La justicia favorece a los de siempre…

La sentencia de la manada de hace unos días, muy leve, ha levantado un “tsunami” de indignación por toda España. Gran parte de la población la ha considerado vergonzosa. Los gritos de “YO SÍ TE CREO”, “NO ES ABUSO ES VIOLACIÓN”, “TRANQUILA HERMANA, AQUÍ ESTÁ TU MANADA”, “CONTRA LA JUSTICIA PATRIARCAL” … han recorrido Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia, Bilbao, Granada, Cádiz, Coruña, Palma y muchísimas otras ciudades España.

Los integrantes de la manada han sido juzgados y acusados solo por abuso sexual, no por agresión sexual, por violación, con lo que la pena de cárcel se ha visto reducida a tan solo 9 años de prisión, a pesar de que fiscalía y acusación pedían 22 años de prisión. De los jueces de la Audiencia de Navarra dos solo han vistos abusos, pero un tercero lo que ha visto ha sido relaciones consentidas. ¡Ninguno ha visto violación!

Estos jueces han decidido que una joven rodeada de 5 adultos, mucho más fuertes que ella, no ha sufrido violencia ni intimidación. Estos mismos cinco hombres que presumían de la “hazaña”, bromeaban con las violaciones y los métodos para ejecutarlas compartiéndolo todo esto a través del whatsapp, dentro de relativamente poco tiempo podrán volver a las calles. Recordemos que estos energúmenos se autodenominaron a ellos mismos como la manada: era el nombre de su grupo de WhatsApp. Muy conscientes de la violación que acababan de cometer dejaron a la chica semidesnuda y robándole el teléfono móvil para que no pudiera denunciarles en esos momentos ni pedir ayuda.

Esta sentencia demuestra de parte de quién está la justicia; de parte de quiénes se ponen los jueces con sus interpretaciones de las leyes, por si a alguien le quedaba algún tipo de duda. Esta sentencia nos muestra la verdadera cara de una justicia machista que juzga a cuentagotas y mal los casos de violencia de género, la misma justicia –no nos equivoquemos- que en otro orden de casos, no duda en multar y perseguir a los trabajadores que luchan, a los artistas que denuncian, a los inmigrantes que quieren cruzar Europa para tener posibilidades de sobrevivir a las guerras, o al hambre, en definitiva, la misma justicia que absuelve a bancos, multinacionales y defraudadores, comprendida la familia real.

Gran parte de la población tras la conmoción que ha supuesto la sentencia ahora dicen que hay que cambiar las leyes, que algo está fallando, y es cierto. Pero cambiar las leyes no es suficiente: ya se ve con la violencia machista contra las mujeres.

Lo que verdaderamente habrá que cambiar un día –y más vale que sea más temprano que tarde- es todo el conjunto del sistema judicial, social, político y legislativo, el capitalismo en su conjunto, pues es un sistema violento y machista que comete todos los días todo tipo de violencias y no solo contra las mujeres, sino también contra los trabajadores, contra los inmigrantes, contra los más pobres y contra los más desvalidos de la sociedad. Un sistema tal donde los fuertes siempre prevalecen sobre los más débiles, no merece la pena. ¡Hay que sacar las garras!

¡La manada, la real, somos nosotras y nosotros, porque somos los que movemos y hacemos funcionar el mundo!

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