Aeronáutica: Quién siembra vientos de crisis recogerá tempestades de lucha obrera

Javier Díaz Gil nuevo presidente de Airbus San Pablo viene a despedir trabajadores

Ha aparecido en la prensa el nombramiento de Javier Díaz Gil como presidente de Airbús en la planta de San Pablo en Sevilla y viene expresamente a realizar el “ajuste” y negociar con los sindicatos. Viejo conocido en el sector aeronáutico sevillano famoso por sus “ajustes” en Alestis cuando ésta era totalmente una empresa pública. Fue el encargado de realizar los “ajustes” necesarios y la venta de parte de las acciones del sector público en un proceso de venta de la mayoría de las acciones públicas al sector privado.

Este nombramiento viene precedido del anuncio del jefe del sector militar y aeroespacial de Airbus Dirk Hoke de realizar reducciones de empleo en el sector y de Alberto Gutiérrez el jefe máximo de Airbus en en el área militar España que declaró que no podía “garantizar el mantenimiento del empleo en las plantas de Andalucía y, especialmente en Sevilla” según recoge la prensa sevillana.

El paso de Javier Díaz por Alestis

Alestis, creada hace más de una década por la Junta de Andalucía, cajas de ahorro andaluzas y del grupo vasco Alcor, en 2012 Airbus se hizo con un 60 por ciento, la SEPI el 24 por ciento y Unicaja se quedó con el 14 por ciento restante.

En febrero de 2011 Alestis invirtió 200 millones en las plantas andaluzas anunciando una cartera de pedidos de 3.000 millones hasta 2021.

Aun así, en Cádiz en 2011, Alestis mantuvo un conflicto con los 119 trabajadores que fueron contratados procedentes de la extinguida Delphi. Por absorber a esos trabajadores Alestis recibió sustanciosas subvenciones, si bien, tras mantener a estos trabajadores en período de formación un año y medio, les invitó a tomarse vacaciones indefinidas a la espera de nuevas cargas de trabajo.

Paralelamente, los trabajadores de Alestis en Sevilla mantenían una protesta con la empresa por la aclaración del futuro plan industrial y la mejora de las condiciones laborales. Los trabajadores de ambas sedes se unieron en sus protestas y convocaron huelgas en Cádiz y en Sevilla ese año, por la falta de compromisos de Alestis de respetar el empleo y encima recibir dinero público.

Alestis actuó en 2011 como ya hiciera Delphi en 2007, recibir dinero público mientras despedía trabajadores, todo ello ante jugosas cargas de trabajo por delante.

 

El 29 de noviembre de 2012, 24 horas antes de celebrarse el consejo de administración de Alestis, ésta presenta un ERE para 312 trabajadores.

Javier Díaz Gil fue presidente de Airbus en Polonia durante años.  En 2013 se hace cargo de Alestis. Ese mismo año Airbus llegó a pagar unos 21 millones de euros para hacerse con cerca del 60% de Alestis, adquiriendo las acciones del grupo vasco Alcor y de CaixaBank.

Alestis sigue contando, en 2013, con una cartera de pedidos valorada en 2.400 millones de euros y una garantía de trabajo para 10 años, pero en mayo culmina el ERE anunciado y entra en concurso de acreedores. Cada trabajador recibirá 20 días de salario por año de servicio.  Javier Díaz condujo las negociaciones con los sindicatos para culminar el ERE y posteriormente, en diciembre, maniobró para evitar la liquidación de Alestis para después venderla a Aciturri.

Aquí la compra de Alestis por Airbus no fue un capricho, su futuro estaba avalado por las cifras de pedidos. Pero a pesar de ello se llevó adelante un ERE y se agitó el fantasma de la liquidación. Seguía contando con dinero público procedente de la Junta y una carga de trabajo sustanciosa.

Entre febrero y abril de 2019 Airbus se desprende de sus participaciones en Alestis, que pasan a ser compradas por Aciturri en 80 millones de euros, por lo que obtendrá el 76% de Alestis, mientras la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) mantiene su representación con un 24%.

A la compra de Alestis por parte de Aciturri, Airbus vuelve a colocar a Javier Díaz en la filial de Airbus en San Pablo. Nada más llegar a anunciado que, ante la falta de pedidos, es preciso realizar nuevos ajustes, sobre todo en las factorías sevillanas. Este hombre vuelve a hacer lo que mejor sabe, arrastrarse, mentir y pedir más sacrificios a los trabajadores para que sus empresas sigan ganado beneficios.

En julio de 2019 la propia Aciturri, en un documento explicando los detalles de su compra, alababa las cualidades de Alestis: En 2018 ya contaba con una cifra de negocio de 283 mil millones de y el objetivo es alcanzar en poco tiempo una facturación conjunta de 1.000 millones de euros…”.

Como vemos, todos son ayudas para la patronal, que salva, año tras año, sus beneficios. Mientras tanto, ocurre todo lo contrario con la única fuente de ingresos de los trabajadores. Los empleos se destruyen tras sucesivos ERES, los trabajadores han acabado en el paro. Se ha incrementado la precariedad laboral mediante la subcontratación para muchos otros.

Los trabajadores debemos dar la vuelta a esta situación pues perdemos de vista nuestro papel principal en todo esto: somos los únicos que hacemos posible que las empresas funcionen ya que sin nosotros, se trata de cuatro paredes, máquinas que necesitan ser manejadas y sin nuestra participación no son nada.

Además, lo más importante, ganamos en número frente a un puñado de empresarios y accionistas. Los tenemos cogidos por todas partes, solo hay que mirar a nuestro alrededor, unir nuestras fuerzas y cerrar el puño y actuar como uno solo para hacer frente a tanto descontrol y abusos. Quién siembra vientos recogerá tempestades de lucha obrera. Es nuestro único camino.