Elecciones europeas: por una Europa en manos de los trabajadores

Miguel Arias Cañete -ministro de Agricultura-  será, por fin, el candidato del PP a las elecciones europeas, el próximo 25 de mayo. Y en su acto de presentación no han cesado de aludir a la mejora de la situación económica que estamos viviendo en España: parece que la derecha del PP viviera en un país distinto. Hablaron poco de su programa, como viene siendo habitual, y mucho de lo mal que lo habían hecho los socialistas.
De estas elecciones europeas poco se puede esperar; estas elecciones únicamente pueden servirnos para expresar alto y claro que esta Europa no es la nuestra, que es una Europa concebida por y para los intereses de las distintas burguesías nacionales, para el funcionamiento del capitalismo, y no para buscar el máximo bienestar de la población. Sus decisiones se toman en función de los intereses de las grandes empresas y más concretamente en beneficio de los dos o tres países dominantes, o sea, Alemania, Francia y Gran Bretaña.

Sin embargo dejar creer que son Merkel, la troika, el euro… los responsables de la crisis y de la situacion de retroceso que se está viviendo, sólo sirve para desviar el problema, para diluir el hecho de que es el sistema capitalista en su conjunto el responsable de todas estas situaciones. Dejar creer que los responsables de las decisiones se sitúan más allá de nuestras fronteras, viene a ser lo mismo que excusar de responsabilidades a los capitalistas de casa, ya sean españoles, catalanes, vascos, o andaluces. Estos capitalistas no han tenido necesidad ni han esperado órdenes de Bruselas para adoptar rápidamente la reforma laboral de Rajoy, los recortes, y demás medidas violentas contra el mundo del trabajo. Señalar como adversario a un enemigo extranjero contribuye a dejar creer que, de una forma u otra, los capitalistas españoles estarían en nuestro mismo bando, que en un momento dado podrían ser nuestros aliados. Los que en su propaganda, ponen como blanco a Europa y Bruselas, erran el tiro. No es Europa la responsable de los bajos salarios, de los despidos o del paro, de la degradación de las condiciones de trabajo, de la crisis; es la economía capitalista, de la cual el capitalista español es parte integrante.

Los capitalistas intentan crear una Europa de mercaderes y explotadores, nosotros defendemos una Europa de los trabajadores, una Europa socialista, desembarazada a la vez de fronteras y de capitalistas. No adoptamos con relación a Europa ideas que lleven a un repliegue sobre bases nacionales, una actitud que lleva a colocarse detrás de nuestra burguesía, como si nos perteneciera. En esta situación no olvidamos que somos y defendemos el internacionalismo.

Nosotros como comunistas creemos que es un paso favorable la libre circulación de mercancías, de personas, etc. Pero no responde a esto el libre cambio en la actual sociedad capitalista; lo que ahora tenemos es la libertad del capital. Este sí que tiene verdadera libertad de acción. Pero tampoco el proteccionismo cambia nada. Mientras subsistan las relaciones entre el trabajo asalariado y el capital siempre existirán los explotados y los explotadores. Establecer el libre cambio o proteger ciertas mercancías, o incluso poner una tasa a los movimientos de capitales o a las transacciones de todo tipo que podamos imaginar no cambia la base de que hay unos que producen y otros que se apropian de lo producido.

Dividir a los trabajadores, impedir que se organicen en fuerza colectiva consciente, oponerlos unos a otros –los trabajadores en activo y los parados, el trabajador nacional y el inmigrante,  ha sido el trabajo realizado por el capital y la burguesía para mantener su dominio. Esto ha sido así siempre; y es por ello que la clase obrera contestaba y luchaba. Y es así que ahora, precisamente hace 150 años, en 1864, que militantes obreros fundaban la Asociación Internacional de los trabajadores, proclamando la solidaridad entre ellos, más allá de las fronteras creadas por los burgueses.