Asesinato político en Brasil

Mientras que el Estado de Río está bajo control militar del Estado federal, supuestamente para luchar contra la inseguridad, los tráficos y los grupos criminales en las favelas, una militante de un partido de izquierda, Marielle Franco, concejala en Río de Janeiro, fue muerta el 13 de marzo. Todo apunta a una ejecución, ya que recibió cuatro tiros en la cabeza y que mataron también al chófer.

Marielle Franco era una militante del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), fundado en 2004 desde una escisión de la izquierda del Partido de los Trabajadores de Lula. Este partido, cuya dirección es claramente reformista, atrajo a distintas corrientes radicales de los barrios populares y las favelas. Cuenta con muchos militantes que se definen como revolucionarios o procedentes de corrientes trotskistas.

Marielle Franco era una mujer negra, se crió en una favela, era muy apreciada como militante respecto a los temas del racismo, de los derechos de las mujeres y de los homosexuales, en un país que aún prohíbe el aborto y donde la influencia de la Iglesia católica y las sectas religiosas es agobiante.

En cuanto su muerte se hizo pública, salió en portada de todos los medios. La policía dijo que iba a investigar y haría todo lo posible para encontrar a los culpables. Algunos aluden a las milicias llamadas de autodefensa y a los mafiosos que prosperan en esta supuesta “ciudad maravillosa” que sería Río.

Pero hay muchas sospechas respecto de la propia policía. Marielle Franco denunciaba sus intervenciones constantes en contra de los pobres y los negros, mayoritarios en las favelas. Cuando se encuentran con un joven negro, hay policías que suelen considerarse automáticamente en estado de legítima defensa y disparan a primera vista. Las Unidades de Policía Pacificadora, UPP, implantadas en las favelas, muchas veces no son sino una banda armada más entre los grupos de traficantes y las milicias.

Murielle Franco luchaba contra estos grupos, estas milicias, estas unidades militares y de policía que se benefician del respaldo de las autoridades. Ellos son responsables por su muerte, independientemente de quién le dio al gatillo.

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