Argentina: elecciones, crisis y movilizaciones

El pasado 11 de agosto se celebraron elecciones primarias en Argentina, las llamadas por su acróstico las PASO (primarias, abiertas, simultáneas, obligatorias). En estas elecciones el presidente Mauricio Macri ha obtenido una severa derrota a manos del peronismo encarnado en el Frente de Todos cuya pareja dirigente son Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner antigua presidenta del país, envuelta en casos de corrupción y derrotada por el actual mandatario.

Estas elecciones, como primarias que son, no son para obtener los puestos de gobiernos y presidencia, que se dirimirán en octubre en primera vuelta y noviembre en segunda. Pero indican la opinión popular ante la situación social grave que está viviendo la sociedad argentina. Podemos decir que la derrota de Macri, que consiguió un poco más del 32% de los votos, frente al 47% de Alberto Fernández es el termómetro de la indignación social harta de pobreza, miseria y políticas tendentes a mantener los beneficios de especuladores, banqueros y demás capitalistas que son los beneficiados por la crisis.

Sin embargo, la alternativa a Macri es más de lo mismo. El peronismo del Frente de Todos solo ha hecho, cuando estuvo en el poder, la misma política en favor del capital que ahora Macri. Solo ciertas medidas sociales y ayudas a los más pobres les diferencian, pero a todas luces insuficientes ante la situación. El “contrato social” que propugna el Frente de Todos no es más que un pacto social para amarrar a los trabajadores a sus explotadores.

 

La izquierda del FIT (Frente de Izquierda de Trabajadores) *

Los partidos de la izquierda revolucionaria que presentaron una alternativa de independencia política, quedaron atravesados por la polarización de la situación política, económica y social que viven millones de trabajadores. Comparando los resultados del FIT-U en las elecciones presidenciales del 2015, en donde obtuvieron el 3,25% con las PASO 2019, donde alcanzaron el 2,86%, bajaron un 0,39%. Pero a esto debemos sumarles los votos del MST-Nueva Izquierda que en las PASO 2015 sacó el 0,42 % de los votos. Es decir que en las PASO 2015 el FIT y el MST sacaron por separado 3.67% mientras que ahora los dos juntos sumaron el 2.86%. Se observa entonces un retroceso del 22% de los votos aproximadamente. No obstante, en áreas de Buenos Aires han aumentado los votos. De todas formas, la polarización entre el macrismo y el peronismo explican estos resultados. Es el porvenir de las movilizaciones que se avecinan y el programa de lucha el que posibilitará que, tenga quien tenga el poder, los trabajadores puedan tener una alternativa obrera. Y como en todos los países la necesidad de un partido obrero se hace necesaria.

 

La crisis social y económica argentina

Argentina vive en una crisis crónica desde 2001 cuando el famoso corralito empobreció y hundió la economía. Una de las imágenes más impactantes de la crisis de 2001 es la de manifestantes golpeando cacerolas frente a los bancos. El sistema bancario estuvo en el centro de la crisis y fue el causante de gran parte de la indignación, que derivó en las protestas. Lo que disparó la ira fue lo que se conoció como el «corralito»: una restricción sobre el retiro de dinero de las cuentas bancarias, que buscaba frenar una masiva fuga de capitales. El presidente Fernando de la Rúa tuvo que renunciar y huyó de la Casa Rosada en helicóptero en medio de masivas protestas.

En una economía dolarizada, como ocurre en toda América latina, el funcionamiento de la economía depende de esta moneda que el imperialismo norteamericano domina y utiliza en su provecho. La necesidad para las transacciones de tener una moneda fuerte, hace que una economía exportadora como la argentina dependa de su valor para poder exportar. Así, un dólar alto permite pingües beneficios a los capitalistas que exportan soja, por ejemplo, o productos mineros. Por otra parte, la especulación en divisas es otra de las características de estas economías, que en el caos capitalista buscan los beneficios en este comercio. Así, para la burguesía argentina, el dólar alto es una fuente de beneficios. Después de la derrota de Macri el dólar subió a 60 por peso. Los especuladores habían vendido sus pesos apostando en la subida del dólar y así aumentar sus ganancias. Para rematar la faena están los préstamos y el negocio usurario bajo el chantaje de la quiebra del estado. El hecho actual es, que ante una crisis mundial de profunda envergadura, no es posible resolverla con medidas que potencien los beneficios de la burguesía a costa de los trabajadores. Solamente la agravará. La crisis mundial que comenzó en 2008 no se resuelve, por el contrario, se profundiza, con las medidas que tomaron las economías de los países capitalistas ricos. La guerra comercial que lidera EEUU es la expresión más cruda de la crisis y el caos económico que vive el capitalismo.

Actualmente el nivel de pobreza en Argentina llega al 35% de la población, según datos de la Universidad Católica. La miseria, el hambre, no son cosas del pasado. Ver a multitud de jóvenes rebuscando en la basura cuando cae la noche en Buenos Aires es algo cotidiano. Y esa pobreza sigue en valores del 30% desde una década. En el periódico la Nación, publicaba hace unos días este titular: “Tras ocho años, el Estado vuelve a publicar datos sobre inversiónn en niñez, donde la pobreza llega al 46,8%”. No es casualidad que el 10% de la población viva en la marginación social y que se vean familias enteras viviendo en la calle.

Por otra parte, la inflación corroe los salarios y mantiene los beneficios de empresarios y especuladores. Se estima que 2019 terminará con una inflación muy por encima del 50%. En 2018 la cifra fue del 47,6%. Y los salarios han quedado muy rezagados.

Es posible que mucha gente se ilusione con echar a Macri, pero el recambio que vendrá no va a solucionar un problema que toca de raíz el sistema económico capitalista. Porque ni Cristina Fernández ni Alberto Fernández pretenden otra cosa que mantener el sistema, solo han mantenido políticas para enderezar un sistema corrupto y explotador. Y el problema de fondo de la sociedad argentina es universal, es la incapacidad del capitalismo de mantener estándares de vidas dignos para toda la población porque este vive del beneficio a costa de la explotación del trabajo.

En este sentido, el 22 de agosto hubo movilizaciones de organizaciones obreras y populares, exigiendo medidas urgentes que resuelvan la situación de miseria, precariedad, paro y despidos que vive la clase trabajadora y los más pobres. Miles de personas llenaron la gran avenida de 9 de julio y la plaza de Mayo. Se realizó una asamblea donde organizaciones obreras combativas y populares expresaron la necesidad de reivindicar medidas urgentes. La protesta fue convocada por la CTEP, Somos Barrios de Pie, la Corriente Clasista y Combativa y el Frente Darío Santillán. Todos los partidos del FIT y de extrema izquierda apoyaron. Las reivindicaciones principales fueron un refuerzo del 40 por ciento para los comedores, un aumento del 50 por ciento en el salario social y la extensión del bono de 2 mil pesos, que hasta ahora se anunció para los trabajadores formales, a los de la economía social. En la Plaza de la República, los organizadores instalaron un micrófono para que los manifestantes pudieran hablar. En el periódico Página 12 se recogió parte de lo hablado: «Hacemos esta asamblea para definir un plan de lucha, para expresar que tiene que haber un aumento importante del salario y las jubilaciones», dijo Esteban «Gringo» Castro, titular de la CTEP y prosiguió: «Hay pibes que no comen más de una vez por día y abuelos en la misma situación. En los barrios todos los días nos piden que abramos más merenderos. La devaluación pega a los más pobres. Como organización de los trabajadores más pobres de la Argentina, tenemos que estar en la calle, reclamando por una agenda de inclusión y reconocimiento de derechos de la economía popular». Ya se preparan más jornadas de lucha, con huelgas generales, para expresar la indignación y reivindicar medidas urgentes como las antes mencionadas. Esta es el único camino, la lucha colectiva de los trabajadores y las clases populares.

 

* FIT: alianza política de varios grupos, Partido de Trabajadores por el Socialismo (PTS), Partido Obrero (PO) e Izquierda Socialista (IS), partidos integrantes del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) y el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) acordaron conformar el «Frente de Izquierda y de Trabajadores – Unidad» y presentar listas comunes de candidatos y candidatas en las próximas elecciones nacionales del año 2019.