Es necesario cambiar el mundo

     El mundo hoy parece que se va a desfondar de un momento a otro. La sociedad capitalista está en quiebra; hace agua por muchas partes, debilitada por la crisis económica y financiera, minada por el paro, la pobreza que aumenta por doquier, las medidas que llevan cada vez más a los más débiles de la sociedad a un callejón sin salida.

     ¿Cómo aceptar que en este mundo –sin embargo tan rico, dónde la ciencia y el conocimiento han evolucionado tanto, dónde las capacidades de producción de la humanidad son las más importantes que ha habido en la historia- como aceptar –repetimos- que dos tercios de la humanidad se pudran en la miseria? ¿Que incluso en los países ricos miles de familias se queden sin hogar, que millones de jóvenes estén arrinconados en el paro?

En un polo de la sociedad, los especuladores, los banqueros e industriales acumulan fortunas cada vez más delirantes. En el otro polo, miles de seres humanos ven su nivel de vida hundirse, desde los países pobres hasta los llamados países ricos. Vemos que la crisis lejos de acabarse, se agrava y que los economistas y políticos que gestionan la sociedad son incapaces de pararla.

¿Cuál será nuestro futuro mañana? Nos repiten a diario que esta crisis es comparable a la de 1929. Y solo hace falta abrir un libro de historia para saber que la crisis del 29 condujo al nazismo y la guerra mundial. ¿Es esto lo que los capitalistas de hoy nos preparan para mañana? ¿Debemos resignarnos a ello?

La juventud no tiene futuro en este mundo podrido; ni siquiera hay perspectivas de éxito de forma individual, incluso para los jóvenes universitarios, si no has nacido en tal o cual familia. Solo podemos confiar en las soluciones colectivas: es necesario cambiar este mundo capitalista, poner fin a la dictadura de los capitalistas y construir una sociedad igualitaria dónde todo lo que se produce, todas las riquezas del país, estén bajo control de la población. Es esta sociedad que será gestionada y dirigida por la propia  población, a lo que nosotros llamamos comunismo.

La crisis, más temprano o tarde, va a provocar explosiones sociales; ya lo está haciendo en otras partes del mundo. Para que estas explosiones se transformen en revoluciones conscientes, serán necesarias ideas y partidos revolucionarios. Serán necesarios jóvenes, trabajadores, que hayan reflexionado mucho antes, que hayan buscado comprender el mundo y que tengan ganas de luchar para tal cambio. Porque ¡es necesario cambiar el mundo! ¡y es urgente desde hoy mismo comprenderlo! ¡Reflexionar, comprender, luchar!


 

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