9-N: del referéndum a la consulta, de la consulta a la jornada de participación

Maniobras y engaños de los españolistas y catalanistas para ocultar la realidad social de los trabajadores.

Más de 2,25 millones de catalanes, han participado en la consulta. De todos ellos, 1,6 millones han votado por la independencia, de los 6 millones de personas en edad de votar. Para los convocantes y en especial para Artur Mas, (CiU), Oriol Junqueras, (ERC), Carme Forcadell (ANC), la jornada ha sido un éxito y la gran movilización del 9N hará imparable un referéndum de autodeterminación. Demasiada euforia propagandista cuando dos terceras partes del censo se quedó en casa y votaron hasta los emigrantes con promesas de “papeles”, y los jóvenes entre 16 y 18 años. Como salida, ante la posición de Rajoy que se niega a cualquier negociación real, se puede vislumbrar el adelantamiento de las elecciones autonómicas.

El acto “electoral” se puede entender más como una movilización de los llamados “soberanistas” que como comicios. Sin embargo no se puede ocultar que la movilización fue masiva. La respuesta masiva de este sector de la población obedece a complejos intereses, entre ellos está el rechazo a la posición reaccionaria del gobierno de Rajoy, que impide que los catalanes puedan expresarse en una consulta para decidir qué tipo de relación quieren tener con el resto de la población del Estado. También la política del gobierno del PP, los recortes y la crisis influyen en esta movilización. Los argumentos del gobierno para impedir la consulta, e incluso de los socialistas, no hacen más que basarse en la fuerza de la “ley”, de “la Constitución”, de la legalidad. Una legalidad que hace aguas por todas partes, que muestra las dos varas de medir: una larga para los ricos y poderosos, otra corta para el pueblo trabajador y los más débiles de la sociedad.

En el fondo de toda esta situación está la crisis económica y el llamado “derecho a decidir”, que no responde más que a los intereses politiqueros de Mas y sus aliados, que lo convierten en una trampa para retrasar la reacción popular contra los recortes, despidos, paro etc. y mantenerse en el gobierno. Pues quienes lo lideran, tanto Mas como Oriol Junqueras, prefieren entretener a la población con el “referéndum” y así tapar los recortes y la movilización por un cambio real y social. ¿Derecho a decidir? Sí, pero también, ¿Por qué no decidir sobre los recortes, el paro etc.? ¡Que la crisis la paguen los capitalistas y sus políticos!

La crisis económica ha mostrado que el capitalismo es incapaz de crear las condiciones necesarias para el progreso social. Es ya un freno que nos lleva a la catástrofe social y económica para beneficio de los grandes capitalistas. Los recortes sociales, el paro, la precariedad la miseria y el hambre que empieza a aparecer en nuestro país es la consecuencia del robo social que la burguesía hace del trabajo colectivo de la sociedad. Y ante esta situación los políticos de los capitalistas, aquellos que terminan en los consejos de administración de las grandes empresas, sean de la derecha españolista, catalanista o nacionalistas y que algunos se llaman socialistas, buscan las formas de seguir engañando a la población para mantener su sociedad y sus beneficios.

Así mientras Rajoy miente a la gente y culpa a los trabajadores de la crisis, porque “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades” y defiende la legalidad para que los catalanes no se expresen, Artur Mas se convierte en campeón de los recortes, de los despidos, del paro y engaña a la población catalana con la trampa de la independencia y así echar la culpa a otros de su política. Y Junqueras, sigue en la misma onda con la ANC y OMNIUM CULTURAL, organizaciones culturales catalanistas, para ocultar, que la situación de miseria, explotación social en Cataluña, como en el resto del país, es causada por el capitalismo. La burguesía, sea catalana, andaluza, vasca o española toda sólo busca mantener sus beneficios a toda costa.

Durante años, desde la aparición de la crisis económica, el nacionalismo catalán en sus varias versiones, ha intentado rentabilizar la situación creando un estado de opinión en la población proclive a la independencia. Explican que un estado propio, les daría las herramientas necesarias para impedir los recortes, desahucios, cierre de empresas desempleo etc.

Han hecho numerosas referencias a la fiscalidad, “damos más dinero del que recibimos”, “tendríamos una energía más barata porque producimos electricidad a bajo precio que el Estado español nos obliga a pagar a precios abusivos”, “no se han hecho las inversiones en infraestructuras necesarias”…, y en estos años no han faltado referencias al PER, a los niños andaluces y su aprendizaje, a que en Andalucía no paga ni dios y los catalanes sí… De esta manera, y con los ataques de Rajoy, han agrupado a la población más catalanista, movilizando a capas cada vez más amplias.

La trampa está servida. Entre nacionalistas anda el juego. Rajoy o Mas, no buscan más que retrasar la conciencia en la población del Estado y en particular de Cataluña de lo inevitable, a saber: que sólo eliminando el capitalismo y expropiando a la burguesía podremos construir una sociedad justa e igualitaria. Aquellos que abrazan a Mas y que se llaman independentistas y socialistas, como todos aquellos que no hacen una crítica radical al nacionalismo y sus engaños, no hacen más que ponerse a la cola de la burguesía.

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