El “rescate europeo” salva las ganancias capitalistas

El acuerdo alcanzado tras las negociaciones de los países de la UE aportará a España unos 140.000 millones de euros: 72.700 millones en subvenciones y 67.300 en préstamos. También, a través del MEDE es posible solicitar 24.000 millones sin condicionalidad asociada. Estos préstamos deberán ser devueltos por dichos Estados en los plazos marcados, acordes con la amortización de los bonos. Es posible que tengan que emitir deuda pública ordinaria para hacer frente a esta obligación. Entonces se trata de emitir más deuda pública para amortizar bonos, pero la nuestra supera el 110% del PIB, ya no llega para amortizar la actual deuda, solo paga intereses, por lo tanto suena TODO a burbuja … ¡¡¡que explotará algún día!!!

Esto se sumará a los cientos de miles de millones de euros ya liberados en forma de avales, subvenciones o salarios que, a través de los ERTE y de dinero público, van a garantizar el funcionamiento de los grandes grupos capitalistas sin que éstos paguen nada. Ante la desaceleración económica y comercial que siguió a la pandemia, los bancos centrales de los estados están tratando, como lo hicieron en 2008, de poner de nuevo en marcha la economía capitalista rociándola con dinero fabricado por los bancos centrales.

De nuevo la banca privada tendrá garantizado un flujo de dinero que garantice sus negocios, y no importa que se trate de una grave crisis sanitaria y económica.

La burguesía europea utiliza al Banco Central para repartir el dinero entre las entidades financieras de cada país. El BCE presta semanalmente dinero al 0% de interés a los bancos privados y a largo plazo a -0,75% si se necesita inyectar préstamos a la economía real, así mantienen el negocio del sistema financiero que presta el dinero a un interés superior. En lugar de suministrar el dinero a los Estados, garantizan el cobro de los intereses por los bancos privados. Dinero público estatal que va a las arcas de la burguesía para alimentar sus negocios.

Nos repiten una y otra vez en el gobierno que el dinero recibido se usará para crear más empleos y mejorar la inversión pública. Sin embargo, todo el dinero que llegará será para mantener el sistema productivo capitalista, financiar las reconversiones – digitalización de las empresas, new Green, cambio energético, educación profesional…-, pagar los salarios a las empresas con los ERTE. En definitiva sacarles a los capitalistas las castañas del fuego de su crisis con dinero público, de todos, sin pagar nada y manteniendo sus ganancias.

Mientras se ayuda a los capitalistas, los trabajadores sufren los efectos sobre el empleo, con más paro y precariedad y un futuro plagado de dificultades y sacrificios.

En la industria en general, y en particular la del automóvil y aeronáutica, se suceden cierres de empresas y despidos, Nissan y Alcoa o Airbus. Tras ello la sigue la industria auxiliar, sembrando por miles los puestos de trabajo perdidos. También ahora debido a nuevas restricciones por nuevos contagios, el turismo y la hostelería vaticina la desaparición de más empleos.

Esta “reconstrucción europea” es la repetición de un plan de las burguesías en la UE, el único que pueden llevar acabo, para salvar sus propios intereses. Para conseguirlo hará que la población trabajadora pague, de nuevo. Para que una minoría de ricos sigua acumulando más riqueza, la mayoría con menos recursos debe sufrir aún más carencias. La crisis económica puede que la posterguen un tiempo, pero al final, para que las ganancias empresariales y del capital se mantengan, pues son el motor de la economía, sólo hay un camino: hacer pagar a los trabajadores y a la sociedad el coste de estas ayudas.

Para defender sus intereses, la burguesía se organiza y emplea todos los medios que tiene a su alcance, es decir, poner a su servicio gobiernos y sus leyes. Para ello emplea también el dinero extraído de la explotación de la propia población trabajadora.

Por eso la clase trabajadora debe unirse y organizarse. Ante esta situación solo cabe la movilización general del conjunto de la clase trabajadora. Para que pueda salir airosa de esta lucha, debe poner entre sus tareas la conquista del poder político y el control de las finanzas y la producción, expropiando a los capitalistas.

Los trabajadores tienen que imponerse a esta minoría parásita y construir una sociedad organizada en función de las necesidades sociales o se impondrá la barbarie.