El Mundial y la trampa de la unidad nacional

Traducción del editorial de los boletines de empresa de Lutte Ouvriere – 16/07/2018

 

Ha sido difícil de escapar al despliegue mediático en torno a la victoria de los azules en Rusia. Estos jugadores tienen sin duda talento, y la composición del equipo de Francia, con sus Mbappé, Pogba y Umtiti, hijos de inmigrantes cameruneses, argelinos, guineanos, malienses y haitianos debería callar a todos los que nos cuentan que los migrantes son un peligro. Más de la mitad de los 23 jugadores franceses son de origen africano. Y, sin embargo, nunca sabremos cuántos talentos potenciales han muerto en el Mediterráneo, chocando contra los muros erigidos por los países ricos como Francia.

Sin haber jugado un solo minuto, a muchos políticos les gustaría beneficiarse de este triunfo. Macron se ha colocado en el centro de la foto, con la esperanza de recuperar algunos puntos en las encuestas de popularidad, mientras que este presidente de los ricos es odiado cada día más por el mundo del trabajo. Y muchos otros, que nunca vacilan cuando se trata de atacar a los trabajadores, tratan de emocionarnos con su patriotismo.

Por supuesto, el fútbol es un juego y una oportunidad para la fiesta. Pero símbolos como la bandera tricolor y la Marsellesa no son neutrales. Hoy utilizados en la actualidad para celebrar una victoria deportiva, los han sido ayer para las guerras coloniales y cuantos abusos más se hayan cometido. El patriotismo siempre ha sido una trampa utilizada por los peores enemigos de los trabajadores y que será utilizado de nuevo mañana como intento de unión de todos detrás de los capitalistas franceses contra los trabajadores de otros países.

Desde el éxito de un equipo de fútbol, Macron, los políticos y los medios de comunicación sería convencemos de que todos los franceses están en el mismo barco. A ellos les gustaría eliminar la oposición social y política. ¿Todos juntos?, ¿realmente unidos?, ¿los salarios mínimos de los trabajadores y los multibillonarios cuyas fortunas han alcanzado nuevos récords? ¿Unidos, los ferroviarios y el gobierno, que desmantela sus estatutos para atacar después a todos los trabajadores? ¿Unidos, los hospitalarios y los que les someten a los terribles recortes? ¿Unidos, los capitalistas como Carrefour, patrocinador del equipo de Francia, y 2.000 empleados que quiere despedir?

El fútbol es un negocio donde se gastan billones de euros, una locura. Se critica a los montones de dinero que cobran algunos jugadores. Pero si algunos de ellos ganan millones, es en parte gracias a su trabajo y su talento. En cambio, patrocinadores, medios de comunicación, representantes, etc., les toca la lotería sin marcar un solo gol. Domingo por la noche, con 360 000 euros el medio minuto de la publicidad, el canal TV TF1 podía ser feliz con la victoria … del Dios dinero.

En Italia, un sindicato de una planta de Fíat ha denunciado el hecho de que la Juventus, propiedad de la familia Agnelli, propietaria de la empresa de automóviles, tuvo que pagar 100 millones de euros para comprar a Ronaldo. El desfase entre el dinero disponible para la transferencia y las amenazas de despidos de trabajadores de Fiat es efectivamente para rebelarse.

Los políticos usan el fútbol para practicar sus juegos sucios. En Rusia, Putin se aprovechó del mundial para subir el IVA y aumentar la edad de jubilación en ocho años más para las mujeres y cinco años para los hombres, prohibiendo las manifestaciones en las ciudades dónde se celebraban partidos, sin poder totalmente impedirlas.

Aquí, después de celebrar la victoria de los Azules, Macron y su gobierno van a continuar su trabajo sucio. Ellos quieren atacar a los sistemas de pensión y la asistencia social y, entre otros, la recolección de mil millones de euros sobre las ayudas al alojamiento. Incluso los discapacitados serán pinchados. El gobierno quiere eliminar 100.000 puestos de trabajo subvencionados este año y 120.000 puestos de trabajo del sector público para 2022. En cuanto a los capitalistas que muestran su logotipo en los estadios y en las pantallas, van a seguir produciendo más con menos empleados, siempre más explotados para rellenar los accionistas cada vez más ricos.

Al igual que en 1998, después de la fiesta, las realidades sociales resurgen. El mundial finalizado, los problemas de los trabajadores, los desempleados, los jóvenes condenados a la precariedad y los jubilados quedan intactos. La guerra social continúa y nos obliga a luchar para defender nuestros intereses de trabajadores. Hay que organizar la lucha contra los capitalistas, contra Macron y en contra de todos los que hablan de la unidad nacional para gobernar mejor para los beneficios de los ricos.

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