150 Aniversario de Lenin: su legado más necesario que nunca

El 22 de abril nacía Lenin, hace ahora 150 años, el principal líder de la revolución rusa de 1917 e instigador, junto a Trotsky, del primer Estado Obrero de la historia. Huyó siempre de los honores y dedicó su vida a la causa de la emancipación humana. Hoy recordamos lo que el leninismo representa, porque este término ha sido falsificado, distorsionado, vaciado de su significado y utilizado al servicio de políticas contrarias a las defendidas por Lenin. La falsificación del leninismo por parte de Stalin y sus sucesores en la URSS hizo, y continúa haciendo, estragos en el movimiento revolucionario y obrero de hoy.
Si Lenin, ayer como hoy, es tan odiado por los defensores del capitalismo, es porque ha traducido en la práctica el legado de Marx y Engels. Luchó para forjar la herramienta esencial para la emancipación de los trabajadores: un partido de lucha, compuesto por militantes enteramente dedicados a la revolución proletaria, el Partido Bolchevique.
Cuando la revolución estalló por primera vez en Rusia en 1905, ni Lenin ni el Partido Bolchevique la iniciaron; pero los bolcheviques estuvieron a la vanguardia de la huelga general y de la organización de los Soviets (consejos de trabajadores) que siguieron. Era un partido de lucha, disciplinado y democrático, contrariamente a las mentiras difundidas. Tan es así que, puesto en minoría dentro de su partido por la cuestión de la participación en las elecciones posteriores a 1905, Lenin se inclinó ante la decisión de la mayoría, siempre explicando su línea, que terminó triunfando.
Gracias a Lenin el partido bolchevique se negó a unirse a la burguesía cuando estalló la guerra de 1914. Sin ser pacifista, el Partido Bolchevique llamó a transformar la guerra imperialista en una insurrección obrera para derrocar a la burguesía. Fue nuevamente Lenin quien ganó, con algunas dificultades, en octubre de 1917, la decisión de preparar la insurrección armada para transmitir el poder a los Soviets, en contra de una parte de los líderes históricos del partido. Sin el partido bolchevique y Lenin, que era su líder más reconocido, la revolución de octubre de 1917 no podría haber triunfado, mientras los líderes mencheviques y sus aliados del gobierno se habían convertido en defensores de la “democracia”, de hecho, de la burguesía. Junto a Trotsky fundó la Tercera Internacional, en 1919, y que marcaba la ruptura con la socialdemocracia que se había pasado del lado del orden burgués en 1914. La tragedia fue que la clase obrera internacional y sus militantes no tuvieron tiempo de construir partidos experimentados, implantados en las masas, antes de que cayera la ola revolucionaria que siguió al final de la guerra.
La derrota del proletariado europeo tuvo consecuencias catastróficas. En la URSS, aceleró la degeneración de la revolución, aislada en un país atrasado. El establecimiento de la dictadura estalinista ahogó en sangre las ideas defendidas por Lenin, y después de su muerte, por los militantes bolcheviques agrupados alrededor de Trotsky.
Hoy, en el mundo, la clase trabajadora sigue sin tener partidos de entidad y con implantación social que la representen. Ahora con la crisis pandémica y la exacerbación de la lucha de clases que está librando la burguesía mundial, es vital que las nuevas generaciones conozcan la herencia revolucionaria del movimiento obrero. ¡La clase obrera necesita comprender su misión histórica y dar nueva vida a los partidos comunistas revolucionarios, como el que Lenin dedicó su vida!

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