Esclavitud en Libia, muertos en el Mediterráneo: la barbarie capitalista

El documental de una cadena de televisión americana en el que se veía un mercado de esclavos en Libia provocó indignación. Es una reacción elemental, viendo ese comercio en el que seres humanos se pueden comprar y vender como si fuese ganado. Tales horrores no habían sido grabados antes pero sí que diversas asociaciones venían denunciando esa situación desde varios meses ya. Ahora los dirigentes europeos pretenden descubrirlo y salen emocionados en los medios de comunicación, ¡pero los verdaderos responsables son ellos!

Haciendo de Europa una fortaleza cada vez más prohibida a los pobres del exterior, han transformado al mar Mediterráneo en un verdadero cementerio, para decenas de miles de hombres y mujeres que intentan llegar a los costas europeas en pateras. En el tiempo del dictador Gadafi, el Estado libio desempeñaba el papel de guardia de las fronteras europeas, bloqueando a los migrantes en centros de detención con condiciones infrahumanas. Desde que cayó su régimen en el 2011, lo que hay son milicias, algunas apoyadas por las potencias occidentales, que se pelean por el poder y el derecho a hacer de perro guardián en aquellos centros.

La situación de los migrantes ha empeorado aún más en los últimos meses, desde que, para cortarles el camino, la Unión Europea decidió apoyarse principalmente en la guardia costera libia y reducir los recursos para el socorro a los naufragios. Escogiendo conscientemente mantener a cualquier coste a los migrantes en Libia, los gobiernos de la Unión Europea alimentan directamente a los mafiosos que pretenden denunciar. Cuando firman acuerdos con los dirigentes o las milicias de Libia, saben perfectamente que están entregando a los migrantes a los guardias de los centros de detención y mercaderes de esclavos.

El sistema imperialista lleva toda la sociedad a la crisis y la barbarie. Aquí en España, los trabajadores sufren el paro, la precariedad y la pobreza. En las regiones más pobres del planeta, millones de personas se ven condenadas al exilio o a vivir en campos de refugiados.

El capitalismo solo ofrece un futuro de explotación y opresión. Para evitarlo la única solución es derrumbar este sistema injusto y criminal. Tenemos que ser solidarios y conscientes de que, independientemente de nuestro origen o nacionalidad, tenemos una lucha común que llevar a cabo para cambiar la sociedad.

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