La muerte de Rita

Rita Barberá ha fallecido hace unos días a causa de un infarto, haciendo correr ríos de tinta. Apareció muerta en un hotel de Madrid dónde se alojaba por haber ido a declarar en el Tribunal Supremo, por su implicación en blanqueo de dinero en la campaña electoral del PP en 2015, dinero procedente de financiación ilegal. Ahora, los de su partido culpabilizan a los medios de comunicación, por el linchamiento a que la tenían sometida e intentan culpabilizar a las personas que no se han sentido apenadas por tal fallecimiento.

Y es que Rita Barberá ha sido un “peso pesado” dentro del PP, desde sus orígenes con Fraga Iribarne y su figura política, su partido, su entorno, está salpicado hasta el fondo del fango de la corrupción. Rita Barberá ha sido una señora de derechas “de toda la vida”, de otra clase, y es lógico que todo ello lleve a cierto sector popular a no sentir verdaderamente la pérdida de la persona. Sin ánimo de polémica, es ciertamente difícil que parte de la población pueda sentir la muerte de la misma que llegó, en sus años de alcadesa de Valencia, a hacer burlas a los familiares de los muertos en el accidente del metro de Valencia. Es difícil separar a la persona del personaje y este se hace difícil de “digerir” por decirlo finamente: el caso Imelsa, el caso Rus, la operación Taula, comisiones ilegales por todas partes, financiación ilegal y tanto Rita Barberá como gran parte del PP valenciano imputados por la justicia por un delito de blanqueo de capitales. Y mientras todo esto ocurría nos enterábamos que ya en 2014 era el cargo público que más cobraba en España. ¿Quién puede olvidar las declaraciones de la propia hermana de Rita diciendo (supuestamente hablando del blanqueo de capitales) “nos hemos pasado…”

Los del PP, con sus declaraciones contra los medios, también tratan de desviar la atención sobre el hecho de que ellos mismos le habían dado de lado en los últimos tiempos, para que no les salpicase la corrupción. De hecho fue forzada por su partido a dejar el escaño que le correspondía por designación autonómica; o eso o dejar el PP. Rajoy declaraba hace poco, en septiembre, que Rita… “Ha abandonado el PP. Nosotros le pedimos que renunciara a la militancia y ella lo ha hecho. El presidente ya no tiene autoridad sobre ella”. A todos sus compañeros les debió de parecer bien que Barberá dejara el partido o al menos no abrieron la boca. Y es que el pacto con Ciudadanos estaba entonces sobre la mesa.

Así que ¡menos golpes de pecho!