpecer su mandato, pero no impedir que haga su política – si es que tiene una, diferente de la suya. Estos últimos meses, con la vista puesta en las elecciones de 2020, han lanzado un procedimiento de destitución en el Congreso; puede que no llegue a su término, pero está destinada a debilitarlo y demostrar a los votantes que los demócratas actúan. Además, ya han empezado su precampaña presidencial.

Nadie puede saber quién ganará las primarias y menos aún las elecciones, pero cabe destacar que los candidatos “de izquierdas” (Bernie Sanders y Elisabeth Warren) tienen cierto éxito entre la juventud y los estudiantes. Ya en 2018, la votación de medio mandato mandó al Congreso a candidatas pro Sanders y favorables a la nacionalización de la educación superior. Las hay que, como la neoyorquina Alexandra Ocasio-Cortez, enarbolan un “socialismo democrático”. Son éxitos electorales que, tal y como el de la campaña de Sanders en 2016, reflejan el descontento de parte de las clases trabajadoras y la juventud frente a un capitalismo cada día más salvaje, feroz y aberrante, pero al mismo tiempo, sólo son socialistas en palabras. Como figuras del Partido Demócrata, se sitúan dentro del marco del Estado burgués estadounidense y el imperialismo, que asumieron los presidentes tanto republicanos como demócratas.

  1. Los medios de comunicación occidentales nos cuentan que la economía americana va bien. Según dice la administración de Trump, el paro está en los niveles más bajos desde 1969 con tan sólo el 3,7%, es decir dos veces menos que la media de los países de la eurozona. En la realidad, no mejora la situación laboral. Primero, parte de los trabajadores sólo tienen contrato a tiempo parcial, y a veces cumulan varios empleos sin sobrepasar el umbral de la pobreza. En 2008, la tasa de participación en el mercado laboral (o sea, la parte de la población que tiene o busca trabajo) era del 66%, pero hoy ha bajado al 62,7%. O sea que al menos 23 millones de estadounidenses entre 25 y 64 años están fuera del mercadolaboral.

Mientras hay cada día más personas mayores, gente de 70 e incluso 80 años, que tienen que currar para llegar a fin de mes, parte de quienes tienen la edad y capacidad para hacerlo quedan al margen, y muchas veces han vivido antes años de precariedad. En cuanto a los que están en el mercado laboral, los empleos que se les propone son dignos del siglo 19. Hemos visto reportajes sobre los jubilados que empacan paquetes para completar su pensión o los “trabajadores del clic” que curran a domicilio a cambio de 30 céntimos por hora.

  1. En el país más rico del mundo, la esperanza de vida lleva tres años seguidos bajando, algo que no se vio desde la Primera Guerra Mundial y la pandemia de gripe española. La desigualdad sigue El 1% de los estadounidenses posee el 40% de la riqueza nacional; el 0,1% más ricos tiene tanto como el 90% más pobre de la población. Y ¿cómo no? El Estado federal y local no ha dejado de favorecer a los más ricos. Hace diez años que el salario mínimo federal no ha subido (son 7,25 dólares/hora, o sea 6,5 euros/ hora) mientras que se ha reducido los impuestos de los ricos.

Siguiendo con la política anterior, Trump hizo votar una reforma fiscal que reduce en cientos de miles de millones los impuestos de las grandes empresas y los más ricos. En 2018, los multimillonarios pagaron impuestos con una tasa menor (el 23%) que el resto de la población (el 28%). La consecuencia es una deuda pública récord de 22 billones (o sea, millones de millones) de dólares.

  1. Sigue la guerra comercial de Trump contra China y, en menor medida, contra la Unión Europea, con aranceles sobre productos tecnológicos y en particular en el sector de telecomunicaciones, afectando a las empresas chinas ZTE y Huawei. Toma las medidas proteccionistas haciendo mucho ruido: son evidentemente un recurso demagógico para atraer al votante de las clases populares. Es frecuente el desfase entre lo anunciado y lo efectivo, como lo es la oposición de las propias multinacionales americanas a la subida de los aranceles. Así pues, si bien Apple es competidor de Huawei, no deja de importar material chino, por lo que pidió una exención de aranceles.

Las grandes empresas de automóviles quieren seguir comprando acero barato. Boeing y Airbus son rivales, pero Boeing compra cada día más piezas a los fabricantes europeos (en 2017 compró 6.300 millones de dólares en piezas francesas, el 40% que en 2012). Boeing tampoco quiere la guerra comercial contra China, que le compra aviones. No obstante, la guerra comercial no se queda en anuncios ni tampoco se reduce a cálculos políticos. Expresa a la vez la agudización de la competencia entre empresas capitalistas.

Además de los smartphones, Huawei es uno de los mejores para redes de comunicación 5G, en competencia directa con los intereses privados estadounidenses. Los EE.UU. han procurado imponer acuerdos comerciales más ventajosos para ellos mismos a Canadá, México y China. Vuelve el espectro de los años 1930, con su proteccionismo encarnizado. Ahora bien, al igual que los incidentes militares pueden desembocar en una guerra, es posible que la guerra comercial degenere.

  1. Hemos visto en California hasta dónde puede llegar lo absurdo de la dominación capitalista. En noviembre de 2018, los grandes incendios arrasaron más de cien mil hectáreas, destruyendo la ciudad de Paradise (20.000 habitantes) y matando a 85 personas. La causa fue la falta de mantenimiento de las redes eléctricas. Hace poco, frente a un tiempo seco con vientos violentos, la principal eléctrica de la región, Pacific Gas and Electric (PG & E) decidió la siguiente medida: cortó la luz a más de dos millones de habitantes de Muchos comerciantes han tenido que cerrar sus puertas, la gente usa velas y los pacientes sometidos a diálisis o asistencia respiratoria están en peligro, mientras en la tele se ve accidentes en los cruces con los semáforos apagados. PG & E gana dinero, pero la empresa prefiere dárselo a los accionistas en vez de mejorar la seguridad de su instalación. Las consecuencias las conocemos. California cuenta con la vanguardia tecnológica de la economía estadounidense; se suele decir que es la quinta economía del mundo… ¡Nada más que un escaparate, detrás del cual la gente se alumbra con velas!
  1. En el marco de la ofensiva feroz de la burguesía, los trabajadores reciben más golpes de los que dan. Son de notar sus resistencias. Los trabajadores de General Motors llevan en huelga desde el 15 de septiembre, por mejorar los salarios, la cobertura de salud y los contratos.

Tras seis semanas de huelga, una mayoría de trabajadores de GM aceptó la oferta de la dirección mientras el 40% votó seguir con la huelga. Es verdad que no han ganado en lo que atañe al empleo, pero han obtenido concesiones por parte del patrón, sobre titularización de eventuales y sobre los salarios. Sea como sea, es la primera vez desde 1976 que, en una de las tres grandes multinacionales automóviles del país, decenas de miles de trabajadores van a la huelga al nivel estatal. Esta vez, ante los ojos de todos los trabajadores, es la clase obrera, no la capitalista, la que ha tomado la iniciativa de la lucha. Son cosas que cuentan para el futuro.

China y sus relaciones con los Estados Unidos 
  1. Al dirigirse a los 90 millones de miembros de PC chino en el 70 aniversario de la República Popular de China, el presidente Xi Jinping, ya indiscutido tras haber eliminado a sus principales rivales, se vanaglorió del “milagro de desarrollo económico sin precedentes en la historia de la humanidad” (según el diario Le Monde). Y añadió: “China ha logrado algo que los países desarrollados tardaron siglos en realizar”.

Es indudable el desarrollo de China. Aquel país inmenso fue descuartizado durante un siglo por los imperialistas, entre mediados del siglo 19 y mediados del siglo 20; lo invadieron británicos, franceses, luego japoneses; lo humillaron y estrangularon; pero se liberó de la dominación directa del imperialismo y se deshizo de los señores de la guerra y las castas de parásitos que mantenían a la población en condiciones dignas de la Edad Media.

  1. Llevó al poder al Partido Comunista de China (PCCh) la revuelta campesina más potente de la historia de Asia, al final de la Segunda Guerra
  1. Esa revuelta campesina limpió la sociedad china de algunos aspectos bárbaros, que los imperialistas aceptaban con complicidad en la época de su dictadura (la opresión ilimitada de los campesinos por los terratenientes, la de las mujeres, ). Fue apoyándose en esa revuelta cómo el equipo dirigente nacionalista, con su etiqueta comunista, logró implementar un Estado fuerte y centralizado, como no se había visto en un siglo.
  1. El aparato estatal permitió a China afrontar todas las tentativas del imperialismo contra ella. Es decir, militar y económicamente, resistiendo al Nosotros hemos considerado siempre el Estado chino como una herramienta del desarrollo burgués de China, porque no ha salido de una revolución proletaria, al contrario del Estado soviético. Ya fuera en la época de su alianza con la URSS en el bando “socialista” de la guerra fría, o más tarde, cuando China pasaba por la patria del comunismo “duro” frente a una URSS revisionista.

Hoy en día, si bien el partido dirigente sigue llamándose comunista, en el país impera un capitalismo salvaje donde ha surgido una burguesía numerosa, con raíces parte en la antigua clase burguesa que encontró refugio en el exilio durante décadas, y parte en la burocracia del Estado.

El fundamento de aquel “milagro de desarrollo económico” del que habla Xi fue el estatismo que echó los cimientos de la economía de hoy explotando directamente al campesinado y luego, conforme echaban del campo a los campesinos y se proletarizaban éstos, explotando a la clase obrera.

  1. Estatismo y centralización permitieron a China protegerse contra el dominio directo por parte del imperialismo, y desarrollar su economía. Lo hizo basándose en una población numerosísima de la que sacó lo suficiente para una especie de acumulación primitiva, lo que no pudieron realizar otros países subdesarrollados. Esto vale incluso para la India, donde la acumulación beneficia por una parte a la clase privilegiada local pero mucho más a la burguesía imperialista.
  1. Desde sus primeros años, el Estado chino desempeñó un papel ambivalente: a la vez instrumento de opresión de las clases populares – y en concreto la clase obrera – e instrumento de resistencia frente al El aspecto de protección contra el imperialismo fue esencial al principio del régimen de Mao, cuando el imperialismo (especialmente el americano) le impuso un bloqueo económico con amenazas militares. Éstas se convirtieron en un enfrentamiento directo en Corea y estuvieron a punto de hacerlo en algunas fases de la guerra de Vietnam).

Pero a lo largo del tiempo y sin abandonar su forma dictatorial, el régimen autorizó y luego favoreció la acumulación privada de capital. El desarrollo económico, fruto del estatismo económico, hizo del Estado, instrumento de defensa contra el imperialismo, a la vez el motor de la integración de China en la economía global, bajo dominio imperialista.

El propio aparato estatal sirvió como intermediario entre la burguesía imperialista y China, en base a una nueva relación de fuerzas, más ventajosa para el desarrollo de la burguesía de lo que era en tiempos de Chiang Kai-chek.

  1. Durante el último periodo, digamos desde la llegada al poder de Deng Xiaoping en 1978, China se ha integrado cada vez más en el mercado global. Económica y diplomáticamente pasó al primer plano del escenario internacional.

Sigue siendo un país subdesarrollado en muchos aspectos de su economía. Destaquemos, en particular, la paradoja de tener el segundo PIB, detrás el de los EE.UU., pero quedándose detrás de México, Azerbaiyán o la República Dominicana en cuanto al PIB por habitante, según datos del FMI en 2017. (¡Y aun así queda muy por delante de la India!).

  1. A pesar de que su desarrollo económico se hiciera en base a los esfuerzos (voluntarios o no) de las masas obreras y campesinas, Xi Jinping puede afirmar hoy en día que China domina la industria de productos manufacturados. China es el mayor productor de buques, acero, aluminio, muebles, ropa, hasta de móviles y ordenadores (fragmento de Destinados a la guerra de Graham Allison).

El surgimiento de una burguesía local amplia – porque amplio es el país – llevó a que China fuera uno de los primeros mercados de coches y móviles en el mundo y cuente más usuarios de Internet que cualquier otro país. Según los últimos datos, son 475 los multimillonarios chinos en el mundo. En 2008, sólo eran 16 (fuente: Les Échos). No sin motivo, en los últimos años, se han entusiasmado las multinacionales de los países imperialistas con el mercado chino.

  1. Otra cara de la misma realidad es la fusión de capitales procedentes de países imperialistas con capitales chinos, ya sean estatales o privados. Con la integración del país en la economía global imperialista, gran parte de la acumulación realizada con el desarrollo industrial beneficia a capitalistas occidentales y japoneses. Dicha integración, que aumenta la dependencia de China para con la economía global, se da en una época de capitalismo en crisis y con dominio financiero. El pasado 31 de julio, el diario Les Échos titulaba un artículo “China, el Far West de los fondos buitres”, explicando lo siguiente: “Cerca de nueve mil gestoras alternativas compiten en China. Las fortunas se hacen y deshacen de un año al siguiente, dependiendo de las montañas rusas de los mercados bursátiles chinos. Las autoridades comienzan a reaccionar ante los riesgos de abusos.” Y si lo hacen con la misma eficacia que sus homólogos de los países imperialistas, vamos mal…
  1. Los economistas llaman a China “el taller del mundo”, pero el país trabajaba en gran parte por cuenta de asociaciones de empresas, donde el Estado chino accionista se mezcla con los accionistas privados de países imperialistas; o lo hacía como subcontrata de grandes multinacionales a las que atraen el crecimiento del mercado chino y el régimen dictatorial que lo protege.

Durante algunos años, China lideró y empujó la economía global y especialmente el sector productivo. Se reabrieron minas de hierro en Australia y de cobre en Bolivia para abastecer las subcontratas chinas de las multinacionales.

  1. Pero la crisis global del capitalismo tenía que llegar a China. Ya ha comenzado, aunque no caiga la producción – sólo está ralentizando su crecimiento.

Las consecuencias sociales de un retroceso, aun relativo, de la economía china pueden ser catastróficas para las clases explotadas. Por muy dictatorial que sea, el régimen no es capaz de mandar al campo a los millones de proletarios. La situación llevará una carga explosiva muy superior a la de los países imperialistas, que cuentan con amortiguadores sociales.

Ahora bien, el proletariado chino es el más numeroso del mundo, por lo que los dirigentes chinos tienen motivos para temerlo – y no sólo ellos.

En el discurso antes citado, Xi Jinping recuerda a las potencias imperialistas que, si se hunde la nave china, el mundo imperialista puede hundirse con él… Una manera de recordarles que los intereses del régimen y los de los imperialistas son los mismos a la hora de afrontar a la clase obrera. Afirma Xi: “Estos últimos setenta años, el éxito de China ha sido el de la dirección del Partido Comunista de China. La extensión territorial y complejidad de las condiciones nacionales hacen que el gobierno del país sea extremadamente difícil. Sin un liderazgo centralizado, unido y firme, China hubiera seguido una tendencia a la fragmentación, con riesgo de provocar un caos generalizado más allá de sus propias fronteras.”

  1. El auge económico de China (con algunas manifestaciones como la “nueva ruta de la seda”) alimentan ensoñaciones de varios economistas y politólogos. Por ejemplo, Graham Allison (el autor antes citado, profesor emérito en Harvard, consejero de varios Secretarios de Estado de Defensa en las presidencias de Clinton y Obama), cuya preocupación cabe en el título de su obra: Destinados a la guerra (guerra entre los EE.UU. y China), defiende la tesis de un conflicto inevitable entre una potencia emergente y otra ya establecida. Fundamenta su razonamiento en el progreso de China, no sólo en campos de la producción, sino también en áreas tecnológicas (robot llegado a la luna), sin mencionar el refuerzo militar exhibido en el desfile militar del 70 aniversario de la República Popular.

Sin embargo, es de notar que la potencia militar china queda muy por detrás de la estadounidense: en 2016, china dedicó 216.000 millones de dólares a gastos de armamento, mientras que los EE.UU. se gastaban 600.000 millones de dólares. Los EE.UU. tienen once portaaviones cuando China sólo cuenta con dos. Los EE.UU. mandan a 200.000 hombres en 800 bases militares fuera de su territorio nacional, cuando China tiene una sola base militar en el extranjero (en Yibuti).

  1. Ya hay zonas de fricción entre China y los Estados Unidos o sus aliados (el Japón, Taiwán, las Filipinas, Corea del Sur). Y no faltan chispas para provocar una explosión.
  1. Quedaría ridículo cualquier intento de prever la serie de reacciones que podría llevar a ambos países al enfrentamiento directo. Lo cierto es que la amenaza viene del imperialismo. La causa de la Segunda Guerra Mundial no fue la URSS sino la consecuencia de la competencia entre grandes potencias imperialistas. Una guerra entre China y los UU. sería la tercera guerra mundial.
Rusia y Ucrania 
  1. Hace veinte años, tras tomar la sucesión de Yeltsin en el Kremlin, Putin prometió “liquidar la clase de los oligarcas”, imitando a Stalin hablando de los kulaks. La población consideraba esa clase un fruto descompuesto de la caída de la URSS, con una década de caos político, debilitamiento del poder central, pillaje de la economía por parte de los clanes y mafias de burócratas y, como resultado, el empobrecimiento de decenas de millones de trabajadores.

Putin redujo a la obediencia a los superricos que pretendían pasar del control del Estado y éste pudo reforzarse; la relativa recuperación económica permitió a dirigentes del régimen y a sus afines entrar en el círculo de las grandes fortunas globales. En el listado de la revista Forbes, no aparecía ningún multimillonario ruso en 2000. Ocho años después, ya eran 82. En 2019 serían 98, a pesar del estancamiento económico desde la crisis de 2008 y de las sanciones occidentales so pretexto de la anexión de Crimea por Rusia en 2014.

  1. Un efecto de la degradación económica es que se marchan pequeñas y grandes fortunas, en busca de sitios más favorables a su enriquecimiento. Así pues, uno de los prototipos de oligarca, Arkadi Rotenberg, fortuna de la edificación y amigo de Putin, acaba de organizar la compra de la sociedad que lo enriqueció por parte del gigante semipúblico, Gazprom. Lo que saque de la operación lo podrá invertir en especulaciones, pero, eso sí, en otro sitio más seguro que Rusia (aún con la protección del presidente).
  1. El Kremlin se jactó de que las represalias de Occidente estimularían la economía, obligando a invertir a quienes tuvieran recursos suficientes. En realidad, si dejamos de lado el sector agroalimentario, el resultado deja mucho que desear; en todo caso, no puede compensar los golpes recibidos por la economía rusa, a la vez autárquica y con dependencia de los altibajos del mercado global porque exporta sobre todo materias primas.
  1. El empeoramiento de la crisis global lleva la economía de los países imperialistas y sus subcontratas (los países emergentes) a apartarse cada día más del desarrollo productivo, con lo cual Rusia ya no vende su gas y su petróleo con tanta facilidad. De ahí que acumula menos divisas para comprar lo que le hace falta. Además, en Rusia, reducen su producción los grupos de empresas comprados por multinacionales occidentales (Volkswagen, Renault, Skoda) y las fábricas que Ford, PSA o Mitsubishi crearon para explotar la mano de obra cualificada y barata. Hay despidos masivos (5.000 despidos en tres años en AvtoVaz) y cierres de fábricas.
  1. La solvencia de la pequeña burguesía y de la aristocracia obrera se ha reducido en Rusia, al igual que la capacidad de los mercados extranjeros para absorber la producción rusa – y por motivos idénticos. No sólo se trata de la industria del automóvil.
  1. Señal de esa tendencia, el endeudamiento tanto público como privado se ha disparado. Triplicó entre 2006 y Si bien Putin afirmó hace poco que había reducido la deuda del Estado central, éste no es el caso de las regiones, los individuos y las empresas, que dependen más que nunca del crédito extranjero. Hubiera podido dispararse más aún, al no ser tan pequeña la participación de Rusia en la división internacional del trabajo – una situación que la crisis actual sólo puede acentuar.
  1. Los altibajos de la crisis en Rusia conllevan el encarecimiento de las mercancías para la población, ya se trate de productos importados o no; el retorno de los impagos de salarios y los recortes en los presupuestos sociales y servicios públicos.
  1. De ahí que vuelven a estallar reacciones obreras. Aisladas, eso sí, pero ya no sólo en los sectores más explotados (edificación) y los más precarios (migrantes) del proletariado; no sólo allí donde el apoyo decisivo del Estado ha desaparecido con el fin de la era soviética (metalurgia, construcción de máquinas, minas, transportes urbanos). Este año, hemos visto huelgas de obreros cualificados en fábricas estratégicas (industria militar), así como en hospitales, servicios de emergencias, en la enseñanza… Y, algo nuevo en veinte años, han venido a las manifestaciones “oficiales” de Primero de Mayo trabajadores con sus reivindicaciones concretas, sociales y económicas, que por una parte cuestionaban las consecuencias de la política local o estatal.
  1. Tras atacar a la población en 2018 con el aplazamiento de la edad de la jubilación, lo que causó tres meses de protestas en la calle y el descrédito visible del poder entre amplias capas de la sociedad, el gobierno se prepara a lanzar otro nuevo ataque contra la clase obrera, con motivos idénticos.
  1. So pretexto de que, según el primer ministro Medvedev “las condiciones han cambiado en las últimas tres décadas [desde la caída de la URSS] y hay actos de la era soviética que siguen atando de pies y manos al mundo de los negocios”, el gobierno se prepara a “llevar a la guillotina”, según su expresión, unas 000 normas que rigen la actividad económica.

Al mismo tiempo, se reducirá drásticamente las posibilidades de control oficial sobre condiciones de trabajo y de negocio. Se arguye que dichas normas y controles “obstaculizan el desarrollo del país y entorpecen la economía”.

  1. Esas medidas son, al igual que la reforma de pensiones, la respuesta del gobierno frente a una crisis cada día peor al nivel estatal y global; el poder central ya no puede basarse en la (muy relativa) recuperación económica de los años 2000 para comprar la (no menos relativa) paz social.
  1. Se trata de una respuesta tan brutal como los métodos que vuelve a usar desde hace unos meses entre sus propios miembros, con una serie de detenciones en todos los niveles de responsabilidad, incluso generales y El pretexto es la lucha contra la corrupción, y las víctimas posibles son innumerables, puesto que la práctica represiva generalizada pertenece a la esencia de la capa social dirigente, la burocracia: un cuerpo que sólo puede mantener sus privilegios parasitando a la sociedad entera.

Putin reanuda con una estrategia que fue la de sus antecesores estalinistas con los burócratas de su época. Para garantizar la fidelidad de los burócratas, los mantiene en un temor permanente con el fin de asegurar la estabilidad del régimen, que se ha debilitado mucho en los últimos años.

  1. Así es: la pequeña y mediana burguesía de las grandes ciudades también sufre las consecuencias de la crisis, por lo que no respalda tanto al Kremlin como en los tiempos en los que éste le garantizaba el desarrollo de sus “negocios” … Todo lo contrario: los negocios se vuelven más difíciles; los pequeños burgueses aguantan cada vez menos las extorsiones de millones de burócratas, con Putin a la cabeza, a expensas del “business”. Las incesantes campañas anticorrupción no pueden ocultar esa realidad – ni mucho menos entre los sectores acomodados de la población.
  1. Por eso, en las elecciones municipales de este año, el poder no dejó que se expresaran candidatos de la oposición “liberal” (la más abiertamente pro burguesa, cuyo emblema es Navalny), como lo había hecho en veces anteriores. Más bien lo contrario: reprimió y prohibió las manifestaciones que exigían el derecho a elegir un candidato a las municipales.
  1. El poder fue tanto más represivo cuanto que las protestas de la pequeña burguesía podrían, aun quedándose en el terreno político de dicha clase y dentro del marco establecido por sus líderes, ser interpretadas como una brecha en el régimen autoritario de Putin y un incentivo para la clase obrera, justo cuando ésta sufre ataques violentos por parte de la burocracia (empleo, condiciones laborales, salarios…).
  1. En Ucrania, la elección a presidente de Vladimir Zelensky, que parecía un outsider en comparación con la mafia política al poder desde la caída de la URSS, (incluso como un hombre nuevo), expresa ante todo el asco de la población frente todos los que gobernaron – es decir, robaron desde el Estado – hasta la fecha.
  1. Sin embargo, las posiciones de los clanes mafiosos y su afán de lucro siguen siendo iguales. El propio Zelensky tiene vínculos con uno de esos clanes.
  1. La nueva presidencia de Ucrania pareció, durante cierto tiempo, estar en una situación más favorable para encontrar una salida al conflicto del este. Pero en cuanto esbozó Zelensky la base de negociaciones con los clanes pro rusos, que controlan la mayor parte de Donbáss, base industrial y minera del país, los ultranacionalistas ucranianos, bandas armadas de los oligarcas que al este hacen la guerra y al oeste hacen negocios, se bajaron a la calle para denunciar a un presidente al borde de la traición en provecho de Moscú.
  1. Resultaría cómico lo antedicho (si nos olvidáramos de los 000 muertos de la guerra, sus centenas de miles de personas desplazadas, los estragos…) porque, al mismo tiempo, es a Trump a quien Zelensky, lo quiera o no, se prepara a vender sus servicios contra las entregas de armas para combatir a los pro rusos de Donbáss.
  1. Sin fuerza contra sus propios oligarcas, débil ante los separatistas armados por Moscú, sometido a Washington: el poder ucraniano sólo es fuerte contra su población. Al igual que sus antecesores, y por las mismas causas: y es que defiende los intereses de los privilegiados y clases poseedoras de Ucrania, y más aún, los intereses de los países imperialistas.
Los países bajo dominio imperialista 
  1. Los efectos de la crisis capitalista son especialmente graves en la parte pobre del Más allá de su gran diversidad, todos esos países están bajo dominio imperialista. “Por eso su desarrollo tiene un aspecto combinado”, como lo decía Trotsky: “reúnen al mismo tiempo las formas económicas más primitivas y la última palabra de la técnica y de la civilización capitalista.” (Programa de Transición).

Por supuesto, existen situaciones muy diversas, entre los llamados países “emergentes” de Latinoamérica o Asia, semidesarrollados y por eso mismo más integrados a la economía dominada por el imperialismo – por lo tanto, más dependientes de él – y los países aún más pobres.

La mayoría están en África, algunos en Asia Pacífica, pero los hay, como Haití, en el hemisferio americano. Ya sea en Chile, Bolivia o en Líbano, las revueltas que se producen en varios puntos del planeta tienen un fondo común, y es el empeoramiento de la condición de las clases populares.

  1. No se trata de dar la vuelta al mundo de las revueltas sociales, que se suman a las de Argelia y Sudán, de las que ya hemos hablado. Sin militantes allí, sin una Internacional revolucionaria, lo único que se puede hacer es tomar nota de los estallidos y destacar su carácter caótico y desesperado – porque no hay perspectiva.

A través de las reivindicaciones políticas variopintas o la ausencia de reivindicación que no sea el “que se vayan todos los corruptos”, se expresa ante todo la ira de las clases pobres.

Lo que está pasando en Haití demuestra que, mientras el proletariado no sea lo suficiente organizado como para subirse al escenario político, el descontento y la rabia dan vueltas, se agotan en enfrentamientos estériles que oponen a clanes rivales, con sus bandas armadas.

Los compañeros de Haití darán su análisis sobre qué formas está tomando la ira en el país, y qué eje han escogido para sus actividades militantes. Los compañeros de Costa de Marfil, por su parte, nos contarán cómo se refleja concretamente el programa de la revolución permanente en las condiciones locales y cómo, en la actividad política diaria de una pequeña organización – un embrión – las perspectivas comunistas revolucionarias vienen junto con aspectos democráticos revolucionarios (contra el etnicismo, contra las cosas del pasado, resucitadas por el colonialismo en la conciencia de la gente y en la realidad social).

  1. La crisis del capitalismo podría hacerse más violenta todavía en el periodo que viene. El diario Le Monde afirmaba en un título, el pasado 4 de octubre: “La trampa de la deuda se vuelve a cerrar sobre los países pobres”.

La deuda de los países en desarrollo “ha incrementado un 5,3% hasta alcanzar 7.810.000 millones de dólares.La situación es preocupante, en particular en los 76 países más pobres del planeta. Su nivel de deuda exterior se ha duplicado desde 2009 (…); en Etiopía, se ha disparado un 885%, un 395% en Ghana y un 521% en Zambia”. Sigue Le Monde: “De ahí que las economías de los países pobres dependen cada día más de las políticas monetarias de los países ricos, que no controlan en ningún modo, lo cual las hace más vulnerables ante choques exteriores.”

El mismo diario cita las palabras de un portavoz de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD): “La deuda ya no es un instrumento financiero a largo plazo puesto al servicio del crecimiento de los países en desarrollo sino un activo financiero arriesgado, supeditado a los intereses a corto plazo de los acreedores.” El capitalismo en putrefacción no deja a las masas pobres de esos países otra solución a corto plazo que morirse de hambre para que siga enriqueciéndose un puñado grandes capitalistas que especulan contra la deuda de sus países.

  1. Tan diversos como los países atrasadoel punto de vista del desarrollo son los proletariados correspondientes. En algunos países, existe una clase obrera con una larga tradición de lucha, cuando en otros, es una clase recién nacida y perdida entre una multitud de capas lumpen.

El estalinismo lleva una responsabilidad enorme en la degeneración de la Internacional Comunista, que desembocó en su disolución. En los primeros tiempos de la clase obrera, con sus primeras luchas, las ideas y políticas circulaban de país en país, y el proletariado de cada país se educaba estudiando los experimentos, buenos o malos, de sus vecinos.

El estalinismo representó una ruptura brutal. Desfiguró las ideas comunistas de varias maneras en los países atrasados donde el proletariado tenía cierto nivel de desarrollo (China, Vietnam…). En otros países, dejó de transmitir otra cosa que sandeces que obstaculizaron la toma de conciencia de clase.

En numerosos países en donde la situación es explosiva, el proletariado tendrá que recorrer de nuevo el camino de su emancipación. ¡Pero volverá a levantarse!

Lo que se puede desear es que surjan militantes, procedentes de la clase trabajadora o intelectuales, que vuelvan a la tradición revolucionaria y se pongan a trabajar en base al marxismo. Por muy limitadas que sean nuestras fuerzas, tenemos que ayudarlos de la única manera posible: transmitiendo, lo mejor que se pueda, las ideas comunistas revolucionarias.

25 de octubre de 2019

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