Impugnarlos a todos, deshacerse de su sistema…

Los demócratas dicen que Trump está usando los instrumentos del gobierno para promover sus propios intereses personales y políticos. Los republicanos dicen que los demócratas están usando el proceso de Impeachment para aparentar y sacar rédito político ante sus nidos de votantes.
¡Dinos algo que no sepamos!
Trump cada día proclama para el mundo entero que sigue siendo un especulador inmobiliario egoísta y avaro, con la moralidad de un gato callejero depredador. Dirigió una empresa tras otra al colapso, se metió el dinero en sus propios bolsillos y luego utilizó los tribunales para estafar a todos a los que les debía dinero: empleados cuyos cheques fueron devueltos; trabajadores indocumentados que cobraban menos del salario mínimo; bancos a los que les pedía dinero prestado; “inversores” que tontamente cayeron por la reputación de su apostador a lo grande.
Hizo lo mismo con el gobierno federal, pretendiendo que el proyecto de ley de impuestos que impulsó en el Congreso produciría “buenos tiempos”. Todo lo que produjo fue una deuda federal aún más asombrosa, recortes en los servicios públicos y mucho dinero en los bolsillos de gente rica como él. En cuanto al Partido Republicano, ellos consienten estos desmanes.
Los Demócratas actúan sorprendidos por el comportamiento de Trump, como si nunca hubiera habido un Demócrata que usara el gobierno para sus propios propósitos. ¿Pero qué hay de esos Demócratas tan venales que fueron atrapados robando dinero de ciudades, condados, estados e incluso escuelas? ¿Qué hay de los proyectos de ley de impuestos que impulsaron cuando su hombre estaba en la Casa Blanca y su partido controlaba el Congreso?
Al igual que los republicanos, sus políticas sirvieron a los bancos, las compañías de seguros y las empresas más grandes del país, a expensas de los ancianos que tienen que esperar más tiempo para cobrar los pagos de la Seguridad Social; a expensas de los desempleados a los que se les cortan los beneficios de desempleo; a expensas de los veteranos que se quedaron sin hogar después de cesar el servicio militar.
El proceso de destitución es una distracción, nada más que un fragmento de un “reality show”.
Pero mientras se prolonga, la vida real continúa entre bastidores. Y la vida real para los trabajadores está empeorando.
Por tercer año consecutivo, la esperanza de vida en los Estados Unidos ha disminuido. La última vez que algo así sucedió en los EE.UU. fue durante la gran epidemia de gripe que mató a millones de personas al final de la Primera Guerra Mundial.
Pero hoy en día no hay ninguna epidemia de enfermedades contagiosas. La única epidemia es la creada por una clase capitalista que se apresura a aumentar su riqueza a expensas de la población.
La esperanza de vida disminuye en los países devastados por la guerra. Pues bien, hemos sido devastados por una guerra llevada a cabo contra la población trabajadora por la clase capitalista, una guerra reforzada por políticos, Demócratas y Republicanos, que sirven a esa clase.
Ambos partidos deben ser “impugnados” (impeached), junto con la clase capitalista a la que sirven.
Pero el Congreso no lo hará, las elecciones no pueden hacerlo. No sucederá sólo porque hablemos de ello.
No sucederá hasta que los trabajadores en todas partes del país tomen el camino que se ha establecido en los últimos meses por los trabajadores dispuestos a iniciar una lucha por sus propios intereses. Los trabajadores de General Motors rompieron las barreras que parecen bloquear a todos. También lo hicieron los trabajadores y profesores de Verizon en Chicago y los Apalaches. Pero un grupo de trabajadores en lucha, por sí solo, no importa cuán decidido, no puede cambiar lo que le sucede a todo el mundo.
Hay períodos en los que nuestras vidas mejoraron, cuando los trabajadores de muchos lugares de trabajo diferentes emprendieron luchas.
Hoy podemos hacer lo mismo. En nuestros lugares de trabajo, tenemos las riendas de la economía en nuestras propias manos. Tenemos los medios no sólo para detener lo que está sucediendo, sino para poder dirigir el próximo futuro.
No podemos hacer eso luchando sólo en un lugar de trabajo. Pero retomar la lucha, extenderla, traer más gente a ella, eso es lo que mantiene la posibilidad de un poder real. La clase trabajadora, luchando por sí misma, puede cambiar la forma en que la sociedad entera funciona para que sirva a todo el mundo.
Traducido de https://w-fight.org/
El proceso de destitución de Donald Trump concluyó el miércoles 5 de febrero de 2020, tras la absolución en el Senado de los dos cargos de los que se le acusaba.

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