En Siria, el cinismo de los imperialistas

Durante la noche del viernes 13 de abril, EEUU con Francia y el Reino Unido bombardearon tres sitios supuestamente vinculados con la producción de armamento químico. Unos cien misiles arrasaron los edificios, evacuados varios días antes.

Para justificar esa intervención, pretendieron tener pruebas de la utilización de armas químicas por el régimen de al-Assad en Guta. Desde luego no se dieron la molestia de esperar una investigación internacional: los inspectores de la Organización para la prohibición de las armas químicas (OPCW) llegaron a Siria después. Hace falta una buena dosis de cinismo para justificarse así, teniendo en cuenta que durante los siete últimos años han dejado a la población siria entre las masacres del régimen y las de las milicias islamistas.

Desde que empezó la guerra en Siria en 2011, los dirigentes norteamericanos han buscado aprovecharse de los enfrentamientos, apoyando a determinados grupos islamistas en contra del régimen de al-Assad, y dejando a sus aliados turcos o saudíes apoyar y armar a milicias con métodos e ideología muy parecidos a los del Estado Islámico, cuando no al propio Estado Islámico.

Cuando el caos en Siria se propagó a Iraq después de los éxitos militares del EI, los Estados Unidos no tuvieron más remedio que dejar que Rusia interviniera militarmente, con lo cual permitió al régimen de al-Assad fortalecerse frente a sus enemigos.

¿Entonces que quieren los dirigentes norteamericanos bombardeando Siria? Pues como dicen los periodistas, poner en marcha la “dinámica diplomática”. Es decir, recordar al régimen sirio que tienen que tener en cuenta sus exigencias, cuando está a punto de reconquistar los últimos rincones que todavía no controla, en el sur y el noroeste del país.

Más allá, buscan mandar un mensaje a todos los Estados que, directamente o a través de las distintas milicias, quieren desempeñar algún papel en el conflicto sirio, especialmente a Rusia, Turquía e Irán que han tenido, últimamente, iniciativas diplomáticas comunes. Siendo prudentes, sin que hubiera víctima entre las tropas rusas posicionadas en numerosos sitios militares sirios, Estados Unidos ha hecho una demostración de fuerza respecto a estos Estados. De hecho, Turquía, como miembro de la OTAN, tuvo que expresar su apoyo a la operación.

Lejos de ser una intervención encaminada a proteger a la población, se trata, por parte de los dirigentes imperialistas, de imponer su presencia allí, cueste lo que cueste. Para ellos la suerte de la población siria, como en cualquier país, no entra nunca en la cuenta sino como pretexto.

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