El recibo de la luz, la expresión de la especulación y el robo social

El recibo de la luz de enero ha dado mucho que hablar; se ha hablado incluso de mala relación entre miembros del gobierno y las empresas eléctricas, queriendo hacer ver que el gobierno se oponía a dicha subida y que ha peleado lo indecible para que, finalmente y porque no hay más remedio, la subida no sea tan alta. Puro teatro, como dice la copla. Finalmente Rajoy intenta sacar tajada de dicho circo diciendo que “han conseguido” que la luz sólo suba un 2,3%. Y esta subida solo referida al primer trimestre del año… después veremos.

La energía eléctrica en España se origina a partir de las energías hidroeléctricas, del carbón, el petróleo y gas, el nuclear, y por último se abren otras vías de producción en los 90 y 2000, las renovables (eólica, térmica, solar, biomasa…). El alto coste de la producción eléctrica y su fundamental función en el mantenimiento de la producción hizo necesario que el Estado fuera el que organizara y mantuviera la producción a través de las inversiones y empresas públicas. Al ser un sector básico y de negocio seguro la banca española estuvo ligada al sector al 100%. Durante el franquismo las inversiones públicas a fondo perdido, hizo posible un negocio lucrativo para la banca y grandes capitales que no se atrevían o no poseían los capitales necesarios para invertir. Después de que el Estado organizara y financiara el grueso de estas inversiones fueron los gobiernos de Felipe González y Aznar quienes privatizaron las eléctricas y empresas de la energía entrando en sus consejos de administración. La oligarquía financiera y empresarial española con sus políticos del PP y del PSOE prepararon la continuación del robo social a la población para su beneficio. Con dinero público se construían presas, nucleares, se subvencionaban las renovables y se permitía la especulación en los precios de la electricidad y se vendían a precios de saldo el sector estatal a bancos y grandes empresarios. Por eso no es de extrañar lo que llaman puerta giratoria para los políticos de la burguesía.

La propietaria de la red de transporte, Red Eléctrica Española, estima el consumo previsto y mediante subasta eléctrica diaria participan los distintos agentes: productores, distribuidores y comercializadores de electricidad (Iberdrola, Gas Natural, Fenosa, Endesa…). La subasta opera en puja ascendente (para aumentar la participación se parte del precio más alto), cuando se cubre el total de la demanda todos estos agentes cobrarán el mayor precio alcanzado por igual. Aunque la Comisión Nacional de la Energía empezó a investigar estas prácticas por considerarlas contrarias a la competencia, nada ha trascendido, cosa normal si se tiene en cuenta la puerta giratoria entre la política y el sector privado. El precio que se paga por la electricidad en España es de los más caros de la UE; además del IVA, se paga un impuesto eléctrico que también lleva IVA (doble imposición). Desde 2007 el precio por KWh ha aumentado un 65%, el precio del término fijo de potencia un 45% y el término de energía un 90%.

Las compañías eléctricas y afines son las empresas que más acogen a altos cargos y políticos tras dejar sus cargos. Siempre se han llevado más que bien. Y es que tienen muchos favores que agradecerles a estos políticos: por ejemplo Aznar en 1998 privatizó Endesa y fue contratado como asesor por dicha empresa tres años más tarde. Este robo a la sociedad se podrá frenar cuando entre todos, con la clase trabajadora a la cabeza, decida tomar las riendas de su propio futuro. La prioridad es no dejar en manos de políticos burgueses y banqueros ese control y para ello debemos empezar a organizarnos luchando por nuestros intereses de clase.

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