La renta básica, ¿limosna o trabajo para todos?

Mucho se está hablando de la renta básica en los últimos meses; de hecho, el Movimiento contra el paro y la precariedad acaba de presentar en el Congreso una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) para la renta básica. Este movimiento lucha por la imposición de una prestación de un ingreso mínimo de unos 650 € mensuales para todas aquellas personas que no disfrute de la cobertura del desempleo ni disponga de otros recursos, para cubrir sus necesidades básicas. Los promotores de la ILP defienden así una renta básica como “instrumento factible de erradicación de la pobreza, de reparto de la riqueza y distribución de la renta” que no se vea como “una limosna, una prestación asistencial, ni un salario de pobres”. La exigencia de una renta básica no es algo nuevo. Son varios los movimientos y colectivos que la llevan reivindicando desde hace años.

Sin embargo habría mucho que matizar respecto al tema; por supuesto hay que favorecer aquellos miembros de la sociedad más desfavorecidos. Pero en esta sociedad capitalista en que vivimos difícil es no ver en la renta básica una prestación asistencial, una limosna para mantener sumisos y apaciguados a los más débiles de la sociedad. Difícilmente la renta básica podrá ser un instrumento de erradicación de la pobreza y mucho menos un reparto de la riqueza; porque serían los presupuestos del Estado quienes sufragarían esta renta y esto significa que serían los trabajadores y las clases populares quienes, con sus impuestos, la pagarían y sin embargo los capitalistas y las grandes fortunas seguirían acumulado la riqueza que roban al pueblo.
El otro problema de la renta básica es que en momentos de crisis económica en la cual los empresarios no contratan, mantendrían a miles de personas subvencionadas sin problemas para ellos. Es decir, el Estado se quitaría un problema gordo pues mantendría la paz social.
El problema de la renta básica es similar al PER o Empleo Comunitario. En Andalucía sabemos que este tipo de “renta básica” supone el mantenimiento de la paz social en los pueblos. Por eso el SOC en su época exigía trabajo y no limosnas. Exigía una verdadera reforma agraria que expropiara los latifundios y los colectivizaran. Consiguieron el Humoso en Marinaleda que mantiene y da trabajo al pueblo.

Evidentemente acabar con el capitalismo no se hará mañana; es por ello que no podemos oponernos a la renta básica, sería lo menos malo para los trabajadores en paro. Pero los trabajadores tenemos que exigir trabajo y no limosnas y primordialmente exigir el reparto del trabajo sin bajar los salarios y creación de empleo público porque así señalamos a los culpables de la crisis: los capitalistas y su gobierno.

Por ello entre una renta básica y un trabajo para todos, exigimos el reparto del trabajo sin bajar los salarios y la prohibición de los despidos y EREs. ¡Trabajo sí, limosnas y paro no!