EEUU: Trump derrotado, pero los trabajadores no han ganado

Joe Biden será el próximo presidente de EEUU, tomará posesión en enero; muchas personas allí salieron a la calle para festejarlo o para celebrar la derrota de Trump. Es lógico: ver a este perder es francamente agradable después de 4 años encarnando la política capitalista en su lado más brutal, sin tapujos. Sin embargo, más allá de los gestos ¿el mandato de Biden significará menos brutalidad racista, menos desempleo, más salario?

Biden, con una cara más amable y educada ha repetido la necesidad de defender “la ley y el orden”, que es el pretexto habitual para justificar la violencia contra los pobres, en su mayoría negros. La cuestión de los aumentos salariales también forma parte de las expectativas de algunos votantes demócratas. Sin embargo, bajo el mandato de Obama, tras un aumento inicial muy pequeño de 70 centavos en 2009, el salario mínimo se mantuvo estancado en 7,25 dólares durante siete años: el Senado se opuso a cualquier aumento. Nadie hizo nada. Y este, es solo un ejemplo.

Los trabajadores no tienen nada que esperar de un Biden, que ha sido político durante 50 años y ha servido a la burguesía constantemente tanto en el Senado como en la vicepresidencia. Con Biden cambiarán las formas, será menos grosero y estúpido que Trump, pero esto no es difícil. Lo que no cambiará será la política de fondo, pues son dos estilos distintos para una misma política capitalista. De hecho, muchos grandes empresarios han apoyado a Biden en su campaña.

Decenas de millones de personas están ahora en el paro en EEUU, y muchos dependen de la ayuda alimentaria. Esto no ha importado a las distintas administraciones que han estado en el poder: sus políticas ayer como hoy favorecerán a las grandes multinacionales porque es la única forma en que EEUU puede seguir jugando su papel de primer ladrón y gendarme del mundo. Sólo los trabajadores pueden revertir esta situación porque toda la economía real está entre sus manos.