La crisis política en Venezuela: la derecha mantiene el pulso contra Maduro y el Chavismo

El asalto fracasado de un grupo del ejército venezolano el pasado 6 de agosto, a un cuartel del ejército  muestra como la derecha busca el golpe militar para derrocar el gobierno de Nicolás Maduro. La crisis política venezolana se ha acentuado después de los resultados de las elecciones a la Asamblea Constituyente. El conflicto institucional entre la presidencia de Nicolás Maduro sucesor de Hugo Chávez y la oposición de derechas agrupadas en la MUD (Mesa de Unidad Democrática) que había obtenido la mayoría del congreso en las últimas elecciones de diciembre de 2015, ha desembocado en un enfrentamiento permanente en el cual Maduro se mantiene en el poder gracias al ejército y cierto apoyo de las clases populares, mientras que la derecha intenta derrocarlo por todos los medios.

La convocatoria de elecciones para una Asamblea Constituyente ha sido la salida que Maduro y el chavismo han elegido ante el continuo boicoteo de la derecha de su gobierno. En efecto, desde la elección de Chávez en 1999, la derecha y sus partidos nunca han aceptado los gobiernos chavistas. El motivo: han sido desplazados del aparato de estado y económico que redistribuía la renta petrolera. Hay que saber que Venezuela es uno de los grandes productores de petróleo de la OPEP y de cuya renta sobrevive el Estado y sus funcionarios. La burguesía venezolana es en su mayoría rentista y obtiene sus beneficios directa o indirectamente de el monocultivo petrolífero. La corrupción endémica de esta estructura estatal permitía a la oligarquía mantener su poder. Desde que Chávez entró en el gobierno esta derecha fue desplazada del aparato estatal que redistribuía y organizaba los beneficios de la renta petrolera.

 

LA DERECHA SE ORGANIZA CONTRA EL CHAVISMO

La llamada MUD y sus líderes más conocidos como Leopoldo López, María Corina Machado y Henrique Capriles, representan a las familias de la oligarquía venezolana que han gobernado tradicionalmente y han intentado e intentan recuperar su poder político a toda costa, perdido con Hugo Chávez. Apoyaron el golpe de estado fracasado de 2002 contra Chávez, más tarde organizaron la MUD, promovieron el boicot de elecciones, sin gran apoyo, después participaron en los procesos electorales sin obtener mayorías y perder, una tras otra, todas las elecciones, siempre denunciando fraudes electorales, a la dictadura chavista y así combinando las manifestaciones y huelgas en la calle intentar desestabilizar la revolución bolivariana. Hasta enero de 2015 no consiguieron la mayoría en el congreso, acusados eso sí de fraude por los tribunales.

Desde la elección de Maduro, sucesor de Chávez muerto en 2013, las acciones han sido combinar la denuncias de fraude, -no han aceptado la elección de Maduro-, con llamamientos a los militares a levantarse, la convocatoria de una huelga general, un referéndum revocatorio de Maduro hace unas semanas, y el boicot a las elecciones constituyentes.

Por otra parte la MUD ha conseguido aislar internacionalmente a Maduro. Coincidiendo con la llegada de las derechas a los gobiernos latinoamericanos-sólo Uruguay tiene un gobierno a la izquierda-, Maduro ha sido aislado de los organismos supranacionales latinoamericanos, el último episodio ha sido Mercosur. Detrás de todo, la mano que mece la cuna, es el imperialismo norteamericano y la UE que no reconoce las últimas elecciones y hasta el Vaticano se ha posicionado en contra.

Destaquemos la actitud hipócrita de los EEUU y la UE que velan por sus intereses imperialistas al apoyar a la MUD, y atacar a Maduro. Un caso llamativo lo tenemos en España con el gobierno derechista de Rajoy. Mientras niegan la entrada a miles de inmigrantes africanos o refugiados, mientras niegan el estatuto de asilados políticos a saharauis en Marruecos, o a rifeños que luchan contra el régimen de Mohamed VI, facilitan el estatuto a cientos de venezolanos de extrema derecha o que vienen huyendo de la situación económica de su país, utilizando así la crisis política venezolana para su consumo interno. Unos 250000 venezolanos han llegado a España en estos años.

En esta situación, Maduro reaccionó convocando el pasado domingo 30 de julio las elecciones a una Asamblea Constituyente para desembarazarse del boicot de la derecha en la cámara legislativa. A pesar del boicoteo, una huelga fracasada y de decenas de manifestaciones en contra de Maduro las elecciones se realizaron con un porcentaje oficial muy alto para la situación, más del 41 por ciento, unos 8 millones de votos. Aun aceptando que hubiera habido “pucherazo” como dice la oposición, la empresa Smartmatic, que organizaba las elecciones dice que fueron 7 millones y no 8, lo cual indica que en Venezuela existe todavía un apoyo muy importante de las capas populares al chavismo. Aunque hay que destacar que este apoyo en muchos casos es crítico pues las medidas implementadas por Maduro no han resuelto las carencias en las clases populares ya que éstas no suponen medidas de expropiación a esa burguesía rentista que busca desesperadamente el poder.

 

LA CRISIS ECONÓMICA DE VENEZUELA

Detrás  de esta crisis institucional política está una brutal crisis económica producto de la crisis internacional capitalista y de la bajada de los precios del petróleo, único ingreso importante que permitía el equilibrio presupuestario. Esta crisis la sufren fundamentalmente las clases populares con la escasez de productos de primera necesidad, hay una crisis de subsistencias feroz, y de productos farmacéuticos, pero también a las clases medias que muchos de ellos han escogido el camino de la emigración.

Hasta ahora el chavismo había ganado el aprecio de las clases populares gracias al aumento de los servicios públicos esenciales de salud y educación a través de las “misiones”, derechos para los trabajadores etc., algo que nunca habían hecho los partidos de la oligarquía. La bajada de los precios del petróleo imposibilita seguir la misma política. No es una cuestión de burguesía “patriota” o no como dice Maduro, de burguesía traidora o acaparadora, es simplemente el funcionamiento del capitalismo en crisis.

A pesar de todo Maduro, aún debilitado, mantiene un apoyo importante de las clases populares. ¿Hasta cuando? La vía que ha escogido de legitimar su gobierno a través de elecciones, a parte de la limpieza o no de éstas, no tiene una salida factible. La oposición lo ha aislado internacionalmente, y sus instituciones adolecen de los mismos defectos que provocaron el agotamiento político de los partidos tradicionales. Si progresivamente va perdiendo apoyo popular su aislamiento interno será cada vez mayor y como en Nicaragua o Brasil en la actualidad o como ha sido tradicionalmente en los nacionalismos latinoamericanos caerán bajo gobiernos títeres de EEUU y la burguesía.

La vía del golpe de Estado será un arma que no dejará de utilizar la derecha, si no puede con otros medios, para desplazar a los chavistas del poder y esto sabemos lo que significa para las clases populares. Hasta ahora la MUD no ha obtenido los resultados apetecidos y ha sido incapaz de ganarse a capas de las clases populares que podrían desequilibrar la balanza a su favor, pues se sabe perfectamente que sólo pretenden desplazar al chavismo para seguir explotando en mejores condiciones a las clases trabajadoras.

Sin embargo el chavismo muestra que su socialismo del siglo XXI como lo denominó Chávez, es solo una etiqueta vacía. El único camino que le quedaría a las clases trabajadoras sería luchar para arrebatar de verdad los medios productivos a la burguesía y ponerlos al servicio de la sociedad.

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