La corrupción es el capitalismo

Muchas personas están ya saturadas de oír hablar de corrupción a todas horas. Según fuentes consultadas, se puede hablar de que en España hay más de 350 políticos y altos cargos imputados, de los cuales alrededor del 80% son de los partidos que gobiernan, pero sobre todo del PP. Según la prensa, se produce 1 condena por cada 5 imputaciones. Y hay imputados, que lo son varias veces, por distintos delitos; como Jaume Matas –ex presidente del PP por Baleares- imputado hasta en 5 ocasiones, al que por cierto el gobierno ha permitido salir de la cárcel tras tan sólo 3 meses de prisión.

Urdangarin y la infanta, Bárcenas, los alcaldes del PP, los EREs en Andalucía, Mercasevilla, las tarjetas opacas… la lista es interminable. En estos 3 años de gobierno del PP la corrupción parece campar a sus anchas, aunque los escándalos salpican también a otros partidos políticos.

Lejos de tomar medidas contundentes, el gobierno se limita a decir que ellos no pueden mandar a nadie a la cárcel… ¡pero sí que los sacan! Por ello la población vive este clima de corrupción e impunidad, con mucha indignación y buscando alternativas a los partidos políticos tradicionales.

No es casual, por tanto, que Podemos se situé –a pesar de su corta existencia- como el preferido en intención de votos para las próximas elecciones. El descontento y el hartazgo de gran parte de la población se está expresando a través de las encuestas en su apoyo.

Mientras que el gobierno nos engaña, se llevan el dinero de todos y los ricos ganan más dinero, se está sufriendo el desempleo, los recortes más vergonzosos en educación, sanidad… y el retroceso de décadas en nuestras condiciones de vida y de trabajo.

Pero hay algo que pocos dicen, pero que el “quid” de la cuestión: para que existan corruptos, tienen que haber corruptores. Y los corruptores son las grandes empresas que obtienen grandes beneficios a costa de no pagar impuestos, de subvenciones públicas, del trabajo precario y subcontrataciones, de la plusvalía, de los trabajadores, etc., etc… Dicho de otro modo: el capitalismo es corrupción. Y no es sólo un problema de moral o de capitalismo de amiguetes. La corrupción es intrínseca al capitalismo pues es explotación del trabajo colectivo para beneficios de una minoría. En todos los países capitalistas, desde EEUU hasta Alemania o Francia, las grandes empresas y los grandes financieros actúan a través de sus políticos que los financian.

Tampoco se oye decir que todo el dinero que los corruptos reciben de las grandes empresas y bancos, es tan sólo una mínima parte de las ganancias de estos. Las grandes empresas dedican tan sólo un pequeño tanto por ciento de sus beneficios “legales” a comprar favores. ¿Pero estos grandes beneficios empresariales, estas grandes fortunas, -consolidadas con ayudas estatales- , por qué no cuentan en las estadísticas de la corrupción?

Contra la corrupción, la transparencia solo es posible bajo control de la población, de los trabajadores de las empresas, sin el secreto bancario y con las contabilidades públicas.

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