Ayuntamiento de Sevilla: el dinero lo ponemos todos, la privada se lo lleva

Llevamos varios años pagando de nuestro bolsillo facturas millonarias por el mantenimiento del alumbrado, señales de tráfico, las cámaras de vigilancia y el propio Centro de Control de Tráfico.  Aún así la respuesta para resolver incidencias en las vías públicas ha menguado, así como los recursos destinados a la reposición o reparación del material defectuoso.

En Sevilla por ejemplo existen semáforos sin funcionar, alguno desde julio, según parece la falta de dinero para su arreglo es la causa.  Pero cuando ocurra una desgracia, como sucedió en Hytasa hace algunos años en un atropello, bastará con echar las culpas a la empresa de turno.

Hasta 2013 el mantenimiento lo llevaba SICE, filial de ACS (Florentino Pérez), estamos ya con Monteseirin y se adjudican dichas tareas a la UTE ACISA-EYSA, por un montante de 3,8 millones y dos años prorrogable, cuyo ex-director es nombrado director general de Movilidad ese mismo año.

La anterior empresa SICE llevaba décadas realizando las tareas de mantenimiento, que cabía destacar eficientes en tiempo de respuesta, hecho constatable por vecinos e incluso para operarios de alumbrado del Ayto. Según fuentes del Ayto, la brillante trayectoria y experiencia del ex-director de ACISA han sido factor determinante a la hora de otorgar la licitación.

Obvia el Ayto otros factores, los económicos, que ya tuvieron repercusión ese año en medios informativos, al considerar las otras empresas en concurso que la decisión final no operaba con criterios equitativos ajustados a las normas. Todos los recursos interpuestos fueron desestimados por el Tribunal de Recursos del Ayto.
Como vemos el parcheo, el amiguismo y la falta de control en la gestión de los presupuestos, de las empresas privadas y de la mínima supervisión por parte de este Ayto. que permitan conocer en que se gasta el dinero de todos vuelve a ser noticia.

Seguimos diciendo que el único control posible es el control obrero, de los propios trabajadores, que todas las labores que la privada realiza de forma chapucera (recordemos el caso de las arboledas este verano) lo son por la condición de empresa capitalista que prioriza el beneficio. Sólo un empleo público de calidad, que cubra todas las labores posibles necesarias para el mantenimiento de la ciudad, hará posible el salir de este derroche de dinero, de los puestos a dedo por cuestiones personales y de la falta de honestidad de políticos y empresarios.