La bajada de las pensiones

La ministra Fátima Báñez no ceja en su empeño en sacar adelante la reforma de las pensiones. El pasado viernes 27 se aprobó el anteproyecto de ley. Con el entusiasmo que últimamente se gasta el gobierno la ministra difunde por doquier que las pensiones van a subir, que esta reforma es para dar “tranquilidad”, para “blindarla de congelaciones”. ¿Se puede ser más cínica?

La cruda realidad es que la subida de las pensiones será sólo de un 0,25% anual, desligadas del IPC (Índice de precios de consumo) si la economía va mal y sólo, si la economía va bien, subirán ese 0,25 más lo que suba el IPC, es decir, lo que suba el coste de la vida. Lo que quiere decir que los precios de consumo van a subir por encima de las pensiones, o hablando en plata, que los pensionistas van a perder capacidad de compra. Por si el cinismo de Báñez fuera poco, adecua además las pensiones a la esperanza de vida: como vivimos más años habría que cobrar menos.

No respetar la vinculación de las pensiones al coste de la vida, al IPC, no es más que una bajada en la pensión. Y de muestra un botón: el precio del aceite ha aumentado un 23,3%, las patatas un 31,2%, las medicinas un 7,9%, el transporte público un 4,7%, la bombona de butano un 7,2% y la luz un 11,9%.
Montoro, de Hacienda, respecto al tema ha declarado que “derivar que la ley conlleva una pérdida de poder adquisitivo es un “error” y supone no confiar en la evolución del país”. Pero en quien no podemos confiar más es en ningún miembro de este gobierno que cuándo bajan las pensiones las presentan como una subida y si el paro baja en tan sólo 31 personas lo presentan como muestra de la recuperación económica del país. ¡Mienten y mienten!

¡Su cinismo y sus mentiras merecen una respuesta contundente!